Carlos Cruz Diez: a todo color

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Importantísima exposición en el marco de un montaje de gran calidad museística que permite valorar las obras del artista en toda su dimensión.Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.(MALBA).
Avenida Figueroa Alcorta 3415. Buenos Aires Argentina.
Hasta el 5 de marzo de 2012.

No existen dudas que la pintura del Siglo XX se distingue plenamente de las anteriores.

La búsqueda de un lenguaje novedoso había comenzado en el siglo anterior, pero a partir de entonces se logra representar la realidad por otros medios donde los colores y las formas convierten al cuadro en un ente autónomo donde la realidad aparece transpuesta, pero nunca reproducida.

Recordamos estas conocidas razones sólo ante la exposición en el MALBA del maestro venezolano Carlos Cruz-Diez y carteles aclaratorios de la muestra que se presenta con el título El color en el espacio y en el tiempo?.

Esta importantísima exposición, con piezas de coleccionistas particulares como asimismo de propiedad de algunos de los mejores museos del mundo, se desarrolla en el marco de un montaje de gran calidad museística que permite valorar las obras del artista en toda su dimensión por la elección del espacio, lugar e iluminación adecuados.

Que rara combinación la de la sobriedad del medio con el colorido de la obra. Encontramos aquí la belleza del ámbito con el estallido del color del cuadro. Porque es el color el que domina la obra más que la imagen.

Es esta simbiosis de colores que surge del orden cronológico de la obra del artista: desde sus óleos primeros como estudiante hasta arribar posteriormente al estudio meticuloso de los matices lo que ayuda a incentivar la impresión del movimiento.

Así en ?Los albañiles? (1956) un óleo y caseína sobre papel obra considerada temprana del artista encontramos tres imágenes de cuerpo entero y de perfil compuestas por planos de colores en una aproximación al tratamiento cubista, pero que sin embargo pierden estatismo precisamente por los matices combinados , que le otorgan al conjunto sentido de traslación.

En otros, como ?Superficie en movimiento No. 1?(1957) gouache sobre madera, el movimiento se observa por las distintas direcciones de las franjas de tonalidades diferentes azul, negro, blanco, sepia o simplemente las vibraciones se perciben en el mismo espacio y con el mismo objetivo, sólo utilizando el blanco y el negro.

Cabría formular las particularidades de muchas más obras ero es preferible observarlas personalmente para determinarlas.

Sólo agregamos que encontramos aquí plenamente lograda esa necesidad de otorgarle al cuadro la vida a partir del movimiento. Pero somos nosotros quienes lo percibimos al movernos en la contemplación y en ese desplazamiento logramos meternos en la obra y participar plenamente de las creaciones del artista.

Recomendamos con entusiasmo la muestra que nos resultó plenamente satisfactoria y la posibilidad de conocimiento de Cruz Diez, cuya obra es altamente meritoria.

Publicado en Leedor el 16-01-2012