Bienal de San Pablo 2012

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Comenzó la Trigésima edición de este encuentro de arte contemporáneo y ya se percibe el clima bien distintivo de su propuesta.

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Una nueva edición de la que constituye la segunda bienal de arte del mundo, luego de la biennale de Venecia está abierta al público hasta el 9 de diciembre.

Bajo la consigna “A iminência das poéticas”  y con la curaduría del venezolano residente en Nueva York Luis Pérez Oramas, poeta, ensayista e historiador del arte, esta Bienal se presenta con un perfil propio, contundente y bien definido, que sin dudas quedará en la historia de estos encuentros como un punto de inflexiòn, como pueden serlo las ediciones de 1978 (dirigidas por Juan Acha y Federico de Moraes), o la de 2008, la polémica “bienal del vacío”, curada por Ivo Mesquida y Ana Paula Cohen.

Pérez Oramas presenta un interesante historial ligado especialmente a las colecciones de arte latinoamericano del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Su carrera incluye haber sido  miembro de la Junta Directiva de la Galería Nacional de Arte de Venezuela (1995-2001) y curador de la Colección Patricia Phelps de Cisneros en Caracas. En 2003, fue nombrado curador adjunto  del Departamento de Dibujos del MoMA, y en 2006 recibe la tarea de desarrollar el “Estrellita Brodsky Curator of Latin American Art”, espacio creado por la curadora, investigadora y coleccionista Estrellita Brodsky para fortalecer la visibilidad y comprensión del arte latinoamericano desde el MOMA.

Es desde este piso que Pérez Oramas plantea una Bienal a la que proponemos aproximarnos desde ejes como: la sumatoria de poéticas individuales (más o menos crípticas), la exhibición de archivos personales preexistentes o especialmente elaborados para este encuentro, la constelación como principio de enunciación curatorial y el concepto de arte total. Es justamente este último eje el que nos ayuda a pensar que esta edición trigésima es una bienal de artistas más que de obras, con cierta percepción romanticista y genial de la creación,

La instancia del archivo, una vez más, ese espíritu del archivo que parece sobrevolar ciertas prácticas artísticas a lo largo del siglo pasado y lo que va de este, es motivo de reflexión teórica en propuestas diversas, desde el fundante Mal de Archivo de Jacques Derrida hasta las teorizaciones más lúcidas de Hal Foster.  A partir de esta idea, en la tensión que ese archivo adquiere inserto en un circuito globalizado (o glocalizado), hemos debatido el año pasado en el Encuentro de Críticos y Curadores organizado por PhotoEspaña en Valparaíso, atravesados por el Desde Aquí del arte latinoamericano y los contextos de internacionalización.

En esta Trigésima, como la llaman a esta nueva edición de la Bienal, el archivo se exhibe en todo su potencial poético, ambigüo e inquietante, a través de las producciones de artistas como August Sander, Ilene Segalove, Iñaki Bonillas, Horst Ademeit y Sheila Hicks, por nombrar los casos más evidentes. 

Con mayor o menor obsesión, estos archivos suelen ser construcciones autobiográficas que provocan la reformulación del diario personal, género tan preciado al siglo diecinueve y las exploraciones románticas del yo y la percepción del tiempo y el espacio, en casos tan distintos y al mismo tiempo inquietantemente cercanos como los de Arthur Bespo da Rosario y Tehching Hsieh.

En el caso de Diego Maqueira y Elianne Reichek, el uso del archivo recuerda el afán warburguiano del atlas de la cultura, su Mnemosyne. Incluso Reichek (artista textil/textual, poeta visual, difícil de definir), alude explicitamente a Aby Warburg al colocar entre sus fuentes una foto del intelectual alemán, faro de la historiografía del arte contemporánea.

En otra nota escrita por Alejandra Portela se destaca la pluralidad de poèticas involucradas, a partir del gesto de artistas como Bas Jan AderSigurdur Gudmunsson destacando que esta es una Bienal que suma muestras individuales, muchas retrospectivas perfectamente integradas en esta inminencia de lo poético.

Poetas, músicos, plásticos, escultores, paisajistas, fotógrafos, cineastas, performistas… todas las artes están presentes en un fluir de poéticas que se suceden, dialogan, integran, con un gran preciosismo museográfico, exacto y cuidado, que no invade, si no que potencia el surgimiento de intersticios y ambigüedades, inquietudes que movilizan la recepción y colaboran con el espíritu críptico y felizmente opaco de esta Bienal.

Continuará…

 

  • Maggie

    Muy buenas reflexiones de la Bienal. Gracias y saludos ! Que continúen…

  • Diana Dowek

    Keke
    Muy buena descripción de lo que vamos a ver en la Bienal
    que ya adelantaras en tu curso.
    Lo de críptico lo ves como un aporte?, o más bien hay misterio? y no cifrado?
    Espero verla más adelante
    Gracias

  • Betty de Singlau

    Kekena, Me encantó tu visión, lectura e interpretación de la Bienal, sobre todo el entusiasmo.
    Gracias bienales.
    B.