2022 La guerra del gallo

0
9

Mezcla rara esta primera novela, empresa quijotesca, con un resultado algo intermitente, que tal vez quede como el punto de partida de un futuro gran novelista.

2022 La guerra del gallo
Juan Guinot
(Talentura, 2011, 206 págs.)

Juan Guinot viene publicando cuentos en revistas y antologías desde hace un buen tiempo ya, generalmente dentro del terreno de la ciencia-ficción y la fantasía; y si bien ?2022 La guerra del gallo? bajo ningún concepto rehúye del escarceo con cierto matiz de ?ciencia ficción de bajo presupuesto?, también es atinado decir que más que una novela de género, la ópera prima del autor entra en el complicado terreno del relato bizarro, sin pedir permiso y a los golpes.

El argumento tiene algo de quijotesco. Masi (que por momentos parece un alter ego del autor) es apenas un púber durante la guerra de Malvinas. Quiere enlistarse en pleno fervor patriótico. Sus padres no le explican la dificultad del asunto y él se presenta al ejército que, por supuesto, no lo convoca. Sin embargo, nuestro pequeño héroe anota en un cuaderno Gloria sus intrincadas estrategias para derrotar al invasor y de hecho planea enviarlas al comando vernáculo para darle una mano.

Durante esta primera parte de la novela, Guinot no se ahorra guiños a los años ´80 tanto en lo material (Masi hace una pira con los discos de Queen y se pone a escuchar Virus y Serú Girán; juega con soldaditos y arma superficies con planchas trabajadas con el simpático Segelín) como en lo sociopolítico (el mensaje oficial de ?¡Vamos ganando!? y la repercusión en la siempre confiable Revista Gente). Estos y otros gestos hacen del primer tercio de la novela una lectura muy amena: la ingenuidad de Masi es refrescante ante un tema que ha sido tocado y trastocado por la literatura argentina.

Masi incluso recibe un pollito de manos de su tía Eulápida (suerte de antagonista en esta primera etapa) que luego crece hasta convertirse en gallo. Masi le pone como nombre ?Exocet? (misil antibuque de alcance medio utilizado contra la flota inglesa) y decide que su mascota será su aliado el día en que lleve a cabo su venganza contra el enemigo pirata.

Se entrena toda su adolescencia, física y mentalmente, y luego de un colapso, pasa una larga temporada en un neurosiquiátrico. Cuando finalmente logra salir, entiende que ya difícilmente pueda emprender esa ?batalla de un solo hombre? en Malvinas, así que decide ir por el Peñón de Gibraltar que, calcula, debe estar mucho menos resguardado.

El resto de la novela retrata el alucinado viaje de Masi y sus aventuras en pos de concluir su misión. El argumento es original y Guinot decide correr una serie de riesgos con lo cual consigue momentos antológicos pero también derrapa más de una vez. El riesgo de irse de lo previsible es caer en el lado más inverosímil de la ficción bizarra. Lo que en la primera mitad de la novela parece una suerte de pizca de realismo mágico, en la segunda tiene momentos de absoluto disparate. Esto no es necesariamente un problema: está claro que el autor apuesta a éste modo de narrar y no a otro, y no se puede criticar un texto por aquello que es. En todo caso, habría que hablar de cuán logrado está el objetivo.

Como ocurre con Masi, Guinot ha emprendido una gesta heroica pero tal vez imposible. Mientras muchos de los elementos funcionan porque nos remiten a la cultura de los ´80 o a películas específicas como ?Hombres de mente? de Grant Heslov (The men who stare at goats, 2009) y ?Dr. Insólito? de Stanley Kubrick (Dr. Strangelove or: how I learned to stop worrying and love the bomb, 1964), el problema que por momentos de vuelve aparente es que aquellos cineastas o escritores a los que se referencia estaban en la plenitud de su obra. En el caso de Guinot, esta es su primera novela, al menos en publicarse, y por momentos esa frescura se le vuelve en contra.

Escrita por momentos con gran inteligencia, alterna también con pasajes impropios de semejante empresa. Por ejemplo, en la página 38 encontramos una buena descripción de un momento tirante entre nuestro héroe y su pérfida abuela: «Masi la miró con ojos de duelista. La expectación cortaba el aire. Eulápida dio un paso al frente con la caja entre las manos. Ninguno de los dos se sacaba los ojos de encima y se cargó de tanta tensión el ambiente que las lucecitas del arbolito dejaron de parpadear y quedaron encendidas en fijo.» Narrado sobre los hombros de un niño, es una buena escena y más rodeada de su contexto. Pero Guinot también mete frases como «Salía a correr de noche y más de una vez volvía a la casa renqueando con dentaduras marcadas por los perros, los que desorientados por la oscuridad se ponían recontra malos con la gente.» (pág. 45). El autor uruguayo Pablo Dobrinin (Montevideo, 1970) suele entrar en sus cuentos y nouvelles en universos igualmente bizarros (tal vez más surrealistas), pero maneja el arte de la palabra a la perfección y eso convalida cualquier modulación del argumento, por excesiva que sea. Algo parecido pasa con el argentino Gustavo Nielsen, que cuenta historias que rondan el absurdo pero con una maestría en el manejo de la narración y el lenguaje necesario como para que sus novelas sean aparatos de una mecánica de relojería. Guinot tiene sus buenos momentos. Otro ejemplo de los más memorables está en la página 161: «La lengua áspera del mastín caía del lado derecho de hocico y golpeaba arriba y abajo como si se tratase del flameo de una divisa rojo punzó sometida a una estampida montonera: pura, nítida y triunfal.» Si la mayoría de las frases condensaran semejante trabajo de metáfora y múltiple interpretación alegórica según el nivel de competencia del lector, la novela sería un trabajo arduo pero fantástico.
Tal vez el problema con ?2022 La guerra del gallo? es que se presiente la ausencia de la figura de un editor que haya servido al autor para confrontar y mejorar los puntos flojos en la prosa.

También hay una extraña compulsión al párrafo corto, o a separar en distintos párrafos frases que piden leerse en continuo, como si hubiera un cierto temor a que el lector se perdiera en la densidad de una página sin espacios blancos. La figura de la novela, desde lejos, es la de una enorme y compleja maquinaria construida con elementos de variada calidad.
Para remarcar la temática de la novela, Guinot usa versos de la ?Marcha de las Malvinas?. Estas son las ocurrencias felices. Como el gallo Exocet, la tía Eulápida, la conquista del Peñón. Quienes ya sigan al autor por sus cuentos probablemente encuentren aquí motivos sobrados de disfrute. El lector ingenuo difícilmente sea captado por esta ópera prima, a menos que sea particularmente afecto a este estilo narrativo.

La buena noticia es que se trata de una primera novela. Con una prosa más ajustada y un trabajo de edición más aceitado, es probable que Guinot nos cuente historias mejor trabajadas la próxima vuelta. Mientras tanto, ?2022 La guerra del gallo? es una mezcla rara: una empresa quijotesca, con un resultado algo intermitente, que tal vez quede como el punto de partida de un futuro gran novelista.

Unite al grupo Leedor de Facebook y compartí noticias, convocatorias y actividades: http://www.facebook.com/groups/25383535162/
Seguinos en twitter: @sitioLeedor

Publicado en Leedor el 14-06-2012