Luis Clemente, director de coros: “el placer de cantar a cuatro voces es indescriptible”.

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Susana Guzner entrevistó a Luis Clemente, director del Coro Universitario de La Plata.

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Argentina es un país que se regocija cantando. Y cuando una voz se acopla armoniosamente con otras muchas, el deleite se multiplica. Así lo confirma el copioso número de  agrupaciones corales vocacionales, amateurs y profesionales que, en número indeterminado (¿Mil, dos mil?) desgranan sus repertorios polifónicos abarcando todos los estilos, del clásico a lo popular-contemporáneo y folklore tradicional, dando rienda a su pasión en cada recodo de nuestra cosmografía.

Sólo en La Plata existen más de cien grupos corales.

Fue precisamente en esta ciudad donde nació, en 1942, el primero de los coros argentinos: el Coro Universitario, que conmemora este año su 70º aniversario de actividad ininterrumpida. Un hecho para festejar orgullosamente por todo lo alto: su trascendencia nacional e internacional es ejemplo paradigmático de calidad artística y referente imprescindible de la música coral del país.

Desde hace más de veinte años lo dirige Luis Clemente,  músico tandilense de hondo y sensible conocimiento musical, experiencia extensa y estampa de Don Quijote dibujado por Gustavo Doré.
.- ¿A qué atribuiría la notable vocación coral argentina y platense en particular?

.-Es difícil definir el por qué. Tal vez una de las razones sea la heterogénea  mezcla de orígenes de la población del país, de gran diversidad,  en su mayoría  procedentes de países europeos con larga tradición coral. Es precisamente en los grandes centros urbanos donde más cantidad de coros existen.

Y añade con su bella voz grave y pausada:
.-  En cuanto al ámbito platense no me cabe la menor duda de que fue el Coro Universitario el que abrió paso a la creación de nuevos grupos. Su primer director fue el maestro Rodolfo Kubik, y hasta ese año solamente existían formaciones corales embrionarias, en especial ligadas a distintas colectividades. Al calor de su excelente performance se fueron creando otros, primero en las Facultades de la UNLP y luego en diferentes estamentos de la comunidad en general. También los Festivales nacionales e internacionales han tenido y tienen un efecto multiplicador.

A lo largo de su historia han estado al frente de la dirección del Coro Universitario de La Plata distinguidos maestros como Edberto Bozzini, Oriente Monreal, Carlos Larrumbe, Virtú Maragno, Roberto Ruiz, José Antonio Gallo y Graciela Plancic.
De sus filas han surgido cantantes de la talla de la mezzosoprano Cecilia Díaz, el grupo Opus Cuatro, el compositor y director de orquesta Juan Carlos Cuacci… Un semillero inagotable de talentos.

.- ¿La dirección coral se aprende en forma particular o…?

Antes sí, pero desde hace unas décadas existe la carrera de Dirección Coral de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, que forma una gran cantidad de Directores. Algunos de ellos vuelven a sus lugares de origen y seguramente forman allí su o sus Coros. Otros permanecen en La Plata y hacen lo mismo en algunos casos con una tendencia a los Coros de cámara con coristas preparados musicalmente.

.-  ¿“Maestro” es un título, una expresión de cortesía o una categoría profesional?

El que se designe como Maestro al director de coros desde ya no es un título. Ninguna escuela ni Facultad emite títulos con ese nombre. Me inclino a pensar que es más una expresión de cortesía o de respeto. También a los directores de orquesta se les llama “Maestro”. Por lo tanto podría concluirse que es más una tradición que conlleva una carga de respeto sobre todo para quienes tienen más años de trayectoria en la profesión.

.- Háblenos sobre su vocación, influencias musicales admiraciones, etc.

.- Descubrí el canto coral siendo aún niño y pronto me incorporé a formaciones corales en mi ciudad, Tandil. El placer indescriptible de cantar a cuatro voces o más fue un gozo que descubrí muy joven y que nunca abandoné.

.-Luego se mudó a La Plata para estudiar arquitectura y…

.- Mi ingreso al Coro Universitario de La Plata en 1968 marcó a fuego mi futuro. Es tal vez la influencia más profunda que reconozco. Por supuesto tuvo mucho que ver la figura de Roberto Ruiz, por aquel entonces su director, y que fue para mí  una referencia vital y admirada.

.- ¿Más referentes, tal vez?

Por extensión, siento a Cristián Hernández Larguía como una especie de “abuelo”, dado que la escuela coral que Ruiz supo instalar entre nosotros viene de ese lugar: Rosario,  su Coro Estable y el Pro Música. Otro de mis más admirados colegas es Carlos López Puccio quien, oh casualidad, también procede de la escuela rosarina. Y no quiero dejar de mencionar al Maestro Antonio Russo, con una larguísima trayectoria coral en la Capital, quien también fuera mi maestro, ayudándome a sistematizar muchos de mis conocimientos.

 .- Usted ha sido coreuta… ¿Qué se siente del lado de “atrás” y qué desde el “adelante”, el podio de Director?

.- De “atrás”, la hermosa sensación de la armonía y el contrapunto compartido, la búsqueda de la buena afinación y el dejarse llevar por las manos del Director hacia una de las interpretaciones posibles de una partitura.

De “adelante” justamente la responsabilidad de conducir esos procesos para que funcionen lo mejor posible y tratar de  instalar la propia versión de la música que se pretende interpretar. Obviamente hay una indiscutible diferencia de responsabilidades, aunque hay que tener siempre presente que todos lo somos del resultado final: coristas y director.

.- Suele decirse que a dirigir se aprende dirigiendo ¿Sigue alguna escuela en particular o ha creado su propia técnica?

Por lo ya dicho es notorio que sigo lineamientos que tienen que ver con las influencias mencionadas. En el caso de la técnica gestual conviene tener una sistematización de la misma para luego poder darse ciertas libertades. El haber trabajado con músicos y cantantes profesionales me hizo necesariamente ser preciso en por ejemplo marcar el tiempo fuerte del compás con claridad absoluta porque para esas personas eso es básico para contar. Por otra parte esto lo organiza a uno mentalmente para la comprensión de las estructuras musicales.

En el canto “a capella” puede flexibilizarse eso en aras de la expresividad pero sin perder internamente esa lógica matemática que hay en la estructura de la partitura

.- Y la práctica constante, claro…

Los años de experiencia son grandes maestros a la hora de ponerse en el podio. Hoy no haría una obra, seguramente, de la misma manera que la encaré treinta años atrás.  De hecho me sucede, y al volver a dirigirla comprendo cosas que antes ignoraba o simplemente no les prestaba la atención debida.

.– ¿La música académica goza actualmente de buena salud en nuestro país? ¿Hay suficientes apoyos oficiales y privados para coros y orquestas?

Los apoyos a la música académica son de alguna manera fluctuantes, como muchas cosas en este país. Desde ya todo es poco. Fuera de la Capital Federal,  y si bien hay orquestas en la mayoría de las capitales de provincia y ciudades grandes, muchas de ellas trabajan con sueldos paupérrimos, concursos que nos se sustancian o no se cubren las vacantes y otras penurias.

En cuanto a los Coros, salvo en los teatros oficiales y algunas otras excepciones,  en Argentina son muy pocos los coros pagados.

.- Algunos directores de primera línea tienen fama de autoritarios ¿Usted lo es?

.- No me considero autoritario en absoluto en la dirección del Coro ni en ningún otro aspecto de mi vida. Por supuesto el Director debe ejercer una cierta autoridad al frente de un coro, pero esa autoridad la da el conocimiento y el respeto, no los comportamientos despóticos.

 .- De la partitura a la interpretación del texto… ¿Qué “contrato personal” entabla entre su libertad creativa y la fidelidad a la composición original?

En líneas generales,  al encarar el estudio de una partitura coral lo primero que debería hacerse es leer atentamente el texto. En la mayoría de los casos allí estará la fuente que inspiró al compositor para ponerlo en música, sea del carácter que sea. Por ejemplo,  si es religioso, los textos sagrados pueden inspirar de manera especial a un compositor como Tomás Luis de Victoria, fervorosamente castellano-creyente, a Palestrina desde un lugar más seráfico,  tal vez y por qué no mas mundano  – Victoria jamás escribió sobre un texto profano, Palestrina sí – y es común a ambos que componían en función del culto, es decir música funcional: El Sanctus y el Agnus Dei de una misa nunca tendrán el mismo carácter. Algo parecido pasa con Bach.

Si de música profana se trata, difícilmente uno pueda interpretar una obra con un texto que no le guste. Hay algunas excepciones en que el texto es una excusa para bella música… Pero no son tantos, creo yo.

.-  El maestro rumano Sergiu Celibidache dijo en una ocasión: “La música no es bella, sino verdadera. Puede ser bella también, ello no molesta” ¿Está de acuerdo con esta sentencia?

No sé si estoy de acuerdo con la definición de Celibidache… Si la interpreto bien me suena un tanto cínica, pero a lo mejor no la estoy leyendo correctamente.

Vamos llegando al final de la charla, qué remedio. Ya se sabe, el espacio…

.- ¿En alguna ocasión le sucedió que un concierto se le “desconcertara”? Si así ocurrió… ¿Qué pasó y cuál fue su reacción?

Claro que siempre hay un concierto que se “desconcierta” y es una sensación fatal. Afortunadamente cada vez me ocurre menos, pero no estoy a salvo. Ahí el Director también se siente absolutamente responsable del desastre y seguramente lo es en gran parte. Hay que darse vuelta y saludar al público con una sonrisa como si nada hubiese pasado.
Eso sí: de vuelta a casa se sufre bastante.

*Susana Guzner es psicóloga y escritora. Autora de la novela La insensata geometría del amor, (cuatro ediciones en castellano y traducida a varios idiomas); Punto y aparte; Detectives BAM; 72 juegos para jugar con el espacio y el tiempo y Aquí pasa algo raro. Es asimismo coautora de Que suenen las olas, Mein Lesbisches Auge, Voces en Lilith, No sólo duelen los golpes, Etc. Su obra figura en numerosas antologías.  Colabora con diversos medios y portales literarios, feministas y LGTB. www.susanaguzner.com.

 

  • María Florencia de la Paz

    Sinceramente me ha emocionado mucho esta entrevista. Será porque canté durante muchos años en una pequeña agrupación coral santafecina y me identifico totalmente con las respuestas y sensaciones del maestro Luis Clemente: cantar en consonancia con otras voces es una experiencia maravillosa difícil de definir.
    Preciosa entrevista por varios motivos: por el tema (casi no se conoce la actividad coral de nuestro país, y es numerosísima); por la semblanza del Maestro Clemente, uno de los más importantes directores corales argentinos y por la excelencia de la entrevista de Susana Guzner, para mayor regocijo mío escritora que admiro profundamente.
    Felicito a Leedor por esta nota, Es bella, sensible y novedosa ¡Muchas gracias!
    Maria Flo

  • Lucas Pardo

    Me encanta esta entrevista tan inteligentemente concebida. Ignoraba la intensa actividad coral argentina, aunque por supuesto había oído hablar del Coro Universitario de La Plata y algún que otro, pero poco más.
    Me ha interesado muchísimo, realmente. Es de esas entrevistas que además de informar y enriquecer con conocimientos, aporta una semblanza general y particular del Maestro (ya le llamo así) Luis Clemente, su sencillez y hondura de conceptos.
    En síntesis: logró que me interesara por la música coral, de ahora en adelante estaré atento a festivales o conciertos, y seguro me sentiré orgulloso de que seamos tan notables en este ámbito. Le sumo que está escrita por Susana Guzner, escritora que admiro enormemente y lamentablemente tan ninguneada en estos pagos.
    Graciaa a Leedor por estar siempre tan atentos a nuevos caminos y a abordar la más amplia gama de expresiones del panorama cultural. Es un lujazo de revista!.

  • Ariel

    Gracias !! Me hicieron sentir que estaba tomando unos mates con el MAESTRO Luis, en su estudio.Cuánta gratitud y reconocimiento hacia sus maestros, amigos y colegas.Con qué poquito se puede lograr transmitir tanto. Qué calidad de nota.!! Simple, clara, inteligente. Construyendo un clima intimista, al que estamos todos invitados. Cantar en un coro es una experiencia única. Es trabajar en equipo. Es solidaridad. Es disfrutar de las voces de tus compañeros, a tu alrededor. Admirarlos, y que te dejen ser parte!!! Es hablar un lenguaje único: la conexión visual y gestual con el director.Jamás voy a olvidar que al minuto de estar cantando, ya entendía todo lo que quería Luis. Un fuera de serie… Siempre digo que es una más hermosas maneras de ser parte de” La Obra” (de Dios, de la vida).Haber cantado en el Coro Universitario de La Plata me quita objetividad, sin duda, pero también me otorga autoridad para afirmar que 70 años de Amistad por la Música son imposibles de construir sin responsabilidad, capacidad, respeto y amor.Gracias a todos los que lo hicieron y hacen posible. Y a todos los que hacen posible la actividad coral a lo largo y ancho de este bendito país, que por cierto son muchos !! Mi emocionado saludo al amado Coro Universitario, mi profundo reconocimiento al Gran Maestro Luis, y mi eterna gratitud. Felicitaciones Susana y Luis por esta nota.Muchas gracias

  • En ese coro pero en el año1946, hice mis primeros pininos como solista . Entonces estaba <RodolfoKubik como director..Luego ya segui mis estudios de muscia etc… pero al ver este articulo me recorde con alegria aquellos tiempos!!!!!!!!! gracias y saludos desde alemania.