Adrienne Rich

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Ninguna canción desesperada o sobre la muerte de Adrienne Rich

Este es el lenguaje del opresor pero lo necesitamos
(Adrienne Rich, 1968)

Alguien tenía que decirlo, alguien tenía que escribirlo, muchas (si lo creíamos) debíamos gritarlo. Pero fue ella. Hace ya un tiempo. Y entre los versos parecía escucharse: No nos gusta callarnos ni nos interesa que le gustemos porque parezcamos ausentes, ¡Poeta Pablo Neruda! ¡Tampoco que su beso nos despierte del letargo! Nuestro cuerpo más que blancas colinas tiene rojos y ardientes muslos, y nuestra actitud de entrega a usted le parecerá placentera y gozosa ¡a nosotras todo lo contrario! ¡Ah! Otra cosa: no estamos solas.

Así lo entendí cuando me crucé con los poemas de Adrienne Rich, y me sentí hermanada, acompañada, enamorada de la poesía y su belleza. Y con unas ganas tremendas de usar el plural: nosotras.

En 1976, Adrienne Rich era ya una reconocida poeta en su país (celebrada entre otros por W. H. Auden) y publicó esa respuesta poética y erótica de amor entre mujeres que fue Veintiún poemas de amor. No podría (y el piné no me da además) ni empezar a describir la influencia de los ensayos de Rich en el pensamiento occidental feminista. Sólo nombraré dos trabajos con los que me relacioné y me parecen indispensables: Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana y Nacemos de mujer.

El martes 27 de marzo, Adrienne Rich murió en su casa de Santa Cruz, California, acompañada seguramente por sus hijos (imagino) y su compañera de toda la vida, la editora Michelle Cliff con quien empezó a compartir la vida luego de abandonar el sueño americano para el que parecía predestinada.

La noticia de su muerte nos arroja con desesperación a sus libros, a retomar sus líneas y sobre ellas volvernos a mirar. Y también nos invita a celebrar sus ideas y su poesía: refundante, precisa y sensual. Y sobre todo tambièn nos conmina a seguir dando batalla allí, donde ella señaló: en el lenguaje y en la más bella de sus formas: la poesía.

Escondida y solapada en la pluma del más popular de los poetas americanos se esconde, entre originales metáforas, la más opresora de las imágenes poéticas: la de la mujer callada y entregada, blanca y pura, iluminada por el amor de un hombre.

Escribe Neruda en el Poema 5 de Veinte Poemas de Amor y una canción desesperada:

?Para que tú me oigas mis palabras
se adelgazan a veces como
las huellas de las gaviotas en las playas?.

¿Se sintió Rich igual que alguna de nosotras al ser tratadas, como mínimo de lerdas? ¿Se le habrá planteado la misma paradoja? Envolventes imágenes para cultivar un imaginario que nos encasilla siempre en el mismo lugar.

Contrapoetiza Rich para nosotras, en el Poema 20 de Veintiún Poemas:

?

Aquella conversación que siempre estuvimos a punto de tener
está girando en mis pensamientos?

O

?Me despierto en tu cama
sé que he estado soñando.
mucho más temprano, la alarma nos separó la una de la otra,
has estado en tu escritorio por horas. Sé que lo soñé:
nuestra amiga la poeta viene a mi habitación
donde estuve escribiendo por días,
bocetos, carbonillas, poemas están desperdigados por todas partes?

Allí donde el desesperado Neruda, nos brinda libertad:

?Para mi corazón basta tu pecho
para tu libertad bastan mis alas?

Rich:

?Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,
y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,
y en algún lugar
cada una debe ayudar a la otra a morir?

Y ante los famosísimos repetidos y afichadizados versos del Poema 15:

?Me gusta cuando callas porque estás como ausente
y me oyes desde lejos y mi voz no te toca.?

Adrienne Rich:

?Despierto al susurro de tus palabras dichas a años luz o sombras
Como si mi propia voz hablara.
Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños?

Alguno podrá decirme que leo literalmente a Neruda, y no es cierto. Lo leo poéticamente, entendiendo lo poético como ese compromiso con la palabra. Rich afirmaba: ?No hay una simple fórmula que relacione el arte con la justicia, pero sé que el arte no significa nada si simplemente decora la mesa para la cena del poder que lo mantiene rehén.?

Rehenes de poesía escrita para nosotras pero no por nosotras. Una amiga historiadora del arte y gestora cultural practica un sabio ejercicio como nos enseñaron las Guerrilla´s Girls: ingresa a un museo y cuenta en cuantas obras hay mujeres desnudas y las compara con la cantidad de obras realizadas por artistas mujeres. El número es espeluznante. El promedio demoledor: entre el 70 y 80 por ciento de las mujeres presentes en museos son las que están desnudas en los cuadros. ¿Podemos trasladar algo de ese ejercicio lindo y sabio a la poesía? Comencemos por internarnos en la poesía de Rich.

Te vamos a extrañar Adrienne. Pero aquí estamos, tratando de renombrarnos :

?Temo este silencio
esta vida informe. Voy a la espera
de un viento que abra suavemente estos pliegues de agua
de una vez y me indique qué puedo hacer por ti
tú que a menudo has puesto nombre a lo innombrado
para los otros, incluso para mí?

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Publicado en Leedor el 7-04-2012