Vidas pequeñas

0
6

Otro film español que piensa la crisis económica.

Vidas pequeñas
es un film que reflexiona sobre la vida de personas que por diferentes razones relacionadas con el deterioro de su economía han encontrado en una especie de camping ubicado en la periferia de Madrid, algo así como su lugar en el mundo.

Si bien podría decirse que esta es una historia coral habitada por muchos seres, el eje narrativo gira entorno de Bárbara Helguera, una diseñadora en quiebra que establece una relación casual -sentada en un Shopping,- con un hombre que esta sentado en un inodoro azul, como una estatua viviente, con los pantalones bajos? y mientras lee, la gente que pasa le coloca dinero en una gorra.

Su director en la conferencia de prensa expresó que cuando hizo el guión no pretendía hablar de la crisis en sí, no obstante es claro que se adelantó a ella.

Durante el transcurso del Pantalla Pinamar tuvimos la oportunidad de ver 5 metros cuadrados, una historia sobre el problema de la vivienda en España. Acá todos esos edificios abandonados son el marco de ese paisaje desolador, que es un personaje más del film.

En ese espacio conviven feriantes, escritores que se sienten fracasados, cantantes anónimos, una joven mujer que trabaja en una quesería con un marido insoportable, que siempre tiene entre manos el negocio que va a sacarlo de la pobreza, una depiladora y su hija?Todos estos seres humanos forman parte de un grupo donde la solidaridad con el otro es probablemente una de las marcas, que intenta rescatar su director.

Estas mal llamadas ?Vidas pequeñas?, son como pequeños retratos de un grupo de existencias, que aúnan desolación, miedo, pobreza, bondad, y dignidad ,a pesar de las circunstancias que los dueños de las mismas atraviesan.

Un collage conformado por estas vidas que nos hablan de una realidad social que se hace cada vez más extensible en el mundo, pero que también nos habla de cómo a veces la flexibilidad de aceptar los cambios pueden enriquecer desde otras aristas nuestro transito por el mundo, enseñándonos, que a pesar de todo si lo queremos, siempre podemos dar lo mejor de nosotros mismos.

Un film digno que no apela a golpes bajos, cuyos personajes han sido inspirados en personas que existen o han existido. Trozos de vida, como piezas de rompecabezas en el que la protagonista principal quiere encajar una de sus piezas en un intento de sentirse amada.

Una estética que combina unos grandes paneos por el contexto que rodea a este grupo de casillas, con largos primeros planos de los rostros de sus protagonistas, donde podemos sentir, el dolor, el placer, la sabiduría que otorgan los años, la resignación, pero también la bronca y el cansancio de parte de un grupo heterogéneo de habitantes, que son el reflejo de un mundo en crisis.

Publicado en Leedor el 9-03-2012