Como vibra el suelo

1
12

Dos mujeres y un hombre esperan a alguien llamado Bernardo. ¿Lo esperan realmente? Bernardo puede venir a cualquier hora, en algún momento de tiempo indeterminado, a las cuatro de la madrugada o a las cuatro de la tarde. Nadie sabe. Faltan datos. Hay que estar atentos, dispuestos a soportar la tensión que ocasiona esa espera indefinida.

Como en la actualmente en cartel, “Un nudo en la nuca” (los viernes en el Centro Cultural Latinoamericana, Congreso 2361), nos encontramos nuevamente con el intenso universo del director Claudio Pereira y su grupo de actores. La construcción narrativa queda claramente en segundo plano a favor de un despliegue actoral contundente, acentuado por la íntima proximidad en la que se encuentran los espectadores en relación a la escena. Si en “Un nudo en la nuca” la propuesta se asienta en el desarrollo de juegos corporales por parte de una especie de payasos tristes que hacen humor infringiéndose rutinas despiadadas, en “Como vibra el suelo” el universo ficcional se asienta en la repetición de una misma escena bucólica, con variaciones acumulativas que hacen estallar la tensión inherente a los vínculos respectivos entre los personajes. Es notable la precisión y la velocidad en el decir de un texto que asume la condición de una partitura rítmico-musical, que incrementa la tensión en la escena hasta llegar a límites insoportables. Con un rigor inusitado en la propuesta de actuación, lo cual es una marca de fábrica de las puestas de Claudio Pereira, que hace acordar a la extraordinaria “Cachetazo de campo” de Federico León, la obra presenta un desenlace sorprendente,  sin dejar de ser totalmente coherente con su compleja arquitectura dramática.