Naguib Mahfuz

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Lo cautivante, también se escribe desde Medio Oriente..
Por

El Cairo Nuevo
Biblioteca de Premios Nobel. Editorial Altalya.193 páginas.
Traducción: Marcelino Villegas González.

Naguib Mahfuz, el más popular novelista árabe reconocido también en Occidente por su extensa producción literaria, afianzó su prestigio mundial al recibir en 1988 el premio Nobel de Literatura. Este hombre que nació en 1911 en un barrio de El Cairo siempre tuvo predilección por pasear libremente por las calles de su ciudad y sentarse en los cafés largo tiempo para hablar con sus amigos. De esa costumbre puede que se haya nutrido su prosa exquisita para describir con matices precisos las calles, casas, olores y ruidos de su país conduciéndonos a comprender por qué sus relatos más que leerlos al lector le parece estar viviéndolos. Es tan así que sus personajes se vuelven casi reales y sus nombres son familiares en Egipto y en otras partes del mundo árabe.

Y esa es la consecuencia de decidirse a contar su entorno con la premisa clara de reflejar su realidad local a través de personajes que a pesar de las distancias culturales y geopolíticas son universales en alma y espíritu. Algo tan simple pero que no siempre consigue los efectos esperados.

En su larga vida como escritor, Mahfuz produjo más de cincuenta obras entre novelas y algunas colecciones de cuentos, cuyas temáticas abarcan desde las novelas faraónicas, pasando luego por un período de clara intención social y realista, quizás su etapa más conocida y disfrutada por los lectores, hasta desembocar en narraciones de tono más existencialista.

Sería demasiado largo enumerar todas las obras de este prolífico autor pero es bueno dejar constancia de algunos de sus títulos para que sirva de guía al lector que quiera seguir disfrutando de sus lecturas como de los aromas penetrantes de un buen café. El callejón de los milagros (1947), llevada al cine por el mexicano Jorge Fons en 1995; Principio y fin (1951); Miramar (1967); Amor bajo la lluvia (1973) y La epopeya de los miserables (1977) entre otras. Además del premio Nobel, le fue concedido en 1972 el Premio Nacional de la Letras Egipcias y el Collar de la República, que es el más alto honor de distinción en su país.

El Cairo Nuevo, que corresponde al período de novelas realistas, fue publicada en 1945 y en ella Mahfuz narra desde la vida de cuatro jóvenes universitarios las transformaciones que sufre la sociedad egipcia haciendo pasar los hechos sociales y políticos del país a través de esos cristales irregulares para proyectarlos en haces luminosos de colores dispares. En este espectro multicolor conviven desde las clases más populares y la pequeña burguesía hasta los altos funcionarios del gobierno, en un universo que se transforma a medida que la sociedad tradicional cede el paso a una sociedad moderna, generando conflictos individuales que derivan en colectivos, o que a veces lo hacen en la dirección contraria.

Los personajes refractarios de tal realidad son: Alí Taha, ateo y socialista que cree en la ciencia y en el progreso que esta trae consigo; Mamún Riduan, que en contraste con su amigo cree en dios y apuesta sus creencias hacia la virtud, Áhmad Badain, periodista crítico de la actualidad y Mahyub Abdudaim, que no cree en nada ni en nadie y sólo pretende triunfar en la vida a cualquier precio y es sobre el eje en que gira esta novela con los aportes acertados de sus amigos que en diálogos o reflexiones contrastan con las creencias de éste.

Un atardecer en el principio de la novela, mientras los amigos debaten a la salida de la universidad, puede verse como una señal para simbolizar lo oscuro de las tramas y artificios por alcanzar el poder, que se van a disipar al igual que la noche que se aproxima.

El recorrido de la narración nos prepara, al igual que el río Nilo lo hace con las tierras de sus orillas dejando el limo fértil de las crecidas para una cosecha productiva, para ser testigos de la vida de Mahyub desde que su padre se queda sin trabajo y le es imposible enviarle dinero para mantenerse, pasando por su desesperación y luego la aceptación de una propuesta salvadora pero indecorosa, hasta el éxito logrado por un tiempo breve y su posterior y estrepitosa caída.

Mahyub no pone ningún reparo a echar mano a cualquier recurso si eso lo lleva a escapar de la pobreza y el autor va guiándolo acertadamente para que lo consiga. Pero el que da, también puede quitar y para demostrar que a pesar de todo lo oscuro también puede haber una claridad esperanzadora, Naguib Mahfuz va torciendo hábilmente la trama y el encumbramiento de Mahyub se difumina como un espejismo sin por ello traicionar la estructura de la novela.

En el capítulo final, una reunión de tres de los amigos que no han renunciado a sus principios los junta en una revista llamada significativamente La nueva luz, comentando sobre la suerte de Mahyub y reflexionando acerca de las responsabilidades de la sociedad sobre los individuos, para concluir en una pregunta que es como el resplandor de un amanecer que posiblemente traiga un nuevo comienzo.

La traducción de esta novela es de Marcelino Villegas González, probablemente el hombre que más conoce la obra de Naguib Mahfuz y a juzgar por quienes conocen de estos menesteres, su mejor traductor.

En su escritura desbordante y realista, Naguib Mahfuz nos entrega una visión honesta y certera de su Egipto natal que nos es casi desconocida, eludiendo el concepto occidental del exotismo en su relato. Del lector depende el aventurarse en el descubrimiento de esta prosa valiosa y complacerse con cada hallazgo de esta cultura sorprendente.

Naguib Mahfuz falleció a los 94 años en el 2002.

RePublicado en Leedor el 26-02-201