Buenos Aires: su patrimonio

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Algunas caminatas por Buenos Aires imponen una ciudad entre la tradición y la transformación que necesita atender su patrimonio.
Pobre Buenos Aires. Los hombrecitos de Seguí* vienen marchando, invaden la ciudad, mueven los edificios y flotan sobre ellos. Sus zapatones dejan huellas en las calles, autopistas y monumentos. El gran plástico argentino caricaturiza el hombre urbano que todo lo consume y en su descontrol destruye lo que se opone a sus intereses.

Finalizando el siglo XIX fue la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, la que sufrió la demolición de la antigua Recova y mutilación del Cabildo para la apertura de calles en pos del modernismo. En esa época nace la Av. de Mayo que recorre en algo más de 1 Km. el barrio de Montserrat y une la Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso. Vieja Avenida que desde su apertura hace más de un siglo, se desarrolló con gran ímpetu, hasta entrada la segunda década del siglo pasado, semejando la Gran Vía de Madrid. Encontraremos clásicas construcciones con reminiscencias francesas, inglesas e italianas. Variedad de mansardas, cúpulas, torres, balcones art- nouveau, paredes con decoración art-decó y veletas.

Con el correr de los años se construyeron algunos edificios modernos, en su mayoría armonizan con el resto, pero lamentablemente allá por los años 70, los hombrecitos actuaron despiadadamente y construyeron dos enormes torres de 30 y 25 pisos en un estilo brutalmente racionalista que cortan la perspectiva del trazado de la avenida. Una de ellas le quita la vista al majestuoso Palacio Barolo, paradigmática obra edilicia de los años 20.

Día a día Buenos Aires va perdiendo su identidad y a las agresiones que le ocurrieron a lo largo de su corta historia, agregaremos las de la última década, donde personajes que pasaron fugazmente por la función pública contribuyeron a la destrucción de verdaderas reliquias históricas. Sirva como ejemplo el predio de la Sociedad Rural Argentina del barrio de Palermo, con detalles de su aberrante destrucción y abandono en la primera nota de Buenos Aires capital. También podemos mencionar, entre otras, la parcial remodelación sufrida por la Escuela Mitre de la Av. Pueyrredón y calle Sarmiento en el barrio de Balvanera que se entregó en concesión cambiando la planta baja del edificio de austero estilo neoclásico, en locales comerciales, o la demolición del magnífico edificio del ex Banco Español, en pleno centro del barrio de San Nicolás, que aparenta ser de gran magnitud si observamos desde las rendijas de la empalizada.

Partiendo desde el Obelisco y caminando hacia el Norte llegaremos a la Plaza Carlos Pellegrini, pequeño triángulo limitado por las calles Libertad, Arroyo y Av. Alvear en pleno barrio de Retiro. Construida a principios del siglo XX en el estilo tradicional francés del Gran Siglo, su entorno conforma un gran escenario urbano de magníficas residencias cuyo ángulo superior cierra un tríptico de Palacios que pertenecieron a las familias Pereda, Ortiz Basualdo y Atucha A metros de esta plaza, sobre la calle Arroyo, la plazoleta Cataluña es un simpático rincón de variada vegetación, con balcón hacia la Av.9 de Julio y adornada con hermosa pieza museológica donada por el Gobierno de Cataluña representa un surtidor de agua y farola, réplica de las existentes en las Ramblas de Barcelona.

En la misma zona y bajando por la calle Cerrito en dirección a Posadas, nos encontraremos con la hermosa residencia que fuera de la Flia Alzaga Unzué, de estilo franco-inglés, en perfecto estado de conservación y que es utilizada por sus nuevos propietarios, el Hotel Hyatt, para reuniones especiales. Lamentablemente este palacio fue privado de su jardín sobre la barranca para la construcción del hotel mencionado, enorme mole que impide pueda ser observado desde distintos ángulos.
El mismo problema está en vías de repetirse con el Palacio Duhau, a unos 300 metros del lugar y sobre la Av. Alvear. Esta mansión fue proyectada por el Arquitecto Barré que se inspiró en el severo clasicismo francés del castillo de Marais del siglo XVIII. La propiedad fue adquirida por un fondo común de inversión con la intención de instalar un centro comercial y construir en los jardines dela residencia un hotel de lujo.

“Contextualismo en arquitectura” es la teoría que por los ´70 comenzó a difundirse por el mundo. Sus fundamentos son: respetar el entorno; ensamblar lo nuevo para que no sea una pieza aislada; crear un orden armónico y buscar la integración con el paisaje. Por los ejemplos mostrados, Buenos Aires nunca respetó esos principios.

No podemos pretender un orden urbano semejante a las ciudades europeas pero sí guiarnos por el celo que ponen en el cuidado de sus áreas protegidas.

Es una vil excusa de profesionales, autoridades, inversionistas y empresarios, sobre la necesidad de crear fuente de trabajo. En primer lugar porque las obras de arte también crean fuentes de trabajo, intangibles pero reales y en segundo término porque aparenta querer ocultar intereses de una pequeña elite.
Lo único que nos queda es seguir soñando que los hombrecitos detengan su marcha para que piensen que también la cultura hace al crecimiento de un país.

*Antonio Seguí: plástico argentino nacido en 1934 en la provincia de Córdoba, reside en París y expone en las principales ciudades del mundo.

Publicada el 28-6-2001