Top, top, top!

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Otra obra unipersonal del genial Marcelo Katz entre la ficción y la realidad, el delirio y la ternura. Super recomendada.
Cada vez que nos acercamos a ver un espectáculo dirigido, creado o protagonizado por Marcelo Katz sabemos más o menos con lo que nos vamos a encontrar, no porque sea repetitivo ni chato ni falto de ideas sino, por el contrario, porque la excelencia artística, esa que logra una emoción genuina en los espectadores, es la característica esencial de cada una de sus obras.

Este genial artista vuelve a subirse al escenario para presentarnos un unipersonal que se apropia del discurso autobiográfico para contar una historia que oscila entre la ficción y la realidad, entre el delirio y la ternura. La reflexión sobre el yo, ese distanciarse de uno mismo para mirarse con ojos asombrados y a la vez críticos desde una perspectiva humorística, es otro sello de sus obras, además de ser un elemento constitutivo de todo clown que se precie de tal.

Top, top, top! es, entonces, un recorrido por la vida de un clown, por pequeñas escenas de la vida familiar, por los sueños realizados, los fracasos que agrietaron su camino y algunas preguntas: ¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Quién quise ser y no pude? ¿Quién pude ser para mí, por mí y por los otros?

El divertido relato se combina en escena con la proyección de imágenes de ese universo familiar, con una pequeña, simple y colorida ?maquinaria? de juego que no puede más que llevarnos de viaje a la infancia, y con la ternura de los movimientos del clown que dice con el cuerpo mucho más de lo que podemos imaginar.
Sin grandes parafernalias ni palabras grandilocuentes, desde la ternura, la emoción y el humor, el espectáculo logra (más allá de hacerlos reír) que los espectadores puedan identificarse con lo que ven en escena e indagar el propio itinerario familiar con sus alegrías y sinsabores. La empatía llega también de la mano de esa posibilidad de enmendar (emparchar, colorear) eso que no nos gusta de nuestra historia a través del juego, de la fantasía y de la aceptación de quienes somos.

Hace mucho tiempo que el universo de los payasos dejó de reconocerse como un espacio exclusivo de los niños. Hay en la actualidad en Buenos Aires una nutrida oferta de espectáculos más enfocados hacia un público adulto, entre los que podemos mencionar, sólo a modo de ejemplo, Fuera! de Leticia Vetrano y Anhelos, realizado por alumnos de la escuela de Katz. Esta situación quizá se deba al reconocimiento de que los clowns nos acercan a quienes somos verdaderamente cuando nos despojamos de las trabas sociales impuestas al mundo de los adultos; y eso nos gusta, nos permite recuperar la ingenuidad, la espontaneidad, lo lúdico.

En este contexto Top, top, top! es una invitación a develar y a aceptar lo que nos pasa como seres sociales en nuestro entorno más íntimo y familiar. Si uno se anima a dejarse modificar en ese encuentro, en esa magia, el espectáculo resulta una experiencia amorosa y excepcional.

Publicado en Leedor el 14-03-2012