Arthur Bispo do Rosario: Cuando la vida es la obra

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Arthur Bispo do Rosario dijo alguna vez:-”un día aparecí yo simplemente en este mundo”, y con la misma naturalidad construyó luego un universo en miniaturas inspirado en “los ángeles y la Virgen María”, que dio lugar a una obra particularmente emocionante: un mundo rigurosamente organizado, donde todas sus piezas se relacionan entre sí casi como en un juego de ajedrez.

Visitar actualmente la Bienal de San Pablo–con un excelente trabajo curatorial- y encontrarse con gran parte de su obra desconociendo la procedencia del sujeto textual, es decir su contexto, su padecimiento… no daría lugar seguramente a ningún tipo de reflexión que excediese la admiración y la comprobación de una fuerte presencia mística sumada a la obsesión representada por un mandato superior por el cual esta persona/artista sentía que  estaba en esta tierra para una misión: coleccionar, archivar e inventariar, características comunes al género humano. Y que ese trabajo le iba a permitir- vestido manto de representación mediante- trascender un más allá.

El trabajo de Arthur Bispo do Rosario no tiene precedentes, como no lo tiene el lugar que ocupa en la Historia del Arte. Ya sabemos cómo fueron tratados en su época artistas como Cézanne, Van Gogh, Kandinsky, por nombrar sólo algunos. Ironía que demostrará que las fronteras entre “lo normal” y “lo anormal” son de una extrema fragilidad.

Hubo una mujer llamada Nise da Silveira, que siendo psiquiatra combatió las prácticas utilizadas en su época para el tratamiento de las enfermedades mentales partiendo del respeto por el individuo y apelando a actividades expresivas. Creando para esto un Servicio de Terapia Ocupacional, el Museo del Inconciente y la Casa de las Palmeras (Río de Janeiro). De este modo renovó el campo de la salud mental, y la actividad artística pasó a ser un medio de liberación y por ende de curación, y Arthur Bispo do Rosario fue uno de sus beneficiarios de este cambio.

Si hubiese que buscar referencias para dar idea comparativa de su obra podríamos arriesgarnos a hablar de los ready- mades, ese método dado a conocer por el dadaísmo que remite a la utilización crítica -en el dominio artístico- de objetos de uso común. Pero su propósito en este caso- al igual que Marcel Duchamp– no era usarlos para convertirlos en objetos de arte, ni siquiera, como a menudo hicieron los dadaístas, para socavar burlonamente los cimientos de la práctica artística convencional; sino que más bien trataba de anestesiarlos estéticamente, es decir, de anular todo lo que hubiese de complacencia en la mirada, como ocurre por ejemplo cuando se está frente a un cuadro o a una escultura. Así como Duchamp ”rectificaba” el objeto activando en él significados insólitos, como se da entre el cruce entre el objeto y su título en el caso de Fuente para el urinario. Acá los miles de objetos que se encuentran obsesivamente inventariados y codificados son resultado de las pulsiones canalizadas por su actitud mística, y su trabajo deviene en todo caso, en un gran gesto de constante y coherente sublimación y creatividad inagotable. Lo que da lugar a un universo absolutamente singular, sustraído de las normas y connotaciones del arte, que en Duchamp está todavía presente, al menos con una asociación paradigmática.

Su extrema originalidad lo obligó a recurrir y acopiar todos los objetos de la cotidianeidad que estaban a su alrededor, los que transformó y resignificó apelando a múltiples variables de conjuntos de objetos. Cada uno de estos conjuntos o especie de paneles representa una obra diferente. Estos ofician de esquemas ordenadores, que a su vez reflejan un cuidado por la forma, por el color, y las texturas. Y en cada elección/selección el espectador tiene la oportunidad de regresar una y otra vez a imaginar espacios, personas, vivencias, deseos, restricciones, todo en una atmósfera de una particular austeridad.

Porque los elementos son generalmente desechos, objetos en serie ligados a la cultura demasas y al consumo, entre los que se cruzan textos y objetos. Desde un barco, que habla de un oficio antiguo, hasta autitos, bolitas de maderas, ojotas, retazos de vida propios y ajenos, que conviven ordenadamente.

Nunca dibujó, ni pintó. Sus bordados –algo muy representativo de su obra- los realizó descosiendo los uniformes de la institución y con esos hilos trabajaba escribiendo nombres, fechas y cifras llevando esas ropas a la condición de mantos o estandartes. Jamás recibió materiales, ni aportes de ninguna naturaleza, y fue un gran custodio de su obra hasta el día de su muerte, cómo si hubiese intuido que desobedecerían el deseo más importante de su vida: Ser enterrado con uno de esos mantos, que hoy podemos ver exhibido enla Bienal.  Dealguna manera y justamente por esa razón, es una obra central. En su parte interna están bordados centenares de nombres y en su parte externa sobre la tela roja llena de inscripciones cuelgan numerosos cordones amarillos.

Murió –INJUSTAMEMTE-  sin el atuendo con que deseaba presentarse a “su señor” en el día de su juicio final, y sin saber que su obra se convertiría en una referencia obligada del arte contemporáneo.

 

  • Patricia Baduan

    Muy bueno Blanca! Terrible artista!