This is my land, Hebron

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Vimos un película en competencia en el 14 DerHumalc que se se inicia el 23 de mayo. Una producción sobre el fanatismo religioso de los asentamientos judíos en Hebrón.
This is my land, Hebron
Pudimos ver el anticipo de una película en competencia en el 14 DerHumalc que se se inicia el 23 de mayo. Una producción sobre el fanatismo religioso de los asentamientos judíos en Hebrón.

This is my land, Hebron. Dir Giulia Amati y Stephen Natanson.
72 min (original version). Italia. 2010.
Podrá verse en el 14 Derhumalc que se proyecta del 23 al 30 de mayo de 2012.

Primera proyección en el lanzamiento para la prensa de una película en competencia de esta nueva edición del DerHumalc (Festival de Cine de Derechos Humanos), la número 14.

En esta ocasión pudimos ver la opera prima de Giulia Amati y Stephen Natanson como largometraje documental, realizado con una cámara de bajo presupuesto enteramente in situ, esto es, en el conflictivo límite de la zona de la ciudad de Hebrón tomada por los colonos israelíes que se asentaron allí a partir de la expropiación de tierras palestinas por medio de la guerra en 1967.

En efecto, a partir de entonces, y guiados por el matrimonio Lewinger de rabino y rabina fundamentalistas y fanáticos religisos, los colonos fueron creciendo hasta llegar a una población actual de 650 personas, instaladas en el barrio más antiguo de la ciudad de Hebrón (a unos 30 km al sur de Jerusalén), en la zona conocida como Cisjordania, territorio expropiado a Palestina. Lo particular del fenómeno es que esta población hostiga y ataca a los habitantes que los rodean, que se calculan en unos 160 mil, aspirando a que abandonen ese territorio para que quede definitivamente en manos de la rama más ortodoxa de los judíos religiosos, yendo incluso en contra de los deseos del resto de sus compatriotas judíos y de las decisiones y reconocimientos de su propio estado.

El documental muestra la violencia cotidiana que se vive y el fanatismo religioso judío, con imágenes furtivas y de poca calidad, con algo de material de archivo, y testimonios de uno y de otro lado. Es interesante escuchar a Uri Avnery, exparlamentario y portavoz de una mirada crítica hacia sus compatriotas, o la del exsoldado israelí, devenido en guía de las calles más comprometidas por la ocupación judía, Yehuda Saul quien dirige una organización llamada Rompiendo el silencio que alza su voz frente a los crímenes que cometen sus conciudadanos hacia Palestina.
El documental acierta en encontrar y expresar claramente ejes de este conflicto de manera sensible y sin aplicar maniqueismos ni miradas idealizadas.

Enfrenta testimonios y aporta algo de luz a un conflicto incomprensible por lo irracional, especialmente escuchando las palabras a cámara del sector de los colonos judíos, su manera tan particular de ver el mundo, su inocultable odio a todo lo que no pertenezca a su condición de pueblo elegido, ni comparta su manera de ver el mundo.

Factores de extrañamiento que tensionan realidades se hacen muy difíciles de comprender: colonos judíos invadiendo tierra ajena y diciéndoles a sus habitantes palestinos ?extranjeros?, ?nazis?, o que pintan ?árabes a la cámara de gas? en las calles ?esterilizadas? de enemigos. Causa gracia (si no fuera por lo trágico que resulta a la luz de la historia moderna), que un judío fanático le grite a un palestino: ?Jodete si te tienes que ir de aquí por no tener un dios que te haya prometido esta tierra como a mí?.

Es un documental valiente que permite pensar en las responsabilidades políticas de un tema que puede ser uno de los mayores flagelos de los estados en el siglo XX: el de la ocupación legitimada del lugar vital, del hábitat del otro, de la búsqueda de exterminio social por la lucha mayor, la territorialización, la invisibilidad, donde el factor espacio se vuelve determinante, matices y nuevos dispositivos de la violencia humana en el tercer milenio, tensiones entre micro y macro físicas del poder.

Publicado en Leedor el 14-5-2011