Dengue

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Nueva novela gráfica de la dupla creativa Santullo-Bergara, gran muestra del excelente momento en que se encuentra la historieta uruguaya. Dengue (novela gráfica)
Rodolfo Santullo / Matías Bergara
(Grupo Belerofonte, 2012)

«No me molestes mosquito»

?Dengue? (guión de Rodolfo Santullo y arte de Matías Bergara) llama la atención por varias razones. Para empezar, desde su lujosa edición a color contrasta marcadamente ?en cuanto a esplendor visual? no sólo con las anteriores novelas gráficas de la dupla Santullo-Bergara sino con todas las producciones hasta la fecha de la editorial Belerofonte y, además, con la gran mayoría del trabajo de los historietistas locales recientes (una excepción podría ser el buenísimo ?Historiatas?, de Federico Murro). Otra razón sería su género: se trata de la primera incursión de Santullo y Bergara en la ciencia ficción, tras haberse instalado cómodamente en la ficción histórica con ?Los últimos días del Graf Spee? y ?Acto de guerra?. Tampoco Santullo ha incursionado en el género con otros dibujantes; tanto desde la trama (en cierto modo también de corte histórico) de ?Valizas? como desde la ficción policial-costumbrista de ?Cena con amigos?, el guionista se ha mantenido en general dentro de las pautas del realismo estándar (con la notoria excepción de ?Regreso a las montañas de la locura?, la adaptación/secuela de la célebre novela de H.P.Lovecraft que está siendo serializada en este momento en el blog Marche un Cuadrito, con arte de Alejandro Rodríguez Juele). Y otro importante llamador de atención del libro es el prólogo del británico Ian Watson (autor del clásico ?Empotrados? y, más recientemente, de la excelente novela corta ?Portavoz del mar de madera?), uno de los autores de ciencia ficción más relevantes de los últimos treinta años. La lectura que hace Watson desde el prólogo potencia claramente los elementos de ciencia ficción y plantea una línea de relacionamiento de la ficción de Santullo con algunas tradiciones recientes del género, entre ellas el biopunk, a través de la introducción del concepto de guerra biológica en tanto interpretación (no del todo evidente) de algunos acontecimientos.

La ficción de ?Dengue? se instala en una Montevideo de futuro cercano en la que una plaga generalizada de mosquitos propagadores del dengue toma la ciudad y diezma gran parte de la población. Esta situación queda presentada ?mediante la narración en primera persona a cargo del protagonista? en la primera sección de la novela, que culmina con la introducción de una nueva fase en la epidemia: la aparición de seres humanos mutados con forma de monstruosas criaturas antropomórfico/insectoides. El narrador señala que ?nadie sabe bien cómo empezó? (p.6), pero el lector puede plantearse hipótesis relacionadas con el cambio climático (se dice también que ?el calor y la humedad constante transformaron al Río de la Plata en un lugar tan tropical como Managua? (p.7) o, por qué no, con la guerra biológica propuesta por el prologuista. En cualquier caso, el final de la primera parte nos introduce en el principal motor del libro: la interacción entre la nueva especie de mosquitos/humanos y los montevideanos que han sobrevivido a la epidemia (refugiándose en sus casas, empleando trajes protectores, etc), además de accionar de los diversos poderes que actúan en esa Montevideo futurista, tanto políticos como económicos. Ese relacionamiento es uno de los puntos fuertes del guión: cuando un alto funcionario del Ministerio de Defensa establece (en el capítulo cuarto) que ?tenemos cubierto el centro y los barrios importantes: Punta Carretas, Pocitos, Punta Gorda, etc. Nuestro objetivo es simple: expulsarlos de la ciudad hacia los suburbios? (p.33) es fácil leer guiños a la ?realidad? económica y demográfica de nuestro país; Santullo es consciente de esa lectura posible, y no en vano ubica la guarida del líder de los mosquitos humanos en el complejo Euskalerría.

Otro punto alto del guión está en los dos personajes principales, el Sargento Pronzini y la periodista Valeria Bonilla; el primero, en particular, permite a Santullo incorporar una dimensión metanarrativa a la ficción, a través de un buen número de comentarios (?mucho fútbol, mucho fútbol, pero nada de mirar series policiales como para darse cuenta de una trampa tan evidente?, dice Pronzini en la página 21; ?nunca me sentí tan cercano a Ripley?, en la 35; ?ni bien a Kaneda se le pase el momento ?villano de James Bond que expone su maquiavélico plan? estamos fritos?, p.79) que no sólo construyen a Pronzini como una suerte de cinéfilo (remite a series de televisión y a películas clásicas como ?Aliens? o las protagonizadas por James Bond) sino que permiten desahogos humorísticos bien espaciados (uno de los mejores está en las tres últimas viñetas de la página 72) y un acercamiento al lector desde cierta estilización de género y un claro juego con sus expectativas y reacciones ante los sucesos de la trama.

Es desde esa perspectiva que se vuelve especialmente visible en ?Dengue? una filiación con el género policial, el tipo de policial estilizado (consciente de sí mismo, digamos) que Santullo ya construyera en ?Los últimos días del Graf Spee?, no del todo incorporable a la vertiente más ?dura? que el autor ha trabajado en su narrativa no gráfica, en particular en sus novelas en colaboración con Martín Bentacor. Desde el punto de vista de la ciencia ficción, además, la hibridación (¿mutación?) con el policial no deja de ser un punto de interés, y de esta manera Santullo se inscribe en una tradición iniciada nada más y nada menos que por Isaac Asimov, con sus novelas policiales del ciclo de los robots (?Las bóvedas de acero? y ?El sol desnudo?, pero también ?Los robots del amanecer? y ?Robots e imperio?), y continuada más recientemente por autores como Michael Chabon (con su ucronía policial ?El sindicato de policía Yiddish?), China Miéville (con su novela ganadora del Hugo 2010 ?La ciudad y la ciudad?), Paul Di Filippo y Mike Resnick.

Una objeción posible al guión de Santullo es que el segundo capítulo se siente como un añadido no del todo necesario a la historia, que queda a medio camino entre la prolongación del prólogo implícito en el capítulo primero y la instalación a pleno de la narrativa (que empieza claramente en el tercero); su mayor aporte a la historia, en todo caso, es el diálogo entre Pronzini y Gomensoro (un gran personaje secundario), que comienza en la última viñeta de la página 19 y se prolonga por toda la 20, pero, más allá de esa secuencia, la historia del futbolista asesinado parecería pertenecer a una versión más larga de ?Dengue? (o quizá a un estadio previo de su concepción), en la que se permitiría la abundancia de ?casos? más o menos autoconclusivos (cosa que sugiere el remate del episodio, que sería excelente como final a una historia más o menos individual, algo así como una entrega más de ?Crónicas de Dengue?), en lugar de reducir la trama a su mínimo indispensable (cosa que opera en el resto del volumen).

En cualquier caso se trata de un detalle que no mancilla la efectividad general del guión. ?Dengue?, indudablemente, está a la par de ?Valizas? entre lo mejor de Santullo, sea en narrativa gráfica o de la otra, y, de hecho, si bien ?Valizas? sea quizá una historia narrada con mejor pulso, ?Dengue? es más rica en detalles, personajes y con argumento más imaginativo e interesante.

Gran parte de esa riqueza, por supuesto, es tributaria de la imaginación visual y el buen hacer de Matías Bergara, que muestra en su trabajo para ?Dengue? que, para su talento, el cielo es el límite. Sería ocioso listar viñetas magistralmente resueltas: digamos, en cualquier caso, que no son precisamente pocas; su trabajo, en cualquier caso, avanza por las 94 páginas del libro sin fisuras, atrapando irremediablemente al lector en el mundo ficcional de la novela. La expresividad de todos los personajes es excelente, así como el aprovechamiento del ritmo visual y la composición, lo cual le permite despacharse viñetas tan sencillas como la penúltima de la página 40 y otras tan barrocas como la última de la página 13. Merece, además, especial atención su trabajo sobre el color, que vira radicalmente a tonos cálidos en el último capítulo, ya pasada la ?tormenta? de la trama.

En síntesis, una publicación para aumentar el ya grande ?y merecidísimo? prestigio del sello Belerofonte y de su dupla creativa estelar; a la vez, junto a ?Las partes malas? (de Pablo ?Roy? Leguisamo y el entrerriano Nahuel Silva) y ?Cardal? (de Martín Bentancor y Dante Ginevra), ?Dengue? es una gran muestra del excelente momento en que se encuentra la historieta uruguaya. En estos días se estará distribuyendo ya en Buenos Aires mediante la cadena Yenny/El Ateneo.

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Publicado en Leedor el 6-06-2012

  • Anoniimoo! :p

    Por que tiene dos autores y que hizo cada uno de ellos?

  • En la nota se aclara: ?el guión es de Rodolfo Santullo y el arte de Matías Bergara.