La Vida Invisible

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Llegada desde Brasilia, La Vida Invisible se presentó anoche, en el marco del Encuentro latinoamericano de Teatro independiente en Andamio 90´. Una conmovedora obra para mirar a los otros a la cara y reconocerse en cada mirada. 

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Ella aparece en escena  y transforma el mundo. El público al que se enfrenta no es de su país ni habla su lengua natal. Pero ella nos cautiva con su español imperfecto, atraviesa el espacio y las fronteras  para decirnos que, en el fondo, no somos tan distintos y que nos une la expresión, el intento, la poesía.

Se llama Hyandra Lo y junto con Rafael Soul pensaron una obra que pudiera sacudir la inercia de lo cotidiano, en las calles de Brasil o en cualquier calle de América Latina. Pensaron que más allá de uno está el otro, que siente, piensa, sufre y espera una mirada que lo vea, que lo transforme en ser y así no sentirse invisible.

Cuánta gente mira sin ver aunque “son muchas miradas que se cruzan todos los días”. Con esta hipótesis los integrantes de la Compañía Fábrica de Teatro (oriundos de Brasilia) idearon La Vida Invisible, un espectáculo que indaga en la existencia de los vendedores ambulantes que recorren ciudades ofreciendo mercancías hasta llegar a convertirse en los objetos que venden, por causa de la indiferencia generalizada de la vida moderna.

El planteo es simple: Una joven mujer, cuyo nombre, edad y origen desconocemos, vive en la calle y vende libros en un puesto improvisado sobre una manta. Se siente observada, vista por primera vez. Entonces, las historias de los libros importan menos y la propia, chiquita, difusa vida se hace grande porque es escuchada y puede, por fin, ser dicha (y momentáneamente dichosa). Su cuerpo olvidado recupera su contorno y su esencia vital. Se es en el otro.

Los cuentos de hadas y las historias de amor se resignifican en este encuentro. La soledad, el desamor y la tragedia trascienden las páginas y se sitúan en escena a partir del relato de nuestra vendedora. Hyandra Lo, con toda su ductilidad escénica y su profunda expresividad, se apodera del espacio y despliega todo su oficio para resolver los pequeños inconvenientes que una lengua ajena a la propia le puede ocasionar y para regalarnos una interpretación creíble y ajustada, que te hace deambular de la risa a la emoción casi sin darte cuenta, sin percibir el momento exacto en que una sensación se transforma en otra. Imposible no conmoverse.

La vida Invisible se presentó anoche, en el marco del ELTI, en Andamio 90´.Se trata un hermoso tributo a la poesía de los pueblos que no olvida las tristezas ni las luchas ni el desconocimiento que los oprime; es un viaje por la razón, la inteligencia y sentires diversos para mirar a los otros a la cara y reconocerse en el candor que nos devuelve cada mirada.