Las puertas del cielo

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Sin grandes desaciertos esta película tucumana que se presentó en Pantalla Pinamar.
La película de Jaime Lozano es la adaptación de la novela del tucumano Julio Ardiles Gray ?El Inocente?, escrita en 1964. Con un fuerte contenido sociopolítico, la historia se ambienta en los años cuarenta, y trata de un robo que realiza un montaraz en los ingenios de caña de azúcar tucumanos. El maleante muere y le pide a un chico de quince años que le lleve el dinero a su amante, una prostituta que vive en San Miguel de Tucumán.

En la conferencia de prensa de Pantalla Pinamar tanto el director como el productor (Carlos Piwowarski) se refirieron a que nunca se habían planteado la posibilidad de ambientarla en otro lado que no fuera Tucumán, porque querían ser fieles a la propuesta de la novela. En este sentido, decidieron trabajar con un elenco de actores íntegramente tucumano, la mayoría proveniente del teatro, excepto la protagonista, Daniela Villalba. Lamentablemente, la falta de oficio en el cine se nota. Mucho se habló en la rueda de prensa acerca de que es nuestra mirada porteña a la que le extraña un modo de actuación diferente, pero está claro que, pese al loable esfuerzo de tratar de federalizar la industria cinematográfica, aún queda mucho camino por recorrer para que la calidad del cine argentino sea pareja en las provincias.

Con todo, hay algunos elementos muy interesantes: por un lado la reconstrucción de época ha contado con un excelente trabajo de arte, vestuario y fotografía. Por otro lado, el fuerte regionalismo que sostienen los realizadores se mantiene pese a que se trabaja desde un cine de género (el policial negro, el cual, claramente, tiene una fuerte tradición en Norteamérica). Quizás con un poco más de producción se podría haber mejorado la calidad técnica que el género requiere, pero no hay grandes desaciertos. En esta fusión entre lo regional y lo foráneo, la música de Pablo Sala cumple un papel fundamental.

Publicado en Leedor el 8-03-2012