Salame argentino, Instalación de Javier Abreu

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Como adelanto del próximo Encuentro de Fase, la instalación SALAME ARGENTINO del joven artista uruguayo Javier Abreu convertirá una de las salas del Centro Cultural Recoleta en una Cajita Feliz.

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Salame Argentino constituye un hito dentro de FASE 4*. Un mojón conceptual y  formal, un señalamiento sobre el mundo del arte y una puesta en escena de  la situación actual…

La sala expositiva,  convertida en Cajita Feliz,  se incrusta en el tiempo y el espacio. Trasciende la duración de la muestra (se inaugura el 13 de setiembre y concluye el 14 de octubre). Pero no sólo se construye como una intersección temporal,  sino que  convierte a uno de los impolutos cubos blancos del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires en una escenario/objeto donde la ironía acentúa el carácter feroz y crítico del artista que nunca es panfletario ni obvio.

Abreu viene sosteniendo su proyecto EL EMPLEADO DEL MES  desde hace más de seis años,  otorgándole constantemente variaciones sutiles, desde lo visual, lo performático, el trabajo en el espacio, y lo ha hecho en distintas parte del mundo (Bienal deLa Habana 2009, Bienal de Sâo Paulo 2010)

Nada más opuesto al Pop de los años sesenta que de alguna manera se complacía en la sociedad de consumo. Abreu desde sus inicios en la práctica artística se atreve a gestos revulsivos, desde hasta a comer su propio excremento. Los uniformes no son objetos encontrados sino robados a la multinacional. En España, como una parodia de Velázquez,  fotografía  a  una corte de enanos con  uniformes de empleados del mes, se llena  la cabeza de salame, el fiambre más barato de la comida sudamericana un fiambre con múltiples connotaciones en la cultura popular rioplatense.  Cala la figura presidencial argentina en una masa encefálica.  Reduce al mítico dólar jibarizándolo al status de una garrapiñada, como lo había hecho enla Bienalde Salto, pero aquí enla Argentinael gesto connota de nuevos significaciones.

El empleado de mes alude a la alienación de cualquier empleado prisionero, aunque sea con camisa rayada roja y blanca, que le vende su alma a una multinacional que a su vez vende comida basura. La iconografía del Imperio se estrangula ante  el cinismo uruguayo de Abreu, cuya imaginación no tiene límite, aun cuando no lo someta a narración alguna.

A algunos artistas uruguayos les fascina la cultura de masas, la televisión, Hollywood, la historieta, el anime, los video juegos. Abreu es un post pop en un mundo post ecológico, utiliza las estéticas e iconografías emblemáticas con el fin de darlas vuelta. Logra así una inversión encontrando formatos de la baja cultura popular que trabaja con fervor artesanal para dar vuelta el sentido. No nos dejemos engañar por los colores brillantes, por los moñitos y los gorros, esto es arte político en su estado más puro. Todos empleados del mes, todos somos unos salames.

Centro Cultural RecoletaTodo empezó cuando se inscribió como empleado en Mc. Donalds. Luego de cumplir con un entrenamiento laboral de tres días, logra ser contratado y recibir un uniforme compuesto de gorro, moño, camisa y pantalón, para presentarse a trabajar el lunes siguiente, pero Javier Abreu nunca llegó a trabajar y se quedó con el uniforme como lo que él denomina “un botín de guerra”, su  indumentaria para las acciones performáticas que desde entonces comenzaría en su verdadero oficio, el de artista

En esta oportunidad se presenta “Salame Argentino” de la serie: ¿otro salame político?, y sus últimos objetos cargados de una mirada irónica sobre nuestro mundo contemporáneo…

*FASE 4 post ecología, sustentabilidad y cambios acumulativos. Curadora Graciela Taquini.