El mapa y el territorio (II)

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La novela de Houellebecq nos da la posibilidad de derivar libremente. Los contenidos y el pensamiento crítico de Leedor tienen tela para rato.En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658.
Jorge Luis Borges, Del rigor en la ciencia. El Hacedor, 1960.

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¿Es posible crear el mapa uno a uno del territorio? Como si se representara de manera real y perfecta el objeto en cuestión, tan real y tan perfecta que la ficción creada da un efcto de realidad contundente. ¿Es eso la novela contemporànea? ¿Es eso el arte contemporàneo? ¡No es la tensión entre mapa y territorio la tensión de lo visible?

Y un detalle, con tantas preguntas, presuponemos que existe la novela hoy, en la era de los post-géneros, los post-cuerpos, las post-identidades, las post-escrituras, el post-arte. La novela sería ese mundo con su mapa y territorio donde los humanos nunca podremos estar pero que no hacemos otra csa que desear que exista.

A pura voluntad narrativa; lo que hace Houellebecq está tan bien hecho que no quedan otras acciones posibles que disfrutar y maravillarse, prodigio del pequeño arquitecto, émulo del gran demiurgo, artista, que no hace más que provocar ciudades, objetos, personas y relaciones entre todo ello.

Qué hace es arduo y trabajoso, y propio de un escritor: ordenar verbalmente hechos y presentarlos al lector con una legalidad tiempo espacio precisa, atravesados de una problemática propia y construidos como mundos posibles, con referentes ficticios y reales, así se construye esta novela de Michel Houellebecq.

Este narrador francés que viene sosteniendo una carrera contundente en la siempre pionera Francia marcadora de ritmos y estilos, al punto tal de ser editado en español por Anagrama y obtener el premio Goncourt 2010, hoy está en el centro de las góndolas de la literatura culta de las librerías argentinas por otro título, Las partìculas elementales, con el que se hiciera sumamente popular y comercial en 1998.

Si bien el colega Juan Manuel Candal, que coordina además la sección de Literatura de Leedor, interesante escritor y comprometido editor con su sello Reina Negra, ya ha utilizado su pespicacia crìtica para leer la novela que nos ocupa y ponerla al alcance de todxs (ver El mapa y el territorio), me gustaría deslizar aquí algunos apuntes sueltos.

Accedì a El mapa y el territorio de manera casual, a través de una artista con la cual comparto clínicas y talleres diversos. El nombre nos gustó, tenía ese gusto a Deleuze devaluado, con esa vuelta de tuerca tan particular que tiene el delezianismo allí donde aparece y prolifera fuera del ámbito de la filosofía o la política.

Por un lado, por algo previo que subyace a cualquier juego entre territorio y representación, que parece corporizarse subjetividad mediante, que es la cita al texto de Jorge Luis Borges Del rigor en la ciencia, que problematiza ni màs ni menos que la relaciòn entre la representación uno a uno del territorio y la mera presuposición de existencia del espacio en sí.

El cruce con Deleuze y Borges tiene otro sustrato, que es la máquina Kafka y como siempre la problemática aguda de la individiuación / territorialización que el proceso narrativo construye y trastorna. Cuánto de kafkiano hay en este mundo, casi como si alguien se pusiera a narrar este orden y este marco legal donde las cosas funcionan, como si nos dispusièramos a contar la vida en la ciudad imperial del lado de acà de la muralla adonde el protagonista va todos los días a pedir entrar infructuosamente.

Este mapa y este territorio plantados por Houellebecq son el lado del poder estabilizador del mundo, su llave maestra, donde pocos pertencecen. un territorio perfecto donde ni siquiera nos encarnamos, o mejor, donde todos lo humano camina a desencarnar. Todo en la novela es la disolución de la carne frente a la afirmación de la territorialidad, la pérdida de masa, de ser, de existencia, hasta la muerte misma, fin de toda narración.

Este tema de la afirmación del territorio, no es ajeno a la movida francesa de los últimos años en cuanto a la valorización del paisaje, del mundo folk,de la verdad encerrada en la tierra (como la misma asociación y partido polìtico “Caza, Pesca, Naturaleza, Tradiciones”) que entraña el neoconservadurismo de las campiñas de Europa Occidental, que la novela capta y sostiene casi como el marco exploratorio para su palabreja “territorio”.

No quiero dejar de mencionar la estimulante nota que publicáramos hace dos semanas en Leedor, Deleuze y Borges donde Elena Bisso tiene la genial inspiración de compartir con nosotrxs algunas lìneas que se desprenden autónomas de su tesis doctoral, en cuanto a encontrar cuatro cuentos de Borges en un texto de Deleuze de 1968. Yo dejo esta quinta quizás también rizomática y libérrima: Borges es la gran orquídea: ha sido quien como nadie convirtió a la literatura en esa flor abierta para la avispa de la filosofía y el pensamiento en el siglo XX, de aquí que siempre podamos tomarlo como punto de inflexión de cualquier texto que hagamos, inagotablemente.

“El mapa es màs interesesante que el territorio”

Esta es una de las primeras frases que afirma la legalidad de este texto. En otras palabras, la representación es más interesante que lo representado. la súperestructura es más interesante que la estructura. El arte, como sistema de modelización (ergo, podríamos decir, como mapa), es más interesante que los objetos de los que parte.

En una novela plagada de citas al modo de vivir, la economía, la alimentación, la sexualidad, la manera de morir, los mercados, la vida familiar en el mundo contemporáneo esta relación mapa – territorio se vuelve central, y la novela es a la literatura como la pintura figurativa a las artes plásticas, siendo ambas la pista del gran tractatus occidental, su obra fundante, su cierne humano, su expresión.

Obra derivada y obra abierta

En el final de la novela, en su última página, la 378 de la edición de Anagrama en español (el número se lo coloco yo), el autor enumera Wikipedia como una de sus principales fuentes de inspiración en relación a la documentación para escribir sobre tres ítems concretos. No nos interesa plantear cuán fiel es la relación de cita, de fuente, de reescritura, de transtextualidad posible. Si nos interesa pensar que en este juego entre obra abierta y obra derivada, estamos frente a una creador que lo reconoce abiertamente. No sólo puebla toda la historia de seres reales, de carne y hueso, cuyas historias de vida tienen una relevancia pública absoluta; se trata de las personalidades más famosas del mundo contemporáneo, íconos de la cultura de masas, como Bill gates, Steve Jobs, los dos artistas mejor pagados del mercado Demian Hirst y Jeff Koons, los populares conductores de televisiòn Frederic Nihous (item wiki) y Julien Lepers, y los multimillonarios Roman Abramovich, Francois Pinault y nuestro latino mexicano Carlos Slim Helú.

Y aquí el escritor, un escritor consagradísimo, del star system literario, ese que juega en primera internacional, ese mundillo que integran poderoisas empresas editoriales (que la novela por supuesto, refiere muy bien), que afanan su labor en ese pantanoso y oscuro terrerno literatura/entretenimiento, ese escritor apela casi como ducmentalista al mundo contemporàneo y a la data suministrada por Internet. Hay mnucha más cultura wiki de las referencias que leemos en los agradecimientos, mucho más dato. Hasta ahora esta facultad de documentarse, era más propia de los escritores de best seller, productores en el sentido mediático que organizan la información para bien de todos, especialmente en el verano cuando vamos a la playa y leemos novelas afables, críticas, ecologizadas, que alguna vez llamamos “libros yogur” por su fecha de caducidad.

Este star system de escritores semi wiki comprometidos y polémicos (por supuesto que con qué comprometidos puede discutirse) además es autorreferencial (como todo entertainment bien hecho hoy): el protagonista de la novela toma al propio escritor Michel Houellebecq y: a) lo retrata b) lo provoca a escribir sobre él mismo c) otras cosas más que suceden y deberían leer, y no sería ético para los leedores contar aquí.

Pero tomarse como tema y convertir al escritor Houellebecq en dispiosituivo narrativo privilegiado en esta historia es construir territorio (espacio y tiempo, fíjense que también hay futurología en esta ficción) y es más que un “cameo” de esos que abundan en los grandes directores de cine. Es obrar con una lógica escèptica, pensarse indisoluble de un mercado literario y artístico que pide esa autorreferencialidad.

Sus relaciones con wikipedia generaron un par de asuntos polémicos. Ante cuestiones legales relativas al plagio, el mundo bloguero y creative commons respondió de manera más que interesante: colgó la novela completa con las citas a wikipedia, en tanto considerarla “obra derivada”, y la editorial con todo su poder tuvo que encontrar la vuelta no sin esfuerzo para que esto se desarticule. Intersticios, diálogos y censuras que la complejidad de los mensajes hoy plantean y problematizan. Estertores del Viejo Mundo editorial, diría Hernán Casciari.

Que quede claro que esta novela de Michel Houellebecq es asombrosa, y recomendable para todo este verano e incluso este otoño, y el verano próximo. La literatura siempre es un asombro, y la ficción es una de las maneras más dulces de hablar de lo realmente importante, como ser la política o la comunidad. Quien encare a Houellebecq no queda inmune. Seconds out, de últimas, eso es lo único que podemos pedirle a la literatura.

Nota:

Para escuchar el texto de Jorge Luis Borges sobre los mapas del imperio, en su propia voz: http://www.youtube.com/watch?v=zwDA3GmcwJU

Para conocer más de la polémica en torno a los derechos libres de los contenidos de wikipedia y el caràcter de “obra derivada” que pueden constituir la novela (hmmmm, esta y cualquiera, ¿verdad?), veàse:
http://www.publico.es/culturas/349654/houellebecq-queda-libre-en-internet

Para ver el hueco que quedó cuando la censura retiró la novela de su posibilidad libre:
http://www.archive.org/details/LaCarteEtLeTerritoire.

Publicado en Leedor el 3-1-2012