Roger Waters: una biografía

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Siempre rinde exprimir al chancho: una biografía escrita en unos días.
Paredes y puentes: el cerebro de Pink Floyd
Sergio Marchi
(Planeta, 2012, 288 págs.)

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Vas por la librería. En tres días llega Roger Waters al país para dar su serie de nueve recitales en el marco de The Wall. Y de repente, ahí está: una biografía parada en las estanterías. Pasás de asombrarte al ver el nombre del músico en grandes letras rojas (y el subtítulo en alusión a John Lennon, ?Paredes y puentes: el cerebro de Pink Floyd?) a la foto de tapa (Waters en 1980, plena gira de lanzamiento del famoso disco doble, con el parche con la imagen icónica de los martillos en furioso color sobre foto monocromática); finalmente, debajo aparece la primera ?aunque no la última? gran desilusión: lo edita Planeta. Eso es lo que se tarda en pasar de la euforia a la resignación.

Entonces, ¿qué nos propone esta primera biografía de Roger Waters editada en la Argentina? Veamos.

«La oportunidad: a exprimir el chancho, que siempre rinde»

Sergio Marchi, el autor, dice hacia el final del libro que tuvo que escribir el manuscrito ?contrarreloj entre fines del 2011 y enero del 2012?. No es casual: los shows del músico habían roto records de venta y a algún cerebro de Planeta se le ocurrió que era el momento de dedicarse a sacarle el jugo al asunto (claro que nadie pensó en un proyecto serio, lo que queda claro en las fechas: había que tenerlo listo para cuando Waters estuviese llegando). Marchi da la impresión de haber tenido la buena intención de hacer, en el poco tiempo que tenía ?seguramente convencido por un buen arreglo económico?, el mejor libro que podía hacer. ¿Qué logró? Un libro de editorial Planeta.

«La información ya no basta: internet cambió el mundo de las biografías»

Veinte años atrás, aún con todas las erratas (probablemente alrededor de medio centenar si no más) propias de este lanzamiento apurado, una biografía como esta hubiera tenido otro valor. Por entonces no teníamos a mano Wikipedia, ni sitios oficiales, ni estudios en profundidad sobre la obra de Pink Floyd y Roger Waters. Entonces, este tipo de libros contenía el tipo de datos que nos sorprendían al leer por primera vez (si es que no se había leído previamente sobre el asunto, claro). Hoy en día, la acumulación de datos y anécdotas ya no tiene mayor valor en sí misma. Si se entiende inglés, la web está llena de sitios con más y mejor información que este libro. E incluso en castellano se encuentra bastante si se busca con paciencia. Probablemente, sacando el libro autobiográfico de Nick Mason (baterista de Pink Floyd) que el autor cita varias veces, Marchi haya realizado la ?investigación? necesaria consultando esas mismas fuentes (lo que explica, además, algún que otro dato erróneo, y la paradoja de citar en diferentes partes del libro ciertos momentos con datos diferentes).
Entonces, ¿se puede hoy en día escribir una biografía en forma de libro? Probablemente sí, pero a la lista de datos seguramente habrá que añadirle algo propio, algo que no exista ya en el mundo y esté dando la vuelta en el mundo virtual. Y eso tiene que ver con la capacidad de analizar y asociar elementos de la obra: composición, conceptos, formas de trabajar los arreglos, el estilo en el modo de narrar en letras sucesivas que buscan determinados juegos fonéticos, etc. Un análisis de todo esto, en profundidad, podría haber dado un libro interesante en tanto resulta provocador: pide al lector una participación más activa: que revise los discos para escuchar lo que el autor descubre, revela y asocia. Y si este libro, al final, no es más que una nueva ?historia de Pink Floyd? apenas maquillada (el acento está puesto en Waters del mismo modo que lo haría cualquier libro sobre la banda, dado que es el compositor de la mayoría del material y la fuerza motora de la banda durante sus años en ella) más aún se nota cuando el autor repasa los discos solistas de Waters. Apenas en tres páginas despacha ?Amused To Death?, probablemente el disco más complejo de toda la discografía del músico, incluyendo los de Pink Floyd. No basta con decir que la guitarra de Jeff Beck es ?mágica?: es el tipo de lugares comunes que en realidad no dice nada y es una manera de llenar espacio sin sustancia.

Habría que pensar si Marchi es la persona ideal para encarar un libro así. Probablemente no se trata de un mal periodista de rock, pero cuando publicó libros sobre músicos locales (Pappo, Charly García), uno podía suponer que el autor tenía material de primera mano: anécdotas y charlas con los protagonistas, cosa que ningún otro periodista podía tener, al menos, en idéntica forma. Tampoco logra Marchi personalizar el libro, como pretende, al contar sus propias impresiones juveniles al escuchar ?The Wall? o ?Dark Side Of The Moon? por primera vez (y se pone un poco denso cuando hace sucesivas notas al pie indicando su postura en épocas de la dictadura y demás: no es un libro sobre él, es un libro, supuestamente, sobre Waters).

«Nosotros y ellos: dónde estuvo la huella de la historia de Waters realmente»

Finalmente, no se trata de una mala lectura. Se puede agradecer la falta de excesivos datos biográficos sobre la infancia y la familia de Waters, lo que hace que se pueda avanzar velozmente (aunque en busca de una meta que nunca se alcanza). Lo mejor del libro de Marchi es todo lo que NO está entre sus páginas y se agradece esa ausencia de datos sin mayor relevancia.

Durante marzo, mientras este libro se vendía bastante bien, Roger Waters estuvo haciendo la puesta de su show The Wall en River.

Quienes asistieron, encontraron en esta nueva versión de la puesta (parecida a la original de 1980, pero recontextualizada para universalizarla y reinterpretar aquél muro tan personal en uno que habla de las barreras entre personas, naciones, ideologías y creencias) no sólo una espléndida experiencia musical, sino un juego con la percepción del espectador como nunca se había visto antes. No hay gesto más punk que la del propio Waters ametrallando a su público al final de la canción ?Run Like Hell?. Si Marchi se encarga de empezar el libro hablando del archiconocido gesto del escupitajo en la cara de un fan allá por 1977, Waters se encarga de dejar empequeñecida la anécdota con semejante guiño.

Durante el recital entero no hay alusiones a la historia de Pink Floyd, y tampoco hay demasiadas respecto a la del mismo Waters. Pero hay una ideología, un concepto y una estética que están impregnadas de esa historia, solamente que no está siendo contada por un periodista a través de palabras: se la puede vivir y asimilar en forma de imágenes y sonido, mientras en las proyecciones vemos pasar a dictadores y CEOs gubernamentales, logos de corporaciones y la imaginería religiosa que ha confrontado al mundo por diferentes razones por siglos. Hay quien se ha indignado antes provocaciones como la de escribir ?Capitalism? con el logo de Coca-Cola, o ?Stop Wars? con el de Star Wars. Pero quizás el monumento al choque frontal con el consumismo idiota haya sido cuando se suceden los iPaint (imagen de Hitler), iLead (Bush, Stalin), iLearn (niños varios), etc., siempre respetando la consigna de la ?i? minúscula, obvia referencia a los productos de la manzanita (la cárcel cool del consumo, según el creador de Linux). Quizás si la gente de Planeta no hubiera estado tan preocupada por tener el libro en las estanterías para aprovechar el fenómeno, Marchi podría haber incluido algo al respecto. Pero no era éste el objetivo del libro, que no se priva de meter una detallada discografía al final, quizás buscando expandir el número de páginas para justificar el precio de $120 que tiene en el mercado local.

Por suerte, la obra sigue siendo independiente de todos estos fenómenos, y el muro de Waters sigue destilando música, ideas y conceptos mucho más complejos que lo narrado en esta biografía.

Publicado en Leedor el 23-03-2012