Egipto

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Un país, una cultura con la fascinación del Río Nilo.
Desde el Lago Victoria en el centro de África, el Río Nilo se extiende por casi 6500 Km. Hacia el Norte en busca del Mar Mediterráneo. Con el nombre de Nilo Blanco se une en Sudan con su afluente Nilo azul para formar en la frontera con Egipto el lago Nasser, consecuente de la represa de Assuan.

El Nilo es una línea viboreante que se desliza por espacios verdes, rosas y amarillos. Es como un sueño fugaz que se

mueve lento por selvas, esteros y desiertos. Los meandros del Nilo se detienen por un instante en las aguas del lago Nasser para guardar en su seno decenas de obras de arte de la época de los faraones, quedando sólo las de la isla Philae sus templos dedicados a la diosa Isis y las construcciones colosales de Abu Simbel realizadas por Ramses II.

El Dios Nilo se instaló en Assuan, ciudad cercana al lago Nasser, sobre la margen derecha del Nilo y tuvo su origen en la isla Elefatina como centro económico del Antiguo Egipto. Su riqueza se debía a las canteras de piedra dura como el granito y el basalto, utilizadas en la construcción de monumentales templos y como centro del trafico de oro procedente de Nubia. Assuan es misteriosa y subyugante. Pasear en las tibias tardes en caletas** tiradas por viejos caballos, es ir descubriendo colores y sonidos. El Nilo quieto, las falúas de blancas velas, las mezquitas rojas y azules con altos minaretes y las tiendas multicolores se suceden por calles estrechas y desparejas. Assuan bulliciosa y serena, espera a los visitantes para brindarles y compartir el calor de sus emociones.

Desde el puerto parten cruceros para visitar ciudades del antiguo Egipto como Kom Ombo, Edfu, Esna y Luxor después de recorrer aproximadamente 300 millas marinas. Las arenas del Sahara Oriental son tocadas por las aguas del ultimo tramo del Nilo. Los cruceros de lujo se deslizan suavemente y desde lo alto parecen pequeños juguetes flotando. El desierto los acompaña con su inmenso manto amarillo que se torna ocre o pardo merced a díscolas elevaciones formadas por el viento. La piedra se asocia a la belleza del paisaje en monumentales construcciones. Los nombres de los faraones suenan familiares ante la insistencia de los guías. Keops, Tutmosis, Amenofis, Ramses, Micerino y tantos otros flotan en el aire. El Nilo y el desierto se confunden hasta el Delta sobre el Mar Mediterráneo.

En las noches claras de luna transparente, el buque Sonesta adornado con luces de colores, zurca las aguas del Nilo para detenerse por las mañanas en las ciudades museo. El capitán con su chilaba* negra, se pasea por la cubierta y confunde con las tinieblas. Su apuesta figura de edecán de faraón atrae las miradas. En las noches, las cubiertas de los barcos dan lugar a citas propicias.

En lo alto de una colina y como primera escala se halla Kom Ombo, desde donde se vigilaba la ruta a Etiopía y están emplazados los monumentos que albergan a la diosa Hathor y otras divinidades. La vista en perspectiva con el Nilo, las barrancas y las construcciones conforman una escenografía deslumbrante. Los puertos de Edfú y Esna son los que continúan en el itinerario, donde podremos apreciar el templo del dios Horus para finalizar el crucero en la ciudad de Luxor.

Si las ciudades son como sueños imaginarios, Luxor con su antigüedad y modernismo invade nuestro espíritu y nos transporta en un viaje por los siglos. Luxor es bella y tranquila, es una ciudad invernal de clima seco y cielo despejado. El Nilo la divide con monumentales templos y zona urbanizada hacia Oriente y montañas con tumbas de reyes y reinas hacia Occidente. Las aguas del Nilo pasan lentas y acarician las costas de Luxor rindiendo su homenaje a dioses y reyes.

Luxor esta en el centro Del valle fértil del Nilo, a aprox. 700 Km. de El Cairo y se insinuaba como ciudad hacia el siglo. XXIII a.c. con el faraón Amenenmahait 1º, llegando a ser capital de Egipto.
Amon-Ra transita en su barca ?Mandyet? todos los dias el cielo de Luxor. Ilumina por las mañanas los templos de Karnak-Luxor y luego de cruzar el Nilo, las tumbas en el valle de los reyes y reinas. Los griegos llamaban a Luxor la ciudad de las cien puertas y con poesía describían sus laberínticos rincones. Homero, Alejandro Magno, Napoleón y otras personalidades del arte, la cultura y la política pasearon por las arenas de Luxor admirando la belleza de sus templos, las columnas de loa claustros con capiteles de flores de loto, las esculturas, los obeliscos, los grabados y las pinturas. El arte clásico se exterioriza en Egipto y se prolonga en el tiempo en el griego y romano. El arte moderno y contemporáneo fijas u mirada en el arte egipcio.
Los templos de Karnak (S. XX a.c.) y de Luxor (S. XIV a.c.) se hallan unidos por el camino de las esfinges, figuras zoomorfas que custodian el trayecto entre ambos complejos. La visita de Karnak empieza en el embarcadero de los barcos sagrados, continua con el templo de Amón, el de su esposa e hijo.

Luxor también posee templos dedicados al dios Amón, donde el faraón Amenofis III celebraba fiestas en ocasión de las periódicas crecidas del Nilo. Otros faraones como Ramses II hicieron construcciones importantes donde se destacaban estatuas, obeliscos, pinturas y salas hipostilas para adoraciones y celebraciones.

Cruzar el Nilo al Valle de Reyes y Reinas en falúa desde Luxor es trasladarse a momentos de la historia del pueblo egipcio. Los colosos de Memon desde sus tronos en posición sedente lo custodian. En el valle la reina Hatshepsut (S. XV a.c.) hizo construir un templo para que oren por su alma en la ladera de una colina. Es una magnífica construcción de varios pisos que guarda cantidad de obras de arte como grabados y pinturas sobre la vida cotidiana de los egipcios.

Otros monumentos son la tumba de Tutankamon, pequeña y bien conservada; de Seti I con pinturas y sala funeraria; las de varios Ramses; de Tutmosis III y otras. De entre las reinas se destacan la de Nefertari (S. XIII a.c.) esposa de Ramses II.
El valle de los reyes y reinas es una extensión de rocas, piedras y arena donde los egipcios con la complicidad del Nilo guardan pasajes y personajes gloriosos de su rica historia.
El Nilo corre lento entre Luxor y El Cairo. Sus aguas mojan las arenas del desierto , la meseta se hace plana. Pequeños poblados lo resguardan y la inmensidad del desierto se pierde en el horizonte. En bella coincidencia el azul y amarillo se extienden en el largo tramo.
Las grandes ciudades son síntesis de los países. El Cairo resume Egipto pero no es Egipto, asi como Buenos Aires no es Argentina o Paris no es Francia. En las grandes ciudades conviven habitantes residentes y extranjeros circunstanciales. El Cairo es caótica pero bella, se confunden museos, mezquitas, calles y plazas de intenso transito, bazares, mercados y como principal protagonista el río Nilo. Observarlo ondulante desde un alto balcón en perspectiva o desde la baranda de alguno de los numerosos puentes que lo cruzan viendo pasar las aguas de movimiento calmo, produce ondas sensacionales.

El Cairo es una ciudad-gobernación que el Nilo protege con una curva. El Cairo es multiforme, de casas bajas, hoteles imponentes, construcciones monumentales, costas del Río con barcas amarradas con adaptación de restaurantes y falúas que ofrecen breves paseos por sus aguas. El Cairo tiene lo antiguo y lo moderno, lo pobre y lo rico, lo suntuoso y lo modesto además del Nilo. Coqueto y enigmático, testigo permanente del intenso trajinar de

la ciudad.
Bordear el Nilo, circular por amplias avenidas, pasar por estrechar y sinuosas callecitas, recorrer el gran bazar, visitar el barrio copto con las primeras iglesias cristiana y por ultimo recalar en el Museo Arqueológico de El Cairo, es tener una visión de Egipto. El museo es el de los autóctonos mas importantes del mundo donde se muestra la civilización egipcia desde sus inicios. Se suceden sarcófagos, sillas curules, escultura, símbolos tallados en piedra y objetos cotidiano en un ámbito de mágico misterio.

Cruzando dos veces el Nilo se llega a la Gobernación de Gizeh, las pirámides y la esfinge aparecen en el horizonte asentadas sobre un manto de arena dorada, están como si hubieran descendido de una nebulosa y convierten en realidad Loa sueños imaginados por libros y folletos.

El Nilo casi moja los cimientos de las monumentales pirámides y La Esfinge. Keops, Kefren y Micerino construyeron sus tumbas cerca de donde después de siglos se elevaría la capital de Egipto. Más al sur en Menfis y Saqqarah se erigen las tumbas de monarcas y reyes anteriores a las pirámides. Las piedras y el Nilo fueron los protagonistas principales de estas obras. Por sus aguas navegaban en balsas ciento de Km., los enormes bloques de roca que luego de talladas eran utilizadas en su construcción. Las pirámides transmiten la energía de los siglos y nos tranquilizan con su contacto.

Después de El Cairo El Nilo avanza en numerosos riachos formando el delta como un ramillete verde, amarillo y azul, con árboles, flores y pájaros. Abunda el Loto, plantas acuáticas perennes con hermosas flores y el papiro, planta ciperácea, de cuyo tallo se sacaban láminas que se utilizaban para la escritura.

El Río Nilo vuelca sus aguas en el Mediterráneo, después de transitar miles de Km. Y en la desembocadura en la margen izquierda, quiso Alejandro Mago prender un broche de oro, fundando en la bahía la ciudad de Alejandría.

*Chilaba: túnica vestido
**Caleta carruaje similar al mateo argentino
***Amon-Ra: Dios sol

Originalmente Publicado el 5-11-2003. Republicado el 20-02-2012

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