Prefiero que me quite el sueñ

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Provocador desparramo de ideas que hace estallar la cabeza esta obra de Rodrigo García, dirigida Emilio García Wehbi.
Prefiero que me quite el sueño Goya a que lo haga cualquier hijo de puta es una provocación, un puntapié certero al corazón de nuestra humanidad, un desparramo demoledor de ideas que nos hace estallar la cabeza. Desde el título, el texto y la puesta se nos obliga a mirarnos (hasta con asco) a nosotros mismos, a reconocernos en el lodo de nuestra mala conciencia y a, finalmente, dirimirnos entre el ser y el tener.

La obra constituye una mordaz crítica a la sociedad de consumo y toma forma a partir de la historia de un personaje de clase media que se resiste a ser totalmente parte de ella. Un hombre de 48 años decide gastar los ahorros de su vida en una empresa que es puro derroche. Mientras sus dos hijos preferirían el tan promocionado viaje a Disney, el padre les propone ir al Museo Del Prado a ver las Pinturas Negras de Goya. Pero quiere hacerlo de noche y no entrar por la puerta sino por la ventana después de un descomunal piedrazo. Y eso no es todo: pretende llevar alcohol y drogas a rabiar y contratar al filósofo alemán Peter Sloterdijk para que les hable de la existencia, en el trayecto que va del aeropuerto de Barajas al museo. Es el gesto radical de la absoluta libertad, es hacer valer ocho mil dólares que no alcanzarían para nada según la lógica del mercado pero si desde el desborde, la insolencia, el descaro. Como si el arte pudiera mejorar a los sujetos, como si ver un cuadro de Goya (no cualquier cuadro de Goya sino los de su época más sórdida, más oscura) nos hiciera mejores y los alejara del consumismo. Quizá sí.

En Prefiero que me quite?, el texto (el bello e inteligente texto escrito por Diego García) no es el único portador de sentido sino que la significación se construye en una combinación vertiginosa entre texto y puesta en escena, que sólo en apariencia parecen no corresponderse. El espectador, entonces, deberá delinear su propio recorrido por esta obra, que propone multiplicidad de significados por medio de un interesante juego entre las palabras, la escena y lo que se presenta a nivel visual.

Mientras el texto transcurre en la acertadísima interpretación de Emilio García Wehbi, se sucede la presencia de diversos animales (que podrían acercarnos a una recuperación de lo primitivo y colectivo) en el escenario y en una pantalla se proyectan sucesivamente slogans, de esos que inundan nuestra vida cotidiana, y también los grabados de Goya intervenidas por los hermanos Chapman. Explosivo combo para ver, reflexionar y sacudir la comodidad de la sociedad contemporánea.

Prefiero que me quite? es la primera de las tres obras de Rodrigo García que García Wehbi presentará en Buenos Aires (en mayo se estrenará en el Beckett Teatro Agamenón, volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo y para 2013 está previsto el estreno de su versión de Rey Lear) en un intento de reivindicar la prolífica obra de aquel dramaturgo argentino radicado en España que ha triunfado en Europa y que, a pesar de tener una impronta muy argentina en su escritura, es casi un desconocido en la escena nacional.

Construida en homenaje a Mike Kelley (artista norteamericano de reciente desaparición que indagó los misterios de la cultura contemporánea) esta propuesta nos permite pensar en el vacío existencial de la vida moderna pero también en la posibilidad de reivindicarnos, de ser mejores sujetos para ser, en consecuencia, una mejor sociedad.

Publicado en Leedor el 28-02-2012