Los opas (otro drama burgués)

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Actuaciones intensas y creíbles, una dirección y dramaturgia impecables hacen de esta obra de Daniel Dalmaroni una propuesta imperdible, entretenida y dinámica que no deja respiro
Daniel Dalmaroni es como un francotirador de disparos siempre certeros. Su dramaturgia arremete contra los lugares comunes y seguros, contra las miradas complacientes y discretas, contra lo políticamente correcto y socialmente establecido. Se atreve a indagar en lo más recóndito y oscuro del ser y a sembrar en el público (o en los lectores) el devastador desencanto de encontrarse con su propia miseria, desde un humor negrísimo que hace reír a fuerza de desatinos y tragedias cotidianas.

Dice Jorge Monteleone sobre su obra: ?El teatro de Dalmaroni es extraordinariamente divertido y ameno, a tal punto que cualquier espectador o lector puede reírse de estos textos, reírse con ganas hasta preguntarse en voz baja qué habrá de gracioso en este feroz espejo oscuro de los argentinos, en estas piezas sombrías que nos hacer reír de nervios como impuros opas rabiosos y solos.?

Precisamente sobre los opas, sobre esos otros opas creados por Dalmaroni, que no somos nosotros en tanto espectadores, hablaremos en esta nota. Tres hermanos (Ernesto, Mario y Ana) planean matar a su madre a quien culpan de todas sus desgracias personales. El conflicto se presenta sin media res lo que descoloca inmediata e irremediablemente al espectador. Para que no haya lugar a dudas ni a titubeos, Ernesto (el autor intelectual) les grafica a sus hermanos, en diferentes láminas, cómo sus vidas se han ido desbarrancando a través de los años por causa de una madre enferma, demandante y jodida que se deteriora pero que no termina de morirse. Hace diez años que esperan ese desenlace divino y fatal pero han decidido no esperar más. La obra transcurre entonces entre el diseño, el desarrollo y la posible ejecución de un plan cargado de despiadadas torpezas.

El subtítulo de la pieza nos habla, con cierta ironía, sobre un drama que nunca llega (o, mejor dicho, llega sólo a la existencia de los personajes) porque nos encontramos con una tragicomedia muy divertida que se liga con otras tradiciones del teatro argentino que se ven modificadas, actualizadas o pervertidas desde la singularidad de una escritura (otra). Es fácil reconocer en ella cierta temática repetida, anclada en vínculos difusos en el seno de una familia a punto de extinguirse. La nona de Roberto Cossa aparece en el horizonte como punto de comparación quizá no premeditado. Más allá de la temática, Los Opas comparte con aquel clásico del teatro argentino cierta crítica al individualismo atroz, a la felicidad fundada en el tener (lejos del ser), a los más fatuos deseos burgueses. En ambos casos el mal no les llega desde el exterior (el contexto social) sino desde su propia y siniestra corrupción. Se trata de personajes que provocan risa pero no piedad, su derrota nos tranquiliza y , a la vez, nos hace temblar.

Todo está bien hecho en Los opas, es una historia redonda que no tiene puntos débiles: buena (casi real) escenografía, música acorde, entradas – salidas de escena acertadas, actuaciones intensas y creíbles y una dirección y dramaturgia impecables la hacen una propuesta imperdible, entretenida y dinámica que no deja respiro y que mantiene en vilo al espectador, que no puede más que irse ahogando en risas tan genuinas como inexplicables.

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Publicado en Leedor el 24-05-2012