Claustrópolis

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Pablo Rodríguez Jáuregui habla con Leedor sobre su participación en el largometraje Anima Buenos Aires. Cómo nació el proyecto, movilizó a la animación rosarina y unas cuantas cosas más. Haciendo Anima Buenos Aires.

“Del corto Claustrópolis que me tocó dirigir, puedo contar que allá por el 2005 estábamos desarrollando un story para un corto colectivo junto con Luis Lleonart, Max Cachimba, Silvia Lenardón y Flor Balestra (con los que ya habíamos hecho en forma autogestiva “The Planet“, “6 canciones” sobre temas de Juana Molina y “Dibujos mudos” sobre grabaciones de la National Film Chamber Orchestra). El corto trataba sobre un pibe tímido que, como no lo dejan salir a la calle, construye una gran maqueta basada en los edificios y los personajes que ve por la ventana. Por un “Mc Guffin” la acción saltaba adentro de la maqueta y los dos personajitos se perseguían por distintos barrios lo cual daba pié a ir cambiando de estilo de ilustración en cada barrio.

En el 2006 recibimos la propuesta de Caloi en su tinta para participar en la redacción de un proyecto de largometraje en 4 episodios de 20 minutos que incluiría a Caloi, Carlos Nine y los Hermanos Pablo y Florencia Faivre, dirigido por María Verónica Ramirez (histórica productora y directora del ciclo de TV). Aqui en Rosario, debatimos con los 4 ilustradores amigos y decidimos participar adaptando el proyecto que empezó a llamarse Claustrópolis refiriendo a un término utilizado por Paul Virilio en su libro “Ville Panique”, refiriendo al antónimo de “Cosmópolis” (nuestras grandes ciudades verticales con altas torres con seguridad privada y donde los vecinos no se conocen entre si).

Durante la adaptación de guión para que la acción transcurriera en la ciudad de Buenos Aires decidimos referenciar claramente el argumento al desarrollo teórico del educador italiano Francesco Tonucci en lo referido a su lectura sobre la pérdida por parte de los niños urbanos del libre uso de los lugares públicos.

El año 2006 coincidió aqui en Rosario con la creación y puesta en funcionamiento de la Escuela para Animadores de Rosario , escuela pública que hoy cuenta con más de 180 egresados) y la Cooperativa de Trabajo Animadores de Rosario Ltda. Ambos proyectos se vieron francamente impulsados por el apadrinamiento de Caloi en su tinta y el proyecto Anima Buenos Aires ocupó a alrededor de 15 animadores rosarinos durante un año y medio.

En la banda de sonido, el guitarrista Fernando Kabusacki, con el que venimos trabajando en colaboración desde hace 20 años, compuso junto al tecladista Matías Mango una serie de temas originales que contaron con un bandoneonista tradicional combinado con guitarras sintetizadas.

Para todos los integrantes del equipo de Claustrópolis, la experiencia de desarrollo, reescritura, realización y post-producción de este corto de 22 minutos en el marco de una producción profesional, compartiendo equipo con Caloi, Nine y los hermanos Faivre y todos los artistas que integraron los equipos de trabajo (que incluyeron a animadores, fondistas y músicos que siempre admiramos) fue como un “trabajo de graduación” que nos permitió, viniendo de la animación independiente y autogestionada, participar del cine en formato grande.

En 1992, cuando yo era poco más que un adolescente entusiasta y sabía poca cosa sobre el oficio de la animación, Caloi y María Verónica Ramirez me dieron un trabajo como colaborador del programa “Caloi en su tinta” realizando pequeñas animaciones para el cierre del programa. A ambos les debo un gran agradecimiento por convocar a este grupo rosarino confiando en que podíamos llevar adelante un proyecto digno de ser puesto en la pantalla grande. “

Anima Buenos Aires tiene previsto su estreno porteño para el 3 de mayo próximo.

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Publicado en Leedor el 20-04-2012