Ensemble Tempeste

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Una puesta novedosa de La tempestad de Shakespeare entre la plasticidad de la imagen teatral, el teatro físico, la danza de marionetas y escenografías dinámicas.Tan sólo la música es lo que nos permite entrar en la atmósfera de la obra mientras todos los espectadores van llegando. Y de repente, del despojo de la escena sale un diminuto indicio que actúa como puntapié inicial para que la trama se desate. Y así, el capricho de las aguas tumultuosas inician el conflicto acompañado por la música que potencia la sensación de caos. Los cuerpos van y vienen, unos caen mientras otros son parte del fluir generado en la escena.

A la calma le ceden el paso, y el shock perceptivo de la propuesta teatral de Ensamble Tempeste, dará lugar a una narración del clásico de Shakespeare, La tempestad, apostando a la plasticidad de la imagen por medio del cruce entre el teatro físico, la danza de marionetas y escenografías dinámicas.

Tomando los personajes de la Tempestad, los mismos son compuestos no desde su psicología sino desde caracteres constituidos a partir del vestuario, las dinámicas e intensidades del movimiento y por la composición sonora que cumple la función de leit motiv en las entradas a escena de los protagonistas. A cada personaje, le corresponde una posición particular y un modo diferencial de coordinar los movimientos y al mismo tiempo los materiales e instrumentos de la composición musical son propios de Miranda, Fernando, Próspero y Ariel.

A la vez, el vestuario es esencial ya que va más allá de la propia corporalidad para que la escenografía sea una proyección del mismo. De este modo, el hombre es el entorno y viceversa y toda acción que él realiza es el eje del cual parten los despliegues escenográficos de gran potencial visual gracias al juego que emprende con la iluminación y los registros sonoros. De esta manera, las escenografías se desplazan acaparando toda la escena y generando difentes niveles de acción. Y si bien algunos recursos son recurrentes, la originalidad de los mismos no abandonan su mérito.
En Tempeste, la atención es excelentemente captada a partir de la articulación entre los cuerpos de los actores , la manipulación de marionitas y el vestuario realizado con diferentes tipos de plásticos, para generar un poder sensitivo donde la mínima variación es percibida como un giro en la trama de la historia. Los cambios de texturas, de la direccionalidad y color de la luz y de las dinámicas del movimiento dan el ritmo al relato que para nada necesita del lenguaje verbal para producir sus efectos.

Claramente es una obra con gran trabajo de investigación donde el cruce de disciplinas permitió conjugar sin jerarquía alguna dramaturgia, actuación, iluminación, composición escenográfica, vestuario, coreografía y música. Y por eso surgen estos “cuerpos imposibles” que nos propone el ensamble Tempeste: de la fusión de materialidades, de la refuncionalización de los desechos y del encuentro entre teatro, danza y marionetas.

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Publicado en Leedor el 5-06-2012