UNCIPAR 2012: Día 2

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El viernes terminó la proyección de cortos seleccionados para la Competencia Nacional, con una jornada un poco más despareja que las anteriores. UNCIPAR 2012: Competencia Nacional (tercera parte)

En cuanto a los documentales se presentó el trabajo de Claudia Bertolino, Visión ciega. Una apuesta muy interesante en lo que es el terreno documental: construido íntegramente con imágenes de archivo y audio documental, la novedad radica en que imagen y sonido hablan de temas diferentes, y es en esa unión donde aparece la tesis de la directora. Las imágenes pertenecen a filmaciones de Ana Braun, la amante de Adolf Hitler y el audio está armado con la voz de especialistas que disertan sobre la enfermedad de la ceguera producida no por causas físicas en el ojo, sino por un problema de conexión de información en el cerebro. También se escuchan fragmentos del diario personal de Braun, donde habla acerca de su relación con el líder del Tercer Reich. El resultado es un trabajo novedoso que reafirma el viejo dicho de que no hay peor ciego que el que no quiere ver?

No podía faltar un trabajo sobre los años de dictadura, y el seleccionado fue La mirada perdida de Damián Dionisio que aborda el tema de la apropiación ilegal de chicos. El momento más destacable es la animación de Maxi Bearzi, quien transforma la realidad en una suerte de cuento de Caperucita y el Lobo, pero a nivel narrativo hay muchos cambios de focalización (primero el padre, luego la madre, luego la chica) y el relato no termina eligiendo un tono definido (pasa del costumbrismo, al policial, a la animación), lo cual es un poco abrumador para los 11 minutos que dura el corto.

La comedia ocupó un lugar muy importante en este último tramo de la competencia, comenzando por el corto de Martín Boggiano, Vine solo. Este trabajo gana adeptos por la simpatía con la que está realizado, en birome y papel cuadriculado, a la usanza de las animaciones más primitivas, pero sólo es eso, un gag de seis minutos acerca de la soledad y la búsqueda del amor.

En el otro extremo del mundo de la animación, tenemos lo más nuevo de Juan Pablo Zaramella, quien utilizando técnicas avanzadas de animación sobre actores reales, deleita con Luminaris, una historia sobre los sueños y el amor, pero también sobre Buenos Aires o la vida en las ciudades.

También dio mucho que hablar el cortometraje de Guido Simonetti, La pelea. Una disputa verbal de pareja se transforma en un ring de boxeo, con golpes bajos y mucha manipulación. En la sala se escuchaban adeptos que se reían (sin duda por experiencia de peleas propias) y detractores que se quejaban de que el corto estaba realizado desde un punto de vista machista. Lo cierto es que más allá de esto, los chistes son efectivos, y la única falla es que los argumentos esgrimidos entre los ?boxeadores? resultan escasos, el resto está completado con música y edición (aunque hay algunos problemas de continuidad).

Para compensar con el posible lado masculino de la narración de La pelea, se presentó Salón Royale de Sabrina Campos, una historia de chicas: tres amigas van y vuelven en auto de una fiesta, donde se produce el reencuentro con el ex de una de ellas. Conversaciones hilarantes y estereotipos (sin duda sacados de la realidad) convirtieron a este corto de 14 minutos en un excelente cierre de la Competencia Nacional.

Publicado en Leedor el 7-04-2012