BAFICI: Midori-ko

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Cine de animación distópico por donde se lo mire. No sólo la temática, la forma en que fue hecha y cierto tinte “anarrativo” acercan la pelìcula de Keita Kurosaka a una performance visual. Recomendada para ojos exigentes.Midori-ko. 55 min.
Dir. Keita Kurosaka
Japòn. 2011.

Repite:
16 de abril. 13 hs. Abasto.
22 de abril. 21,45 hs. Abasto

Una propuesta visual en formato de pelìcula de animación con dos características difíciles de encontrar: la complejidad de su dibujo y lo errático de su historia, que logran fascinarnos en 55 minutos.

En efecto, con un dibujo animado inquietante en sí mismo, porque se construye con una lìnea y una mancha que se mueven todo el tiempo, como si latieran, la historia pasa de planos iniciales a colores realizados en crayon, casi publicitarios, donde se plantea el conflicto, a un mundo totalmente distópico en sepias y grises, un universo delirante donde la lucha por la alimentación se cuestiona las èticas contemporàneo relativas al veganismo, los crudívoros y la misma antropofagia. La película sostiene cierta “anarratividad”: su final orgiástico y dionisíaco disuelven la racionalidad que podría venir sosteniendo una narración tradicional.

Los detalles de la realización de la pelìcula informan que le llevó 10 años y 30 mil dibujos a su director completar esta historia. Lo cierto es que la artística general de la propuesta es impecable, y lejos de la pacífica y contenida estampa japonesa, aunque cercana a los recursos explosivos del animé contemporáneo, la imagen de Midori-ko nos moviliza esperpentos, grotescos y por supuesto, reminiscencias goyescas, poblados de Saturnos y titanes autodevorándose.

Inclasificable, paródica, refinada, imposible. Para sibaritas. Una perla más de este BAFICI.

Publicado en Leedor el 14 de abril de 2012