Fuera

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Una historia sin texto donde el cuerpo es el texto que se despliega por el escenario para hacer de lo cotidiano algo absurdo y diferente.

?La risa libera al hombre de sus miedos.” Darío Fo

María Peligro (interpretada por Leticia Vetrano) asume todos los riesgos: no le tiene miedo ni al ridículo, ni al desafío tremendo de hacer reír ni al abismal intento de enfrentarse a todas las estructuras sociales posibles. María juega como los chicos pero es grande, tan grande que el juego se transforma en provocación: María se subleva y hace estallar la risa.

En ella se reconocen los fundamentos básicos del mundo del clown (su pequeño y cotidiano mundo lo es) que no consiste, como muchos todavía tienden a creer, sólo en hacer reír. Desde la antigüedad los payasos (generalicemos un término que incluye un universo variado, histórico y complejo) han tenido la noble tarea de cuestionar la realidad, de rebelarse y revelar que todo puede ser de otra manera, de propia manera. Por eso, los poderosos les han temido; en algunos momentos de la historia han sido respetados, en otras, perseguidos, vapuleados, ninguneados. Porque hacer reír puede parecerse, a veces, a hacer pensar y pensar nos hace mucho más libres.

María Peligro transita en soledad su pequeña vida, cargada de obsesiones y mandatos por cumplir. Pero en el día de su cumpleaños su existencia se transforma en un delirio cómico y todo parece tomar nueva forma. Lo cotidiano, lo que vivimos diariamente sin cuestionar, se nos muestra entonces en todo lo absurdo que puede ser. Cada movimiento exagerado, cada repetición exacerbada, cada gesto o mueca nos devuelve la imagen de nosotros mismos en el esplendor de la propia ridiculez.

Leticia Vetrano nos cuenta una historia sin texto o, mejor dicho, una historia donde su cuerpo es un texto que se despliega por el escenario sin palabras pero cargado de significaciones. Cada movimiento suyo nos dice cosas que nos estamos acostumbrados a escuchar, y mucho menos a aceptar. Su cuerpo se rebela y nos despabila, nos interpela, como espectadores y como seres sociales, nos llena de preguntas y ( esto es lo mejor) nos permite reírnos de nosotros mismos, de lo ridículos que podemos ser. Su presencia en el escenario es sumamente sólida, tiene un increíble manejo de la técnica y gran sensibilidad, lo que la hace absoluta y maravillosamente creíble.

Fuera! va y viene de la comedia a la tragedia y nos permite reírnos a carcajadas de nuestras mínimas desgracias y frustraciones cotidianas, de lo ridícula que puede ser nuestra existencia. Es un espectáculo de clown con todas las letras donde reír, fantasear, emocionarse y pensar van por la misma senda.

Después de verla y disfrutarla es posible que todos podamos barajar la posibilidad (aunque sea sólo eso) de perderle el miedo a revolucionar nuestro pequeño universo de todos los días.

Publicado en Leedor el 8-02-2012.