Jornadas de dramaturgia

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El pasado lunes 23 de enero se realizó la jornada del premio literario 2012 Casa de las Américas en la Ciudad de La Habana.Pensar y prácticar la dramaturgia hoy.

El pasado lunes 23 de enero se realizó la jornada del premio literario 2012 Casa de las Américas en la Ciudad de La Habana.

Dicho encuentro, fue la ocación ideal para reunir a personalidades de la literatura, el teatro, el periodismo y gran cantidad de estudiantes con el fin de presentar el número 160 y 161 de la revista conjunto y el 265 de la revista Casa de las Américas.

Durante la jornada se hizo hincapié en el rol del creador acentuando su función social; por tal motivo diferentes paneles abrieron el debate que se extendió hasta caer el sol.

Uno de ellos fue denominado Pensar y prácticar la dramaturgia hoy y estaba formado por los ganadores de la edición 2011 y al mismo tiempo actuales jurados del premio Casa de las Américas. De esta manera, tuvieron la voz Jorgelina Cerritos ( El Salvador), Ángel Norzagaray (México), Orlando Senna (Brasil), Victor Winer (Argentina) y Osvaldo Doimeadiós ( Cuba).

Con intervenciones concisas, cada uno comentó qué significa ser dramaturgo en su país y cuáles son los disparadores que posibilitan la creación. Al mismo tiempo se reflexionó sobre el para qué escribir, desde qué lugar y en qué condiciones crea un dramaturgo latinoamericano.

Marcó el inicio la voz de Jorgelina Cerritos, quien lanzó la primera idea afirmando que en El Salvador aquel que hace teatro escribe de una manera marginal. Sin embargo, aclara que si bien se lo hace “por las laderas” no por ello es menos importante.

Como miembro del colectivo independiente Los del quinto Piso, escribe teatro desde hace 11 años intentando destacar la condición marginal de la que habla, no solamente por el sentido no comercial y no utilitario de la actividad, sino también por el lugar que ocupa la mujer dramaturga latinoamericana. Por tal motivo, considera su práctica como un acto político necesario y forzoso doblemente marginal, es decir, una toma de posición como mujer y como latinoamericana.

Y aquí parte su planteo central ¿qué queremos decir sobre Centroamérica? Su respuesta contundente se alza ante la necesidad de abrir puertas a una memoria histórica para que el teatro hable de una situación política que jamás se habló en El Salvador. Y desde allí, abrir lazos para dialogar con el público y constituir una dramaturgia donde la palabra lleve la fuerza de la Verdad.

Luego, Victor Winer, desde Argentina, realiza un breve panorama del teatro en Buenos Aires afirmando que, tanto el teatro comercial como el alternativo, “gozan de buena salud”, y decide centrarse sobre los mecanismos que generaron sus obras más conocidad como lo son Cloro, Freno de mano, Categoría Sport y Loteo.

A partir de pequeñas anécdotas nos aclara que no parte desde un tema central, sino de disparadores creativos como frases de autores, noticias absurdas del diario o la simple observación de situaciones cotidianas.

Le toca el turno a Ángel Norzagaray, quien retoma la idea de escribir desde los márgenes agregando que crea desde una situación en contexto. Por tal motivo, toma como disparador lo que sucede en su ciudad natal desértica, atravesada por terremotos y sofocada por el calor. Con todo sentido del humor afirma que vivir en su ciudad, Mejicali, es vivir con un distanciamiento Brechtiano constante.

De esta manera, constituyó lo que autodenominó “estética del desierto”, que consiste en un método donde no se puede desperdiciar la energía debido a las circunstancias climáticas.

En su caso, escribir en contexto es hablar de la inmigración, de las madres que pierden a sus hijos o no saben nada más de ellos. Es así como escribir implica escuchar.

También resalta la idea de trabajar para la escena, desde lo que cada actor le da en los ensayo sin priorizar la publicación.

Desde Brasil, Osvaldo Senna elige hablar del teatro latinoamericano a través de su despertar en la escena gracias al recuerdo de anécdotas de su infancia. Una especie de puesta en abismo sobre aquello que considera la función principal del quehacer teatral. En este sentido, por medio de la construcción del universo ficcional el dramaturgo pone en cuestión “la falsa frontera entre lo real y lo imaginario, entre la verdad y la mentira”.

Para Senna el teatro de hoy debe ser un modo de interpretar un “mundo doble, con duplicaciones”.

Por último, Osvaldo Doimeadiós con un magnífico humor empieza a entretejer las ideas de los demás bromeando sobre algunos aspectos de la cultura popular cubana.

Agrega que el trabajo del dramaturgo es algo vivo “como pequeños granitos de arena que uno va sumando al proceso” y destaca la necesidad de trabajar en libertad.

Cierra su intervención rechazando la idea de reirse de la tragedia ajena y por éste motivo el humor debe ser la herramienta que permite criticar esta idea cristalizada.

Resulta sorprendente el modo en que diferentes contextos del teatro latinoamericano encuentran tantos puntos en común. Con la necesidad de encontrar nuevos canales de difusión, reconocimiento y legitimación de la dramaturgia latinoamericana que vayan más allá del canon establecido por los paises centrales, es necesario destacar estas actividades de discuten y conectan las particularidades regionales que no por casualidad destacan la idea de un teatro en diálogo con la memoria histórica donde a partir de la construcción de mundos posibles se busque una nueva pertinencia predicativa en pos de la verdad.

Publicado en Leedor el 9-2-2012