Una perra

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Liria Evangelista revaloriza la voz y el cuarto propio en un poemario ventrílocuo y atávico.Una perra (2011)
Editorial Paradiso, 46 páginas.

Una escritura tan larga y tan corta que explicita las cartas de todas las mujeres que Liria propone. Es decir, básicamente una, la que se detiene a hablar para enreverar misterios, cosas que sólo en un poema pueden escribirse y desescribirse al mismo tiempo en la medida acorde y no pasar desapercibidos: desde el incesto a la primera menstruación.

?Una perra? es un estado impreciso del alma, el que corresponde a una voz que cierra los ojos y recorre los minutos parciales que concentran una vida. Y, repetimos, no falta nada, nada de lo imprescindible para esta voz de mujer que menta todo lo que garantiza el secreto de una existencia cabal.

Lejos de Evangelista la sofisticación de mentir, sólo el coraje de inventar e inventarse, de decirse: ¿quién era yo?, coraje de la nada, porque además de cualquier forma no lo sabemos. Pero eso es la poesía, el coraje de inventar las condiciones para decir la verdad de lo que jamás sabremos.

La mano extiendo
Y tomo un espejito
Me miro y no pregunto
Soy una Blancanieves olvidada

Espejito del cuerpo, dedo delineador del ojo, de todos los ojos, que uno por uno los diseña, los resalta. Es el dedo que ilumina el fragmento de la figura como en un grabado; sin embargo se reconoce Blancanieves de la oscuridad, la que no pregunta y obedece desde y hacia el texto testa ordenadora que trata de contar las memorias de la princesa rusa que deviene niña soviética, hija madre amante.

Lo que se pudre configura el horizonte
Puro verso

Sí, puro verso, puro, alejandrino de darío, puro puro puro, pero como torcido, todo roto, todo mal, podrido, tan carnal es esta poética. Puro verso con la V que se hace con los dedos, la V de vida, la de vulva, la de verga, la de vocación, la de valentina la muñeca…

Me contemplo: quién era, quién soy, quién voy a ser
Desespero
A la entrepierna llego acariciando
Reinado de mis polvos de mis estruendos mudos
Oh poeta

Canto, ceremonia, sencillez, palabras. Lejos de Liria la sofisticación de decir la verdad, sólo el coraje de inventar e inventarse, de decirse quién podría serse. Pero eso es la poesía, el coraje de inventar condiciones efímeras para decir la verdad que tampoco era.

Treinta y siete poemas, con la V de volver, en una lengua memoriosa que pierde su lugar constantemente y que ya mismo no está y sin embargo es lo bien rehecho y todo lo que queda.

Para leer a Liria Evangelista:
http://liriaevangelista.blogspot.com.ar/

Publicado en Leedor el 14-06-2012

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