Tu ausencia animal II

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Una obra imperdible de la escena porteña alternativa actual.

?Quisiera vivir el tiempo de tu ausencia como animal salvaje que se arrastra sin sombra, compañero inseparable de una tierra ardiente.?


Tu ausencia animal
es la historia de una espera inútil que, sin embargo, es ejercida con ahínco, minuciosidad y disciplina. Lina encarna la peor de las esperas que es la espera de lo imposible: el regreso de Shou, a quien creen muerto aunque ella lo niegue.

?Sólo muere lo que olvidas? parece decirnos esta salvaje mujer que, durante aproximadamente cuarenta minutos que son su presente y realidad cotidiana, intenta mantener vivo el recuerdo del hombre que amó de modo inexplicable (¿cuándo nos cabe explicar el amor?).

Lina me agrada por terca, por brutal e irracional. Cualquier ser humano podría tildarla de enferma, de loca porque persistir en un deseo vedado que la condena y la aísla. Cualquiera seguiría su vida, se haría el tonto aunque un amor le cale hondo hasta los huesos. Pero ella se afirma en un sentimiento imperecedero, a pesar del maltrato y la violencia ejercida, y allí, pienso, es donde radica su esencia animal. Sólo la Shila y la Noelia (perra y gallina que no aparecen en escena pero persisten en la interpelación constante de la protagonista) pueden, entonces, acompañarla en este estar y permanecer en la espera del ausente. Con ellas comparte los celos, también irracionales, la bronca y la simpleza.

Simpleza que notamos también en el lenguaje del texto que encierra, no obstante, una enorme belleza poética y una complejidad temática subyacente que puede disparar diversas lecturas: más allá del amor animal, aparecen de soslayo temas como la violencia de género, la expropiación de cierto patrimonio cultural, la desaparición, la impunidad y seguramente tantos otros que ustedes podrán registrar.
Tu ausencia animal nos gustó mucho porque ese bello texto es llevado a escena por la excelente actuación de Analía Sánchez. Ponerle el cuerpo a un unipersonal es siempre una tarea difícil y ella consigue salir airosa y cautivar la atención del público durante toda la función; su manejo del vaivén entre la tensión dramática y los momentos de relajación, marcados por la risa, resulta sorprendente tanto como su potente presencia en escena.

Tu ausencia animal es un imperdible de la escena porteña alternativa actual porque es una realización de calidad que demuestra que muchas veces la inteligencia y la sensibilidad artística valen más que grandes sumas de dinero.