Gerardo Repetto

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La obra de Gerardo Repetto en un nuevo espacio dedicado al arte conceptual en Buenos Aires: la Document Art Gallery. Inaugura el viernes proximo. Este es el texto curatorial de Rodrigo AlonsoUna poética de los procedimientos

Por Rodrigo Alonso

En los albores de la fotografía, las exigencias materiales y técnicas para su producción determinaban en gran medida las operaciones que debía implementar su realizador. Preparar las placas, controlar los tiempos de exposición, organizar los elementos a retratar, calibrar la cámara, revelar el material expuesto, eran tareas arduas y delicadas, que involucraban un alto nivel de ensayo y error. Aunque el resultado era siempre una imagen, para el fotógrafo se trataba de un verdadero trabajo, una tarea que exigía esfuerzo, preparación y dedicación.
En los años subsiguientes, los artistas aprendieron a superar esas limitaciones con el fin de ampliar sus posibilidades creativas. No obstante, el desarrollo industrial de las herramientas implicadas en su labor impuso nuevos márgenes formales y estéticos. Debido a esto, para el filósofo Vilém Flusser, el fotógrafo es un esclavo del dispositivo que utiliza, en la medida en que apenas puede tomar decisiones sobre un conjunto de elementos fuertemente estandarizados por la tecnología fotográfica.
Consciente de esos límites y exigencias, la obra de Gerardo Repetto se constituye como una reflexión sobre el propio dispositivo fotográfico, y en este sentido, escapa a la condena flusseriana. Sus proyectos exploran el estatuto de las imágenes técnicas, sus medios de producción y sus soportes, los tiempos de registro y exposición, la mediación tecnológica, el lugar del autor, la dialéctica entre documento, iconicidad e información.
Sus primeros trabajos se centran en la materialidad del soporte. En Recuerdo de Villa Huidobro (2001), un conjunto de fotografías de un molino harinero abandonado de su ciudad natal es ofrecido a un grupo de ratas que las destrozan progresivamente, meses antes que la crisis económica propicie la desaparición física del establecimiento industrial. Ese mismo año, el artista adosa un negativo a la suela de su zapato, camina doce horas con él, y lo revela, poniendo en evidencia las marcas del roce entre su cuerpo y la ciudad (Horario corrido, 2001). En Semana (2004) realiza la misma acción durante siete días pero lo que expone aquí son los negativos castigados por el tránsito.
Otro grupo de obras apunta hacia el acto de fotografiar. Utilizando procedimientos heliográficos, Repetto realiza tomas con tiempos de exposición extendidos que capturan los fantasmas del movimiento e imponen denodados esfuerzos físicos a sus modelos. En Estilita (2005), por ejemplo, una mujer posa durante más de 8 horas entre un reflector luminoso y el papel donde lentamente se forma su figura. En 222 fósforos (2003), al procedimiento se suma un método constructivo de estricta raíz conceptual: partiendo de una caja de fósforos, se coloca uno sobre el papel sensibilizado y se usa otro para producir la luz que genera el fotograma; luego, este último fósforo pasa a ser fotografiado con la luz de uno nuevo, y así sucesivamente hasta agotar el contenido del envase.
La serie Hasta llenar una tarjeta de memoria? (2008-11) es sin dudas deudora de este último trabajo. Aquí se trata de registrar un evento repetitivo hasta colmar la capacidad de almacenamiento del soporte digital más utilizado en los dispositivos fotográficos actuales. El objeto registrado es un pretexto para señalar el paso del tiempo a través de variaciones mínimas; de hecho, el encuadre constante hace que las imágenes parezcan prácticamente iguales. Lo que falta en ellas es el acontecimiento, el instante decisivo que explica su mutación y, en definitiva, aquello que la fotografía instantánea nunca pudo capturar: el devenir del mundo. A los tiempos prolongados de exposición de las heliografías, se opone aquí el tiempo que tarda en llenarse la memoria, un nuevo límite temporal ligado a la práctica fotográfica contemporánea, aunque no siempre de manera evidente.
La ausencia de información (en el sentido mediático, es decir, como verificación del acontecimiento) tiene su correlato en la comprensión de la propia fotografía contemporánea como información (en el sentido informático, es decir, como volumen digital). Aunque tendemos a pensar que lo digital es inmaterial (sin peso, superficie ni volumen), Repetto pone de manifiesto sus límites físicos como determinantes reales e ineludibles. En este sentido, esta serie se corresponde con sus primeros trabajos de reflexión sobre el soporte fotográfico, atendiendo a los cambios tecnológicos que éste ha sufrido en los años recientes.
La cuestión de los límites físicos reaparece en un conjunto de dibujos generados intentando sostener un papel con un marcador durante tiempos crecientes. Otra vez, se parte de un método arbitrario, o más bien caprichoso: el tiempo de duración correspondiente a cada marcador sigue el orden de color con el que están ubicados en la caja comercial. La dificultad para mantener el papel quieto con un único punto de apoyo, y el cansancio de la mano que lo sustenta, producen una maraña de líneas aleatorias que son el registro indicial (como la fotografía) de un acto invisible. Como sucede en muchos de los trabajos del artista, aquí la imagen producida no es primordial sino simplemente el residuo de un proceso llevado hasta sus últimas consecuencias.
Disección de lilium (2005) refuerza ese carácter irrelevante de la imagen, al exhibir un conjunto de fotografías por el revés, con un acta notarial que certifica su contenido. El escribano desplaza al artista en la ?producción? de la pieza, aunque éste último ?certifica? la artisticidad del resultado. Este corrimiento del lugar del autor se verifica también en un conjunto de fotografías tomadas en el interior de una piñata. Al ser incapaz de elegir los encuadres y las tomas en el momento de su realización, el artista sólo puede seleccionar las imágenes una vez concluido el acto fotográfico, y así la ?paternidad? del momento creativo es puesta en duda.
Luis González Palma ha dicho que las obras de Gerardo Repetto son una suerte de ?esqueletos del tiempo? y que proyectos como el de la piñata exhiben ?una mirada negada, imposible?. Estas observaciones destacan el sentido no sólo analítico sino también poético de sus trabajos. En su evasión de las demandas del dispositivo, Repetto ha encontrado en la fotografía un medio reflexivo, una práctica emancipada y una poesía de los procedimientos artísticos.

Gerardo Repetto

Nació en 1976, en Villa Huidobro, provincia de Córdoba (Argentina).
Egresó como Fotógrafo de la Escuela de Artes Aplicadas Lino Enea Spilimbergo en 1998. Desde entonces, ha realizado talleres y seminarios de perfeccionamiento, tanto en Fotografía específicamente, como vinculados a las artes plásticas y escénicas.
Desde 2000, desarrolla su principal actividad artística en el campo de la fotografía experimental, realizando cruces con otras disciplinas.
Ha expuesto individual y colectivamente en diversas ciudades de Argentina y también en el extranjero (Estados Unidos, Brasil, España, Paraguay, México, Perú). Entre otros reconocimientos recibidos, cabe destacar: la Beca Fondo Nacional de las Artes, de Perfeccionamiento para Artistas y Escritores del Interior del País, en 2005; la Beca FotoFest, para asistir al Internacional Meeting Place, Houston, Estados Unidos en 2006; la nominación al premio KLM Paul Huf Award 2007 y 2010, organizado por el Foam_Fotografiemuseum Amsterdam, Holanda y la selección para participar del visionado de porfolios en Guatemala, organizado por Photo España, en 2009.
Sus obras se encuentran en colecciones públicas y particulares de Argentina y EEUU.
Vive y trabaja en Córdoba Capital.

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Publicado en Leedor el 1-05-2012
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