Ojos verdes

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Dos caras de una misma moneda en obra de Ana Alvarado donde nada es lo que parece.

Dos mujeres en una estación de tren, en tránsito, varadas en un pueblo en el que nunca parece ocurrir nada. El tren no llega, el tiempo se estira: ésa es la excusa perfecta para que el vínculo entre ambas comience progresivamente a generarse y enriquecerse.

Con el correr de esta obra de Amancay Espíndola, dirigida por Ana Alvarado, nos daremos cuenta de que estas mujeres, ilusoriamente tan distintas, son en realidad semejantes, como dos caras de una misma moneda.

En Ojos verdes nada es lo que parece, el mundo real se mezcla permanentemente con el virtual, gracias a la puesta en escena, en la que las imágenes de Silvia Maldini y la música de Cecilia Candia construyen permanentemente espacialidad, trasladándonos de un lugar a otro, haciendo tangible ese universo ficcional compuesto por mitos, recuerdos y fantasmas que atraviesan dolorosamente a esas mujeres. En este punto, la obra implica una clara interrogación por los límites de lo real, es decir, aquello que podemos percibir fundamentalmente a través de los sentidos, y una apuesta por lo inmaterial, lo intangible, ese mundo fantasmático que pertenece al pasado, y que retorna, modificado, por el encuentro entre estas mujeres.

Publicado en Leedor el 4-03-2012