La Suplente

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Un personaje patético encarnado con ternura y un resultado excelente.

Fuimos a ver La Suplente. El destino primero era Molière de San Telmo. Salimos de Flores, tomamos el subte “A” de una punta a la otra, en unos pintorescos vagones, según vimos en una chapita erosionada, fabricados en 1940,  todos en madera, que imagino utilizarán los fines de semana. Después caminamos por Balcarce, una calle preciosa con edificios mucho más antiguos  que los vagones de 1940. Llegamos. La sala Molière es tipo Concert, con mesitas, barra y se puede consumir casi de todo. Como  era temprano, retiramos las entradas y caminamos un poco por el barrio, entre tambores y antigüedades. Pasamos casi casualmente por Pirilo y entramos. Porción de muzza, de dorapa y con la mano como es el estilo del lugar, un tentempié más que rico. Regresamos justo cuando decían: “Ya pueden ir pasando”. Pedimos 2 gin tonics y nada más. Las porciones de Pirilo nos ahorraron $80 de una picada in situ. Los gin tonics fantásticos.

La Suplente” es un unipersonal cómico escrito y dirigido por Mariano Moro e interpretado por María Rosa Frega. La historia de Azucena Marchitte, una docente de literatura, suplente, que no alcanzó la titularidad en casi ningún aspecto de la vida y sentirá una aversión especial hacia la profesora que reemplaza. En principio, parece que el público será el alumnado ante el cual ella se presenta y confiesa, pero más tarde esta ilusión se rompe y el público hace de público, oportunidad para que la suplente y su auditorio interactúen. Durante la clase-confesión -que transcurrirá de modo inesperado, de recuerdo en recuerdo- conoceremos su vida reprimida en contraste a su amor por la literatura, sobre todo clásica.  Recitará a Quevedo a Cervantes y encarnará con orgullo a Fedra, a Tosca, a Salomé, Sor Juana, una de estas míticas figuras con la voz de otra actriz, muy conocida para los argentinos a la que imitará a la perfección. También bailará. María Rosa Frega compone un personaje patético y lo enviste también de ternura. El resultado es excelente. La obra se estrenó hace mucho, mucho, mucho y la han ofrecido con continuidad y crecimiento en distintas salas, ganando experiencia y premios. Ahora en Molière (Chile 299), un lugar lindísimo para sorprender a quien no lo conozca.