Inmortales

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La película de Tarsem Singh exhibe una batalla épica que que logra diferenciarse gracias al aditamento de los dioses griegos.

La película de Tarsem Singh exhibe una batalla épica que, a pesar de presentar algunos estereotipos del género, logra diferenciarse gracias al aditamento de los dioses griegos.

La película protagonizada por Henry Cavill en el rol de Teseo (y que será el nuevo Superman en Man of Steel, una cara con la que nos vamos a familiarizar) y Mickey Rourke como el sanguinario rey Hiperión, retoma el sendero de las batallas épicas, alineada también a la moda de luchadores romanos que vienen mostrando sus músculos y su resistencia física en la pantalla chica con la serie Spartacus.
El film, que es de los mismos productores de 300, plantea el brutal avance del ejército de Hiperión por Grecia destruyendo todo lo que se topa a fuerza de armas y sangre. Los pueblos son masacrados y los que sobreviven esclavizados y sometidos a sus designios. Y así llegará hasta la aldea de Teseo, donde el protagonista padecerá su sed de violencia.

¿Pero qué quiere Hiperión? La película gira en torno a una batalla sucedida hace miles de años atrás, entre una comunidad de dioses, donde los ganadores fueron al Olimpo y los perdedores, Los Titanes, fueron encerrados para siempre en las profundidades del Monte Tártaro.

Hiperión, que ha sido vejado en su fe, pretende desatar a los Titanes y causar el caos del mundo como lo conocemos, para lo que emprende la salvaje búsqueda de un arco mitológico, la única arma capaz de abrir las compuertas de una nueva batalla entre dioses. Y es en este punto que el film se diferencia de otros del género, y logra proponer un nuevo abanico de interpretaciones.

Por supuesto Teseo no estará solo, sino que será acompañado por un grupo de ex prisioneros y una sensual sacerdotisa (Freida Pinto), que lo guiará en su búsqueda del mismo arco para dar fin al conflicto y evitar una guerra divina. Pero previamente, Teseo deberá recuperar su fortaleza y creer en sí mismo para detener a Hiperión.
Hay muchas líneas para interpretar en el film, como la caída de la figura de los dioses en la edad moderna; o el logro de un objetivo en base a la resiliencia que poseen los seres humanos. También el director de La Celda representa de modo implícito a veces y explícito otros, varios actos de la mitología griega, como la salida de Teseo del laberinto o la conocida pelea con el minotauro. Y en la representación de estos mitos se encuentra lo más interesante de la película. En especial con la incorporación de (algunos de) los dioses del Olimpo, con Zeus y Athena como personajes centrales, a los que los rodea un halo especial bien logrado desde los efectos especiales, y cuyas apariciones en la pantalla son de las más esperadas.

Pero es una película de peleas. Y logra el destaque en ese aspecto. Se nota el entrenamiento físico de Cavill, que se desenvuelve con mucho ritmo en cada uno de los enfrentamientos que lidera, tanto individuales como grupales (no tanto así Rourke que permanece más estático), y están muy bien logradas todas las escenas de golpes y duelos.

La realización del film es impecable, cuenta con un gran trabajo técnico gracias al multitudinario equipo de producción que acompañó a Singh, y en especial hay que destacar la dirección de arte a cargo de Jean Kazemirchuk, una excelente fotografía y un acabado vestuario de Eiko Ishioka (que también estuvo en La celda y en Drácula), no sólo con los trajes de los guerreros sino también con los cascos de los dioses y los sombreros de las sacerdotisas que merecen un destaque particular.

No obstante, hay elementos demasiado americanizados de estos mitos griegos. Empezando por los actores, con Cavill a la cabeza y otro ejemplo es el caso del personaje de Athena (Isabel Lucas), la única diosa femenina de la película, donde se plantea el típico ideal de belleza norteamericano (ambos rubios de ojos azules cuales modelos de catálogo) y un guión con muchas frases estereotipadas durante gran parte de la película, especialmente en los momentos álgidos de la trama, acompañado de mucha sangre, que por momentos roza lo gore.

De todas maneras, la película de Tarsem Singh logra entretener visualmente con el 3D y la acción, y consigue adaptar una lucha épica con mitos griegos de modo aceptable.

Publicado en Leedor el 26-01-2012