Un método peligroso

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Se estrena este jueves la película de David Cronenberg en torno a Sigmund Freud.
Poder, deseo y saber.

Detrás de cualquier film con intenciones biográficas está presente el deseo de poder devolverles la voz a sus personajes. En este caso en particular no es fácil devolverle la posibilidad de hablar a quienes hicieron de la palabra ?el elemento de curación?. Ergo, la tarea se complejiza.

Basado en la obra teatral ?The talking cure? de Christopher Hampton, Cronenberg ha elegido a un excelente elenco para devolverles la vida a Sigmund Freud, Carl Jung, Sabina Spielrein y a un paciente de llamado Otto Gross. En este caso el deseo va más allá de los personajes, porque también está la voz de toda una época con sus pasiones y sus conflictos éticos, raciales e intelectuales.

La historia acontece en el escenario de la víspera de la segunda guerra mundial: Zurich y Viena son el foco de los descubrimientos intelectuales centrados en la sexualidad, y remiten a las relaciones amorosas y profesionales entre Jung, Freud y Spielrein.

El psicoanálisis ha sido un elemento de cambio que ha modificado la naturaleza del pensamiento en la modernidad. Aunque es sabido que Freud antes de morir, dijo algo así como Das Weib, das will, que implica la imposibilidad de saber ?finalmente? lo que quería una mujer, lo que remite en consecuencia a una imposibilidad de definirla. Es obvio, que desde el otro género no es posible definir lo que no se ?es?, es decir al ?Otro? un poco más adelante, mucho menos en el terreno de la sexualidad, base de la teoría freudiana.

Con todo el riesgo que esto implica podría pensarse con mucha valentía o atrevimiento que Freud ha sido uno de los mejores escritores de ficción del siglo XIX.

Todo esto es determinante para su teoría, en una época donde las mujeres de las clases más altas o se dedicaban a ser institutrices, monjas o en el caso más ?neurotizante? esposas y madres, mujeres que en la mayoría de los casos miraban el techo en la privacidad del hogar, ya que tenían poco que hacer.

Ese fue el material de estudio de Freud, sus ?casos?. Mujeres que, naturalmente, se convertían en neuróticas en mayor o en menor plazo, ya que no tenían que trabajar en el campo, (como las clases más bajas) ni tenían una vida social en el ámbito de lo público. Temas que han sido tratados con mucha ironía muchos siglos antes, ya por Boccaccio en El Decamerón o por Chaucer en Los cuentos de Canterbury. Y es relevante hablar de literatura, porque las mujeres pudieron pasar de hilar a leer y escribir para luego hablar en femenino, en el mejor de los sentidos, que implica hablar desde sí mismas.

Porque Spielrein por desgracia no fue un referente de la época, sino una de sus excepciones.

Con mucha expectativa, quizá demasiada como suele ocurrir en algunas oportunidades, hemos disfrutado de excelentes actuaciones, fotografía, montaje, dirección de arte, recomposición de época etc. Pero justamente en el ámbito del lenguaje Cronenberg ha sido bastante fiel a lo conocido por todos.

Es quizás injusto a un gran director que ahonde un poco más en la correspondencia y en sus efectos en dicha realidad, que en las preferencias sadomasoquistas de Spielrein, ya que ese era un dato planteado desde el comienzo del film.

Aunque sabemos, que por su naturaleza la resurrección es imperfecta.

Publicado en Leedor el 27-03-2012