El estudiante (II)

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Un fenómeno del cine argentino que después de 10 meses consecutivos se despide este fin de semana.
Confieso que antes de disponerme a escribir sobre la película de Santiago Mitre, que vi en el MALBA el viernes anterior a la Nochebuena, estuve dando vueltas, gracias a los amigos de todaslas criticas.com que recopilan los comentarios de los medios argentinos sobre las peliculas estrenadas, por algunas críticas que se publicaron cuando se estrenó

En principio, debo decir que Mitre, (guionista de Leonera y Carancho por ejemplo) logró que una película argentina figure cómodamente en el top five de los gustos de los críticos este año, con 31 críticas favorables sobre 33 (cuando digo favorables digo al 100%, cosa que no es menor).

Dejo a los lectores cuestiones de argumento que seguramente podrán leer o escuchar en otros medios, y elijo dos críticas para modelar este comentario tardío sobre una película cuyo derrotero es, al menos, singular.

Primero, la que aparece en el sitio web cordobés Bitácora de vuelo (lo recomiendo, me sorprendió gratamente). El comentario de Lucas Moreno empieza diciendo: El Estudiante como mercadería artística es estrategia pura. La maximización de sus recursos es guacha, precisa y astuta.

Verdad: hay ciertamente una estrategia, entre lúcida y hábil, diría yo: el tema del entusiasmo contemporáneo por el fenómeno de la politización estudiantil y por el de la politización en general. Los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA son, por momentos una recreación de los años 70. A veces, incluso, podemos confundirnos.? El estudiante es una película de guión, pero sus planos sellados, el movimiento de cámara entrecortados, las elipsis y el modo narrativo la distinguen por sobre el resto.

La nota del amigo cordobés ya me enganchó. Sigo leyendo:

“Su agudeza narrativa asusta. Entiende tiempos, elipsis y su puesta en escena es clara. Santiago Mitre goza teniéndote al borde de la butaca.”

Y me pregunto: ¿una película argentina haciendo esto? ¿Atrapando al espectador con artilugios retóricos? ¿Haciendonos entrar y salir durante sus casi dos horas en un sistema de manejos temporales y estructura de ocultamientos?:

En El estudiante todo parece ser lo que en realidad no es: un estudiante que no estudia, una carrera que no se precisa, una temporalidad anacrónica, una “política abstracta”, signo de una contradicción central como señaló en algún momento el director-guionista, un “no” que puede ser “sí”. Y que en realidad parece (también acá) descentrar el tema de la política argentina, correrlo al status de mero recurso dramático, fílmico diría mejor.

Sigo leyendo a Lucas Moreno:

?Lo que se escucha en la toma final es un verdadero acto performático del habla: implica la clausura del ser político. Gesto de anarquía y renuncia. En ese final, El Estudiante corta sus lazos con la política para quedarse con la grandeza del relato. ¿Quién tiene el poder, quién gana, qué hacer? ¡No importa! Suprimiendo la manía del discurso político nos llevamos una película contundente y perfecta.?

Me gustó esto de la grandeza del relato, evidenciado de manera contundente sobre todo en el final del último plano de El estudiante. Y enfatizando aún más lo que decía más arriba: por relato hablamos del modo, los modos en los que el film se hace sustancia fílmica. Una palabra no dicha, sino pensada en término de constitución de planos (cerradísimos), montaje en función de una narración rítmica y un punto de vista central.

De la critica de Horacio Bernades en Pagina 12 rescato una cosa: la referencia a la invención del paradigma que produce un Festival como el BAFICI, puerto para la partida de las peliculas del cine argentino desde 1998 (coincidentemente con la aparición del Nuevo Cine Argentino): Mundo Grúa a Los labios, la comparación con El bonaerense, donde se cuela la cita de la participación de Pablo Trapero en la producción de este film.

¿Es El estudiante, el nuevo paradigma del cine argentino?

No me parece, pero la película es inteligente, nos acecha, saca conclusiones visibles, no se queda en las maneras.

No es paradigma, como tampoco parece serlo Abrir puertas y ventanas pero tal vez es un punto de atención y marcan una saludable continuidad de ciertos cines al margen.

BAFICI-
Premio Especial del Jurado/ Premio ADF Mejor Fotografía/ Premio FEISAL

FESTIVAL DE LOCARNO- Premio Especial del Jurado

FESTIVAL DE TORONTO

Publicado en Leedor el 28-12-2011