BAFICI: Masao Adachi

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Il se peut que la beauté ait renforcé notre résolution, Masao Adachi, te recomendamos que la veas.
Il se peut que la beauté ait renforcé notre résolution – Masao Adachi
Dir. Philippe Grandrieux
Francia, 2011. 73 min.

Repite 18 de abril, 15,15. Abasto.

Los primeros planos son una obra de arte en sí misma. El fluir de la conciencia que marca buena parte de toda la película, donde escuchamos los pensamientos de Adachi un hombre de acción, hamacando a su hija y hamacándose él, inventando otro mundo en medio de una ciudad congestionada, urbe cosmopolita, centro del capitalismo avanzado, Tokyo.

La cámara que borronea, el documental que se niega a sí mismo, que abandona su esencia de registro naturalista para convertirse en un juego de otras realidades, que además ni siquiera se terminan de ver. Los pensamientos de Adachi (Tokyo 1939), director de cine y guionista, activista de izquierda japonés, con entrenamiento militar incluido en el Líbano, entre la sensibilidad y la lógica formal, entre la sensación y el silogismo. Una cámara que no puede ver, o que ve la idea en su previa, la morfología de la idea, en toda su informalidad.

Adachi es un cineasta integrante de los movimientos más politizados del cine documental surgido a la sombra de la la terminación del Tratado de Seguridad entre los Estados Unidos y Japón. No solamente la mirada hacia el imperialismo y la dialéctica histórica marcan su trabajo, sino también la sexualidad (La vagina cerrada, 1963 o Ángeles violados, 1967). Sobrevuela toda su obra el concepto formal y temático de guerrilla visual, no solo como modo de producción sino también de exhibición, especialmente en su relación con Wakamatsu, con quien desarrolla la Tropa de Proyección del Autobús Rojo que itineró sus proyecciones por Europa y Medio Oriente.

Conocer a un hombre de cine tan estrambótico y poco visto como Adachi a través de la cámara de Grandrieux, quien indudablemente lo admira, es un juego de cine dentro del cine, para evidenciar a un creador que une la relación arte, política, vida, en una equivalencia, fiel a los principios de las vanguardias históricas, y en especial de la que más se aprovechó del cine para expresarse, porque la materia del cine está hecha de la materia de los sueños, el surrealismo.

Es dentro de la tradición del surrealismo que llegamos al título, y a una de las obsesiones de Adachi, la belleza, la belleza compulsiva, llena de presentimientos, terrible, belleza de ideas, belleza de acción. Hay que verla, todavía queda este miércoles.