Darío Cortés: Entrevista

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Actor, director y dramaturgo responsable de un exquisito unipersonal dedicado a la memoria de Alfonsina Storni. Darío Cortés es actor, director y dramaturgo. A pesar de ser muy joven ya lleva un largo recorrido de búsquedas, trabajo duro y gratificaciones en el nunca fácil mundo del teatro. Pasó por España pero volvió para regalarnos un exquisito unipersonal dedicado a la memoria de Alfonsina Storni. Un hombre nos regala su visión de una de las mujeres más relevantes de nuestra cultura casi como un acto de justicia. Enterate en esta nota por qué es indispensable ver Alfonsina y por qué podemos esperar, a futuro, todavía mucho más del universo creativo de Darío Cortés.

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¿Cómo fue tu acercamiento a Alfonsina? ¿Por qué llega Alfonsina a tu universo de escritura?

Yo la conozco desde hace muchos años porque mi primera profesora de teatro fue alumna de ella en el Lavardén, en sus clases de teatro infantil. Desde muy chico, desde adolescente supe de ella porque me regaló una antología poética, aquella selección que hizo Alfonsina de lo que ella consideraba sus mejores poemas. La verdad es que siempre me llamó la atención esa forma tan singular de escribir, tan intensa y profunda. De grande, empecé leer sus biografías y me cautivo la lucha constante que hubo en todos los aspectos de su vida. Una mujer de 19 años que se viene de un pueblito del interior, embarazada de un político, es madre soltera y consigue un lugar en nuestra cultura me parece admirable.

Y en esa época?

Y en esa época? Hablamos de 1912, el año en que vino a Buenos Aires. Sólo eso es admirable. Después si desmenuzás un poco más su impronta, su estilo reconocés a una mujer, a una escritora autodidacta que tuvo que dejar la escuela de muy chiquita por razones económicas de su familia. Me conmovió y me conmueve todo eso que se cocinaba en su cabeza creativa y lúcida. Todo lo que pudo conseguir, que realmente no se lo regaló nadie, también es admirable.
¿Por qué ella? Yo te diría por qué no. Creo que no se le han rendido todos los homenajes que se merece. Este año se cumplen 120 años de su nacimiento y es una nueva razón que exista esta obra y todos los reconocimientos que nuestra cultura quiera hacerle.

Se habla poco de Alfonsina y desde lugares comunes. Lo bueno de la obra es que deja de lado ese sentido trágico que la rodea, en muchas las lecturas que se hacen de ella, para rescatar esa zona menos conocida, a esa mujer luchadora que tenía humor y le gustaba vivir?

Exactamente. Si, el objetivo de la obra es un poco quitarle el polvo a la imagen que quedó de ella en el inconsciente colectivo. No sé porqué hay mucha gente que piensa que fue una atormentada y una mujer que sufría por amor. En realidad quería encontrar en el hombre un compañero pero nunca pudo. Tenía un carácter de lucha y una postura crítica frente al hombre. En medio de todo eso, ahondando en las biografías, me di cuenta de que se trataba de una mujer muy luminosa que amaba la vida y que era muy divertida. Lo dicen sus crónicas, lo cuentan sus amigos, las cartas que se mandaba con Horacio Quiroga? Era muy adelantada a su época. Entonces, me parece importante empezar a pensarla como ella era realmente y no como se cree o parece por lo que quedó, por su trágico final. Uno de mis objetivos principales desde la dirección y desde la dramaturgia es dejar esta impronta más clara. Me parece que cuando se hacen biografías, ya sean audiovisuales o teatralizadas, de estas mujeres tan particulares como Alfonsina o Édíth Piaf (la pongo como ejemplo porque fue otra autodidacta que salió de un ambiente pobre) se hace mucho hincapié en su parte más oscura. Me parece importante rescatar la parte más luminosa, todo el empuje que fue lo que les dio todo lo que obtuvieron en la vida. Por eso la obra hace mucho hincapié en esa parte de su carácter.

Cuando uno la ve a Viviana Suraniti en escena piensa que otra persona no podría haber hecho ese personaje, tiene una intensidad y una fuerza única que te convence de que nadie podría haberlo hecho como ella, ¿Por qué la elegiste?

Qué bueno que me digas eso porque además de querer saber me estás dando también tu opinión sobre lo que ella provoca. Y ahora que decís eso no tengo ninguna duda de porqué la elegí, porque justamente causa lo que yo quería conseguir que es que el público vea todo el tiempo a esta mujer, que se olvide que está viendo a una actriz que por evocación está inspirada en Alfonsina, sino que vean directamente a Alfonsina. Con Vivi trabajé el año pasado en Desmesura, que es una obra que estrené primero en España y cuando volví a vivir acá hice la versión argentina. Ahí nos conocimos muchos, ella tenía un personaje muy intenso, muy profundo, de contener mucho las emociones. Entonces, yo, sin querer, me parece que ya le estaba tomando un casting con ese personaje, con ese trabajo de dirección. Hablando con ella, coincidíamos en el deseo de hacer un unipersonal. Ella tiene mucha experiencia en teatro, en cine y televisión, realmente trabaja mucho (escribe además) y entendió perfectamente lo que yo quería contar y cuál era la forma en que quería hacerlo. Nos encontramos en esta idea que yo tenía de teatralizar la vida de Alfonsina y en sus ganas de interpretar un unipersonal. Vivi está muy contenta y agradecida porque no se imaginaba que además iba a tener todo este contexto de la historia de una mujer luchadora, incansable. Yo no lo dudo, tampoco me imagino a otra actriz interpretando este papel, creo que ella entendió perfectamente los momentos luminosos de Alfonsina y los momentos más profundos. Es una actriz muy respetuosa que sigue todo el tiempo la marca del director y es muy admirable, muy buena actriz. Se pone en función del director, cree, como creo yo cuando trabajo como actor, que hay que estar en manos del director siempre. No especula ni prejuzga, va hacia donde vos le marcás. Estoy muy agradecido con su trabajo, a mí también me gusta mucho.

Me parece que logra también muchos matices a lo largo de la obra, a medida que va avanzando en edad?

Exacto. Es una tarea difícil de interpretar, hay mucho texto y muchas transiciones. No nos olvidemos que la estructura de la obra es el repaso de la vida de una persona. Entonces, en sesenta minutos, contar todo eso tiene un gran riesgo para ella y para mí, como puestista de esa idea. Viviana lo juega a la perfección, para mi gusto. La concepción de la obra es un repaso de su vida como si Alfonsina volviera del mar y recordara momentos de su historia. Vivi además de entenderlo le imprime su sello a cada una de las Alfonsina. Está claro que la niña tiene una forma de hablar, de moverse, de contestar y mirar que es muy distinta de la mujer del final, ya enferma, que había logrado un montón de cosas, a base de trabajar sin parar y de un esfuerzo a pulmón. No es una tarea fácil para ella, yo la comprendo, trabajo mucho con ella, la acompaño porque es muy complejo de interpretar. Está sola en el escenario, no tiene una réplica, no tiene un compañero con el cual seguir un ritmo. Ella tiene que seguir una partitura emocional y el texto, no tiene otra forma de agarrarse en escena. Eso tiene mucho vértigo y ella pudo dar el gran salto. De eso se trata el teatro: es un trapecio sin red, hay que largarse y si no es un compañero el que te sostiene va a ser el público, como en este caso.

¿La incorporación de lo audiovisual tiene que ver, en algún sentido, con darle algún respiro?

La verdad es que técnicamente sí lo pensé así, que ella tenga algunos minutitos para cambiarse, para componer a la Alfonsina que toca. Además quería embellecer un poco su historia. Me dan mucha ternura muchos aspectos de su vida, hay muchas ironías. Me llama mucho la atención que le haya dedicado tantos poemas al mar y que no lo haya conocido hasta que presentó su libro Ocre, en Mar Del Plata, cuando ya tenía 30 años. Me llama la atención también como terminó su vida. Cuando empezó a leer, su familia cayó en una crisis muy grande y tuvieron que vender todos los libros y ella los robaba o se escondía en las bibliotecas para poder leer. Todos esos momentos que me cautivaron los quise embellecer y enaltecer con imágenes, con recursos audiovisuales como, por ejemplo, usar una máquina de escribir en la proyección. Y que al mismo tiempo esa proyección sea como un reflejo del alma, de su mundo interior, de cómo ella veía el mar sin conocerlo.

¿Cómo fue el proceso de construcción del texto? ¿Cómo fuiste eligiendo los poemas? ¿Los fuiste eligiendo en el proceso?

Yo intenté ser riguroso con la selección de poemas siguiendo el criterio que Storni dejó registrado. Ella creía que estos poemas, que nosotros teatralizamos, son los que más representan su singularidad y su poética. Quise ser fiel a eso. Al indagar un poco más en su vida, me di cuenta de que era una autora totalmente transparente y autorreferencial, cada poema significaba algo que estaba sucediendo en su vida, ya sea por una historia personal o por algo que veía en su entorno más cercano. Por lo que he leído ella no sufrió violencia de género pero tenía amigas muy cercanas que si lo padecieron. Ella, en su rebeldía, intentaba a dejar su opinión sobre lo aberrante que esto le parecía a través de sus escritos .No nos olvidemos que estamos hablando de cien años para atrás. Si hoy todavía a muchas mujeres les cuesta contar el infierno por el que están pasando, imaginate en esa época. Alfonsina pudo expresarlo a través de las letras.
Sus poemas (por ejemplo, su poema histórico de los 12 años, ?Yo en el fondo del mar?) me parecen muy emblemáticos porque describen también su carácter, su intensidad y su búsqueda. Entonces ahondé mucho en esos poemas y fui atando cabos con las biografías que iba leyendo. Intenté conectar su universo creativo con lo que estaba pasando en su vida. Esa era la estructura que yo quería para la obra. Yo podría haber contado su historia revisando su vida desde un presente en concreto (como pasa en muchos unipersonales) pero preferí viajar a su pasado y revisitar su vida e incluso embellecer algunos momentos que fueron muy difíciles.

¿Cómo definirías vos a la obra?

Alfonsina es el recorrido de una vida de lucha, una mezcla de ficción y realidad desde la que muchas veces se para un artista, con un pie en cada lado. Es también un homenaje a las mujeres en nombre de una que, a su vez, escribía para todas. Pienso que es una fusión muy interesante entre poesía y teatro. Es una propuesta distinta, interesante de ver. Yo no he visto un homenaje similar a una autora. Es un intenso recorrido de una hora.

Hay algunos homenajes a escritoras (Rosa Brillando de Juan Parodi, Delmira de Silvia Agostino) pero no he visto muchos homenajes a escritoras argentinas?

Sí, me parece que es hora de que miremos un poco para adentro, a nuestra cultura. Yo terminé de definir la obra cuando en noviembre se derribó la última casa que tuvo Alfonsina en Flores. Me parece terrible que el Gobierno Porteño haya autorizado esto. En cualquier parte del mundo se le rinde homenaje a un poeta en su casa, se crea un espacio debatir sobre poesía, cultura, literatura. Hasta el merchandising que se pueda generar es necesario para la cultura, por más que se explote comercialmente. Acá nos fuimos al otro extremo, se derribó y se construyó una torre. Me parece que es necesario mirar para adentro, nuestra cultura ya tiene varios huecos, varias destrucciones. Lo digo desde mi humildad, aportando mi granito de arena. Yo sé que mi proyecto no es nada ambicioso pero lo estamos difundiendo para que lo pueda ver todo el mundo. Es hora de mirar hacia nosotros, hacia nuestra cultura. Cuando pasó eso en noviembre, me pareció el puntapié final que necesitaba para hablar con Vivi y decidirme a hacer este proyecto, justo en el año en que se cumplen 120 años de su nacimiento y estrenarlo además en Mar del Plata.

¿Cómo resultó hacer temporada en Mar del Plata? ¿Cómo fue la experiencia?

Fue un gran desafío porque es una plaza muy difícil. La gente va a buscar entretenimiento, diversión, comedia. Pero a mí me parecía fundamental estrenarla ahí porque era el lugar donde ella se despidió. Mucha gente la tiene asociada a esa ciudad, la recuerda. Me pareció bonito como ofrenda poética estrenarla ahí. Estamos muy contentos porque la hicimos dos meses y eso nos sirvió para foguearla mucho. La respuesta de la gente fue muy buena, vino sobre todo un público mayor, de 40 de años para arriba. Fue una experiencia maravillosa porque, como no conocíamos a prácticamente nadie, vino un público muy auténtico, genuino. Tuvimos además la suerte de recibir dos nominaciones a los Premios Estrella de Mar.

¿Cómo vivieron esas nominaciones?

Con mucha alegría, casi no lo podíamos creer porque las ternas fueron muy fuertes para nosotros. Viviana estaba nominada a mejor actriz con Nacha Guevara, Betiana Blum, María Leal y Virginia Lago. Fue muy importante para nosotros porque esas ternas hablan de muchas cosas: no nos pusieron en las ternas del teatro off, vieron el espectáculo a la altura de las propuestas comerciales. Fue grandioso estar al nivel de esa gente que lleva muchísimos años en el medio. Fue increíble también que estas actrices nos felicitaran por lo que estábamos cosechando con la obra, fue como si hubiésemos ganado. Fuimos premiados en otros sentidos. El espectáculo estaba recién estrenado y ese fue un gran comienzo.

¿Cómo vivís tu rol de director?

Con mucha satisfacción. Es una forma distinta, otro enfoque del teatro que es lo que a mí me interesa. Lo vivo con la misma alegría que cuando me pongo a actuar bajo la dirección de otra persona que no soy yo (lo agradezco además porque es una locura actuar y dirigir a la vez). Me da mucha satisfacción ver materializada, concretada esa idea que tenía en la cabeza, poder transmitirla con unas líneas y que el actor pueda entenderla y ejecutarla. Te pongo un ejemplo, ya que estamos hablando de Alfonsina: cuando llegó el momento del poema ?La loba? yo le pedí a Vivi que se comporte como una loba, en vez de un hombre-lobo, una mujer-loba. Ella se quedó pensando y me dijo ?tu marca de dirección es difícil pero creo que te entendí? y logro interpretar eso que yo le pedía. Yo no lo veía concebido de otra manera, me imaginaba una luz blanca que le marque una luna, un color medio azul y ella caminando como una loba ante las miradas de la sociedad. Es muy gratificante ver que con una consigna, con una idea y hablándole al corazón del actor se puede lograr lo que se tiene en mente. Yo también soy actor y sé bastante lo que se necesita para componer un momento, necesitás darle estimulo. Entonces me encargo de exprimir mi cabeza para que ese actor pueda, con esas tres líneas de palabras, ejecutar y llevar adelante una idea desde la teatralización de la emoción. No sólo se trata de escupir un texto y de pararse en el escenario con todo el oficio sino además darle una impronta distinta, conmoverlo para que después pueda conmover al público. Esa es mi línea desde la dirección. Intento calar hondo, lo más hondo que se pueda, se trata de no ser superficiales.
En la dirección de una obra es muy importante tomar decisiones sobre la puesta que imaginaste y plasmarlas, concretarlas. Una dirección es una propuesta estética, ideológica y una postura frente al hecho artístico. Para mí es muy importante ser fiel y auténtico a mi imaginario y a mi universo. Habrá cosas, decisiones, propuestas, recursos escénicos que le gusten más a algunos que a otros, lo importante es decidir, no quedarse a medias tintas. Hay recursos y elementos que yo usé en Alfonsina, ya sea audiovisuales o efectos, que a algunos les encanta y a otros les sobra. No puedo agradar a todo el mundo pero si puedo ser fiel a mí mismo. Algunos me dicen que la obra está demasiado despojada, que necesita escenografía y otros me dicen que hay demasiadas cosas, muchos efectos que rellenan por demás el escenario. Fijate que son dos opiniones distintas sobre la misma obra. De eso se trata también el teatro, cada uno interpreta con una significancia distinta. Lo importante es que yo, como autor y director, no traicioné mi singularidad y lo que me imaginé desde el momento en que seleccione los poemas de Storni y en la forma en que decidí contar esta historia desde la dirección. Yo la veo ahora y es casi tal cual la imagine en mi cabeza.

¿Cómo fue tu experiencia en España? ¿Qué diferencias encontrás con el panorama del teatro local?

Muchísimas. La diferencia más grande es que en Madrid, donde yo hice base y trabajé como dramaturgo, actor, director y profesor, hay sólo 13 salas alternativas y te hablo de una capital europea. En Buenos Aires hay, si no me equivoco, alrededor de 250 propuestas teatrales diferentes y una cantidad enorme de salas. Es una gran diferencia, son universos distintos.
Yo tuve mucha suerte allá porque me rodeé de gente con la que pude concretar proyectos muy lindos, muy gratificantes. Pude trabajar en un campo profesional, con producción, con autogestión, en los cinco años que estuve trabajé de diferentes maneras. Estuve cuatro años dedicándome a difundir mis obras y recibí muchísimo del público español. Les llamaba mucho la atención que fuera tan joven. Cosa que acá no nos sorprende tanto porque es probable encontrar un pibe de 23 años que escribe y estrena su primer obra a pulmón y producida por él. Cuando yo iba a reuniones con autores de allá, me encontraba con personas que tenían 30 años de experiencia y oscilaban entre los 60 y los 70 años, yo les parecía un nene. Pero acá eso no es tan curioso.
Es otro tipo de público, nosotros somos más cálidos. Con esta línea de estructura intensa y de búsqueda del afecto que es lo que define más bien a mi producción, se conmovieron bastante y recibí devoluciones muy buenas. Mis obras recorrieron un indo camino, con premios, nominaciones y con participaciones en festivales.

¿Cuáles son las obras que presentaste?

Desmesura, la segunda parte de Desmesura que se llama La Estrategia del Escarabajo, otra que se llama Encadenados, que es un homenaje al cine clásico, y mi primera obra en España que fue Discotheque, que trata sobre el universo de la noche underground en los 70, en pleno régimen militar ( de Franco en aquel caso). Al público y a la gente de prensa, que se interesó en nuestro trabajo, les llamó la atención lo diversas que eran las obras: Discotheque hace hincapié en las drogas y en el mundo nocturno, Desmesura es una historia de amor entre dos personas del mismo sexo, La estrategia del escarabajo es la historia de tres chicas, Encadenados es un romance entre una pianista y un escritor. Cada una de ellas crea un universo distinto y les llamaba la atención que de una misma concepción del teatro hayan surgido historias tan distintas.

¿Quiénes son los referentes que marcaron tu concepción del teatro, tu forma de escribir, de actuar, de dirigir??

Podemos mezclar un poco de todo si me dejás. En audiovisual, me gusta mucho Almodóvar, me dispara muchas ideas Woody Allen por la forma de dialogar que tiene, la utilización de la comedia y de la luz que hace de sus personajes. Me encanta la parte oscura, el enrosque, la forma tan compleja de estructurar las historias de David Lynch, el concepto de realismo mágico de Tim Burton, esa mezcla de lo poético y lo real con un toque oscuro, esa vuelta de tuerca que le da a sus personajes que van de lo perverso a lo luminoso. Soy fanático del cine clásico. En teatro, mi mayor referente es Tennessee Williams, es el autor que más me gusta y que más leí, su poética oscila entre la búsqueda afectiva, la soledad y encontrarle sentido a la vida. De los contemporáneos me encanta Sarah Kane, esa autora inglesa tan atormentada. De acá, me gusta el teatro que hace Javier Daulte. La lista sería interminable pero creo que nombre a todos los que me inspiran y llaman más mi atención.

¿Cómo sigue el itinerario de Alfonsina?

Tenemos ganas de que sea una temporada muy larga y que el público nos acompañe. Es muy importante , además de la visión de la gente de la comunicación y el periodismo, que el público nos acompañe como en la función pasada que vinieron dos maestras a saludarnos después de la función, nos abrazaron, nos agradecieron y rescataron la parte donde hablamos de la Alfonsina maestra. Tenemos un largo recorrido, vamos a estar viernes y sábados, esperemos que por mucho tiempo. Estamos muy contentos por una invitación que recibimos de la Biblioteca Nacional para representarla en un homenaje que se va a hacer pronto allí (ya confirmaremos la fecha). Después de Mar del Plata, hicimos una función por el día de la mujer en Santiago del Estero, donde la seleccionaron para representarla en el Centro Cultural del Bicentenario. Son los primeros meses del año y estamos muy felices por lo que está pasando con la obra. Nos están convocando para diferentes encuentros de mujeres feministas (les parece curioso que la obra sea dirigida por un hombre. A mí no me sorprende, es un acto casi reparador, necesario, que un hombre de su opinión de este universo femenino, de una mujer que precisamente sufría por la mirada de los hombres). Nos pone muy contentos que la temporada genere tanta expectativa y que podamos alternar entre un lugar seguro en Calle Corrientes y esos espacios que van surgiendo por homenajes, debates, etc.

¿Por qué la gente tiene que ir a ver Alfonsina?

Como te dije antes, es una posibilidad de homenajear a una gran mujer, a una persona incansable. Si te gusta el teatro o la poesía es un combo interesante que te puede atraer. Se habla de un camino de búsqueda, de la tenacidad y de la determinación de Alfonsina. Cualquiera que ame alguna de las disciplinas a las que ella se dedicó (maestra, escritora, actriz, etc.) se puede identificar con alguna parte de la obra y si no también aparece todo lo humano, de lo que Alfonsina jamás se despegaba. Eso es un dato muy interesante para argumentar el porqué hay que ver la obra: Cualquier camino de búsqueda, cualquier experiencia de vida es importante compartirla. Es un homenaje a la mujer, a la vida. Se intenta sacar a Alfonsina del bronce, quitarle el polvo a esa imagen tan oscura que hay sobre ella. Hay gente que se sigue sorprendiendo de las cosas que no sabía de su vida y nosotros contamos mucho de eso. Los invito a todos a descubrirlo.

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Publicado en Leedor el 12-05-2012

  • Maria DAlleva

    DARIO FELICITACIONES MUY LINDA TU PAGINA