Luz Palazón y Lili Popovich

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La nueva obra de Julio Chávez, Camila Mansilla y Santiago Loza, se presenta todos los viernes y sábados en El Camarín de las Musas. Después de una función, tuvimos la oportunidad de hablar con dos de sus actrices que nos contaron detalles de una obra que resulta un viaje hacia intensas inquietudes de la existencia. Entrevista a Lili Popovich y Luz Palazón de Suspiros

Suspiros, la nueva obra de Julio Chávez, Camila Mansilla y Santiago Loza, se presenta todos los viernes y sábados en El Camarín de las Musas. Después de una función, tuvimos la oportunidad de hablar con dos de sus actrices, Luz Palazón y Lili Popovich que nos contaron detalles de una obra que resulta un viaje hacia intensas inquietudes de la existencia.

El lector se dará cuenta de las innumerables veces que estas talentosas mujeres mencionan a Julio Chávez. No confundan, por favor, adulación con real y sincera admiración que denotaban en el brillo de la mirada.

Dos actrices geniales a las que vale la pena escuchar, leer y ver en escena.


¿Cómo surge el proyecto de Suspiros?

Luz Palazón: Este proyecto surge en el marco de BAAL, que es el nombre que se le dio al elenco estable que armó Julio Chávez en el 2006, del que nacerían obras como La de Vicente López y Como quien mata a un perro. Este era uno de los proyectos en carpeta. Julio decidió convocarnos (a Catalina Auge, Ana Giménez, Victoria Marroquín, Andrea Strenitz, Elvira Villarino, a Lili y a mí), en principio, para formar parte de BAAL y después para Suspiros. Ya nos conocíamos porque todas, en algún momento, habíamos entrenado o nos habíamos formado con él. Hace tres años que el proyecto empezó a tomar forma y durante ese tiempo (con interrupciones por compromisos de unos o de otros) lo fuimos gestando hasta llegar al estreno en febrero pasado.

¿Cómo definirían ustedes a la obra?

Lili Popovich:
Suspiros es una obra muy personal de Julio Chávez, junto con Camila Mansilla y Santiago Loza, que resulta un viaje donde cada uno engancha en una zona particular que no va a ser la misma que la de otro espectador. Cada persona, según el momento en que se encuentre, le puede impactar la obra de una forma diferente. No es una obra realista como a las que estamos acostumbradas porque son fragmentos de algo que imaginan los autores sobre lo que pudo haber ocurrido esa noche. Las únicas que saben lo que pasó son esas siete mujeres que ya no están. Entonces la obra es la suposición sobre lo que pasó esa noche. Los fragmentos podrían haber sido otros dependiendo de quién lo cuente. Yo creo que quedó material guardado, otras ideas pero hubo que elegir y quedó una muy linda selección. Además, me parece que la obra tiene el sello de Julio Chávez, indudablemente.

¿Cómo caracterizaría cada una el personaje que interpretan?

Luz Palazón: Mi personaje es Lila, una mujer que está muy enojada con la vida por cosas que le han sucedido, está amargada. No ha podido tener hijos y eso la ha entristecido y la ha decepcionado mucho. Ya no los va a tener y entonces hay una esperanza que perdió. Le gustaría que le presten más atención, le gustaría que, por ejemplo, las amigas con las que pasa esa noche le presten más atención a las cosas que le pasan. Ella tiene una enfermedad, tiene un hongo en la cabeza por lo que se le cae el pelo. Trata de llamar la atención de una manera que no es simpática porque está siempre maldiciendo, de mal humor, enojada. Entonces provoca el efecto contrario del que quiere provocar. Yo creo que produce más rechazo que simpatía.

Lili Popovich: Marita es un ser indefenso dado que su estructura psicológica y psíquica quedó dañada desde muy chiquita. Pasó por tratamientos muy duros y encierros en psiquiátricos, con varias entradas y salidas. Algunas de sus amigas han ido a visitarla otras no. Es una mujer que está sola en el mundo. De hecho en el diario, que se reparte a la entrada de la sala, se dice que la única que sigue en la morgue es Matita Pereyra porque no tiene ningún familiar o pariente directo que pueda reconocer ese cuerpo. Las seis amigas la heredan, en el sentido que no les queda otra que hacerse cargo de ella, pero no sé si la elegirían. Su locura no tiene vuelta atrás, no hay conciencia ni valores, entiende lo que quiere, lo que puede. Es un alma indefensa.

Si tuvieran que elegir un aspecto de la obra para destacar o un aspecto del proceso de trabajo ¿Qué elegirían?

Lili Popovich: Yo diría la apuesta a algo tan personal porque es una línea bastante delicada por la sensibilidad que tiene y porque, a la vez, trabaja el humor (característico de las obras de Chávez)que puede lindar con algo, por momentos, muy free. Lo que me seduce es como Julio pensó todo el proyecto, como lo armó, como llamó a Diego Vainer para que haga la música. Hay una música compuesta especialmente para el material que son sonidos que aparecen y yo no sé si a veces el público los percibe claramente?
Hay un constante sonido de pérdida de gas, un goteo?

Lili Popovich: Claro, pero hay otros, como el ruido de la calle que se escuchan durante toda la obra, que a veces los percibimos más nosotras que ustedes. Todo eso es de una gran sensibilidad y armonía en cuanto a la puesta.

Luz Palazón: A mí lo que me emociona mucho de la obra es lo sensorial que tiene. Como actriz siento que hay algo en el clima que tiene que ver con el sonido, con la luz, con las voces que escucho, con, obviamente, algunos textos que me pegan más que otros. Hay algo a lo que voy entrando, que son como sensaciones que me conmueven, me emocionan, me dejan sin aire. Siento ese vértigo de lo que les va a suceder a esas mujeres, por todo este despliegue que tienen que ver con la puesta en escena y con todos esos detalles, que mencionaba Lili , que juegan algo muy importante para mí como actriz y que me ayudan mucho. Si esos detalles no estuvieran yo tendría que armarlos en mi cabeza. Me ayuda mucho sentirlo, sentir las voces de mis compañeras, las conversaciones, los susurros?

Lili Popovich: Es una obra en la que aunque no estés, estás. Tenés que estar porque si no te la perdés. No es una obra para transitar livianamente. Se podría, claro, pero me parece que como actriz te perdés de un viaje de una hora que es precioso. Pasan distintas cosas en las diferentes funciones: Hay días que una está más sensible, más perceptiva, hay días que no tanto entonces tenés que estar peleando, hay días que todo sale más fácil porque uno también viene de la vida. Como actriz estás acostumbrada a ponerte en situación para poder hacer la función, hay veces que sucede y hay veces que no tanto pero zafar de ese viaje sería una tontería, sería además muy aburrido.

Ya lo nombraron varías veces, la figura de Julio Chávez es una constante en esta nota. ¿Cómo fue trabajar con él como director?

Lili Popovich: Yo doy clases en su estudio (Luz también) y hace veinte años que trabajo para él como su coach actoral, o sea que acompaño toda su labor actoral. Es la primera vez que me dirige. Creo que pudimos separar bastante bien los roles. Al principio, quizá fue un tanto confuso pero eso duró muy poco. Muy rápidamente nos pusimos cada uno en su rol y entendimos que no todo era lo mismo. Es una muy linda experiencia. Para mí es un placer. Es un actor, un artista, un docente que sabe mucho, es mi maestro; junto con Ricky Pashkus, es mi mayor referente. Entonces para mí fue un placer poner mi expresión a su servicio. Estoy feliz.

Luz Palazón: Hace diez años que Julio me dirigió por primera vez con Rancho. Luego vino La de Vicente López y ahora Suspiros. Así que siento que lo conozco mucho como director y en ese vínculo actriz-director ya estoy cómoda. Siento que con los años se fue afianzando esa confianza ciega que tengo en lo que él hace. No soy de entregarme tanto pero con Julio me pasa eso. Disfruto mucho del proceso de trabajo, cuando todo se está armando y las escenas no están terminadas y está todo muy abierto, porque confío. Todos esos momentos creativos son muy ricos e interesantes. Me siento privilegiada de poder verlo dirigir y de que me dirija, también de estar y asistir a su momento creativo. Es muy generoso y abierto, piensa con vos, te entrega sus pensamientos. No piensa en su casa y viene a decirte lo que tenés que hacer como si ya hubiera manyado todo. Viene al espacio común, que es el escenario, con sus actrices, con los coautores y, una vez ahí empieza a crear. El artista se pone en movimiento y vos está ahí, lo ves y sos parte también porque podés participar, porque te podés meter, porque él quiere que lo hagas; te escucha, piensa con vos y eso es una maravilla.
Lili Popovich: Yo vengo de veinte años de escucharlo prepararse como actor y de haberlo asistido en sus clases y en las muestras del estudio. Por eso ponerme en sus manos como actriz me fue fácil porque sabía que no me iba a dejar que toque notas que no me van. Fue un muy lindo desafío. Además en todo lo que he visto de él (La de Vicente López, Como quien mata un perro, Rancho, Maldita sea la hora, Mi propio niño dios) se nota una buena dirección de actores. Yo necesitaba pasar por la experiencia de esta dirigida por un buen director.

Luz Palazón: Y Julio es un excelente director de actores. Algunas críticas han ponderado la actuación en la obra y pienso que si eso ocurre es porque hay una buena dirección. Si alguna de nosotras o todas nos lucimos es porque Julio estuvo ahí.
Lili Popovich: No podés ser un mal actor con él porque va a lograr que llegues a lo que él quería o lo va a acomodar de tal manera que ese actor va a lograr expresar lo buscado. Tiene una gran facilidad para darte ejemplos, modos de cómo quiere que digas un texto, de cómo abordar una escena que no te está saliendo; te pone subtextos, imágenes situaciones, pone el cuerpo?

Luz Palazón: Va creando con los actores, entonces no fuerza naturalezas, trabaja con tu naturaleza y eso le sirve para alimentar los personajes que crea.

Lili Popovich: Bueno, tampoco es tan así, yo estoy loca en la obra? (Risas)

Luz Palazón: yo no me voy a extender en ese tema pero? después lo charlamos (risas). No, cuando hablo de naturaleza no digo que uno sea eso sino que tenga la capacidad de abordar determinado personaje. Uno puede como actor o actriz tocar millones de notas pero algunas no y él sabe cuáles si y cuáles no. Julio es mi referente como actor, como director, como docente. Lo admiro profundamente y no tengo ningún pudor en decirlo. Le tengo un gran respeto, de verdad. Es una persona a la que quiero mucho y me alegra tener un referente tan cercano, que es un amigo con el que puedo charla y puedo ver sus cosas buenas y malas. Es un ejemplo, un trabajador del teatro. Lo que lo caracteriza, si bien todos hablan de su talento (que lo tiene y mucho), es su trabajo constante porque el talento no se puede imitar, el trabajo sí. Es un gran trabajador y eso es el mayor legado que yo recibí de él.

Lili Popovich: Vive como un artista. No digo que otros no lo hagan pero él vive las 24 hs como un artista. Esto quiere decir que lee, prepara las clases, se pregunta sobre la obra, investiga. Su cabeza está plagada de arte y del problema del actor. Le interesa, lo apasiona, le preocupa la expresión del actor. No concibe otra forma de vivir el arte sin un arduo trabajo. Ahora, con el estreno de La cabra vive en el teatro. Le pregunté si se quedaba a dormir porque cada vez que voy está ahí. Es muy grato y admirable ver cómo se ocupa de cada cosa, no pierde detalle. En nuestra obra también, no le da lo mismo que digamos cualquier cosa porque entiende que lo dicho siempre significa algo. No es obsesivo pero si sumamente meticuloso.
Con Julio siempre aprendés. Yo, que tengo épocas en las que convivo todo el tiempo (como el año pasado con El puntero), tengo clases gratis. Soy una bendecida y él es un tipo muy generoso.

¿Qué pudieron percibir ustedes de las diferentes reacciones del público? Personalmente me pareció desesperante saber que esas mujeres se iban a morir y que ellas no lo supieran?

Lili Popovich: Muchos se van con una sensación rara, no muy linda. Es una mezcla porque también hay momentos de mucho humor, que Julio suele imprimirle a sus espectáculos, y la gente se ríe y no entiende por qué. Creo que no se dan cuenta de que van entrando en la obra, van pasando por momentos sensoriales al igual que nosotras. Hay una crónica que te avisa de la muerte, hay luces que crean una atmósfera tensa, hay música, sonidos que van llevando al espectador. Nosotras también colaboramos para que eso suceda. Entonces, cuando la obra termina, creo que el espectador está movilizado aunque no lo pueda expresar porque se ha tocado el tema de la muerte que es un tema trascendental, universal al que algunos le han encontrado respuesta y otros no.

Luz Palazón: Creo que mucha gente se queda sorprendida por todo eso de diferente que tiene la obra, quizá porque no va camino a un desenlace.
A pesar de que sabemos cuál es el desenlace?

Luz Palazón: Si, pero quizá esperan una resolución distinta, o que se revele un gran misterio. Uno cuando ve una obra siempre espera que suceda eso y precisamente eso es lo que no pasa en Suspiros que, para mí, tiene que ver con lo que filosóficamente trabaja la obra: No pasa nada, sólo pasa el tiempo y nos morimos. Charlando de boludeces, peleándonos, probándonos una pollera, quejándonos de nuestra vida nos sorprende la muerte, sin haber revelado nada muy importante. Son momentitos cotidianos de la vida que tienen el humor que los autores le imprimieron a los textos pero no sé si todo el mundo se aviene de la misma manera a este viaje. Algunos podrán hacerlo y participarán gratamente de él y otros quedarán a mitad de camino.

Lili Popovich: Nosotras estamos muy cerca del público y presentimos la presencia. Hay días que están muy festivos y otros días hay una tensión permanente. Es un material que invita a la reflexión o que te deja alguna sensación.

Luz Palazón: No es un material, como si me ha pasado con otras obras más populares que he hecho, donde se pueda decir qué le pasa al público. En esta obra a todos les pasa algo distinto. Si salís y haces una encuesta creo que vas a encontrar pocos denominadores comunes. Me da la sensación de que alguno estará desplomado en su silla, otro se estará riendo, otro se estará negando a entrar. Es un tema que te puede pegar para cualquier lado.

¿Por qué la gente tiene que venir a ver Suspiros?

Lili Popovich: Suspiros es una obra que cuenta con una buena autoría, una dirección muy seria, respetuosa y sensible y siete actrices que seguimos lo mejor que podemos esa invitación que nos han hecho. Es una propuesta diferente a la que hay que venir con la mayor sensibilidad posible, hay que estar abierto a que te pase?
Luz Palazón: Es una oportunidad para ver artistas sinceros, que realmente usan el arte para expresarse. Creo que Julio Chávez, Camila Mansilla y Santiago Loza han hecho eso, no han especulado con producir algo en el espectador ni con traer gente. Van a ver un espectáculo sincero, como lo son todos los espectáculos de Julio.

Verónica Escalante escribió también la crítica de Suspiros.

Agradecemos a Norma Escalante por la foto del copete

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Publicado en Leedor el 11-04-2012

  • Elias

    la obra me parecio horrible.. no tenia sentido.. no puden llamarse actrices…