David Lamelas: entrevista

0
13

Entrevistamos a uno de los artistas más singulares del campo expandido.David Lamelas/ Buenos Aires
MUNTREF (Museo de la Universidad de Tres de Febrero)
Valentín Gómez 4828, Caseros, Provincia de Buenos Aires.
Martes a domingos, de 11 a 20 hs
Cierre de la Exposición: domingo 11 de diciembre

Este domingo 11 de diciembre cierra la exposiciòn sobre la obra de David Lamelas en el espacio de MUNTREF. Lo entrevistamos.

David, quisiera comenzar por el principio. ¿Qué te llevó/ motivó a ser artista?

DL: Siempre fui artista, desde niño fui artista. Desde muy temprana edad fui en esa dirección. Tomé clases de dibujo desde los siete años

Para vos fue muy importante, ese viaje que hiciste de pequeño con tu madre a Europa…

DL: Si, mi padre se quedó atendiendo la panadería.
Lo que me marcó mucho fue el hecho de viajar en un barco inglés, fue mi primer contacto con la cultura británica.
Fue una apertura de ojos y de conciencia, como lo cotidiano se puede transformar estando en otro lugar. Algo que vos creías que era lo único que existía, apenas tomé ese barco me di cuenta que tenía otras opciones. Ese viaje fue lo más importante que me pasó en mi vida.
En el viaje me enfermé, yo soy muy sensible a los resfríos, entonces me llevaron a ver al médico, y nos dijeron que nos iban a pasar a otro camarote en primera clase.
El médico inglés, me traía libros para niños en inglés, y me conquistó.
Estando en Argentina, los chicos se reían de mí, era visto como un chico raro. Los profesores no me entendían, sólo me llevaba bien con los profesores de dibujo. Siempre me sentía marginado y feo, pero en el barco, por primera vez había una mujer inglesa que le dice a mi mamá tu hijo es muy apuesto.
El viaje en términos de auto apreciación fue revelador.
Ya estando en España, no nos olvidemos que era la época franquista, nos persiguieron, teníamos que presentarnos todos los viernes en la guardia civil. No fue un momento lindo, pero me hizo bien, me hizo ver lo que son las dictaduras.
Yo iba con el plan de ver la mayor cantidad de museos posibles, estuvimos casi un año con mi madre, quien en realidad fue a vender sus tierras.
El recuerdo más grande que tengo, es ver por primera vez Las Meninas, fue muy impresionante.
Logré estando allí, un proceso de adaptación mejor con los otros chicos. Allá era como el chico de la pandilla, acá no.

Y tu padre qué dijo cuando le comunicaste la decisión de ser artista

DL: Mi madre sabía que era mi camino a seguir, me dijo estoy dentro tuyo. Me mandaron a clases de dibujo a los siete años. Y por el lado de mi padre, entré a Bellas Artes sin decirle a él.
Me anoté en Bellas Artes, dí el examen que en esa época duraba tres días, aprovechando que mi madre había vuelto a España. Cuando volvió le conté, y me dijo no le digamos nada a tu padre. Después eventualmente se le dijo.
No tuvo nada en contra de eso, lo que pasa que tampoco tenía noción de lo que era ser artista. Los padres no estaban tan cercanos a los hijos en esa generación, no tenían una relación de camaradería como era con mi madre.
Su miedo era de qué iba a vivir, y yo siempre le decía que como artista iba a hacer más plata que como panadero.
Como muy temprano me convertí en artista profesional, después me dio en mi casa una nueva autoridad.
Debo agradecer mucho a Jorge Romero Brest, director del Instituto Di Tella, el darle a todos los artistas un sueldo. Fue un gesto muy de avanzada de él.

¿Cuál fue la primera obra que vendiste?

DL: En realidad no vendía, tuve premios. Me gané la beca inglesa, fui a Italia con pasaje pago. De la Bienal de San Pablo, volví con varios miles de dólares, y también recibí otro dinero que venía de Experiencias Visuales ´68.
En cuanto a la primera obra, creo que fue un dibujo que expuse en Estímulo y Bellas Artes de Córdoba y Maipú, en el ´64.

David, ¿Qué significó el Instituto Di Tella para vos?

DL: Es un poco como un título universitario. No te olvides que mi educación estaba como tomado por hilos.
Era un lugar en donde el arte era una profesión seria. Fue muy importante para toda una generación. Desgraciadamente, al final se confundieron las cosas, e injustamente se lo atacó a Romero Brest y al instituto.
Yo creo que él creó la idea de lo que hoy es un curador. Recuerdo haberlo escuchado en la radio cuando era chico, lo entrevistaron y yo estaba pegado al dial. Para mi fue un gran profesor.
Lo que tenía de bueno el Di Tella, es que la gente del barrio iba. Si vos te fijás, el 90% de los artistas eran de clase media-baja.
Había todo un sistema cultural que no era el elitismo, porque el elitismo no iba al Di Tella. Las clases altas argentinas estaban en contra de lo que hacíamos, tenían el cuadro arriba de la chimenea, y nosotros éramos revolucionarios. Por lo cual me molesta que después a ciertos artistas nos acusaran de ser elitistas.

¿Cómo es tu relación con los galeristas? ¿Qué opinión te merece el rol del galerista?

DL: Tengo una excelente relación con ellos, de trabajo, de negocios, y de amistad. Actualmente trabajo con dos galeristas: Jan Mot (Bélgica), y Sprüth Magers (Alemania).
Básicamente están enamorados de mi obra, lo cual creo que es fundamental, porque hay galerías que lo único que les interesa es ganar dinero. A mi me interesa que haya un diálogo, así como con el curador. Nunca hablamos de plata, hablamos del concepto, no hablamos de marketing.
Lo importante es que estén convencidos de tu obra, que les intrigue.

En un momento de auge, y de profesionalización del curador, ¿Qué opinás de la figura del curador?

DL: No me gusta la palabra curador. En castellano nunca hubo una buena palabra. A mi la palabra que me gusta es productora, que es lo que es, no?
No, en realidad no, el curador lo que hace fundamentalmente es una labor de investigación, sobre un artista, o sobre un período específico, un recorte.
Estoy acostumbrado a trabajar siempre con curadores, tengo una gran experiencia con ellos. Su función es importante, en la medida de que le puede dar al artista una lectura que el artista en si a lo mejor no llega a ver, porque muchas veces es intuitivo y no coloca la obra en un contexto. A mi me han ayudado mucho, me parece que yo solo no puedo hacer una muestra, me gusta dejar en sus manos esa tarea, y cuando veo mi obra, no es mía.
Por otro lado no me gusta una cierta tendencia que hay ahora, en la que ciertos curadores piensan que la obra es de ellos.

¿Podrías contarme tu opinión sobre el rol de las bienales para el artista y el mercado?

DL: Antiguamente había cuatro o cinco, era una plataforma donde el arte internacional se unía. Para mi fueron muy importantes, no te olvides que yo tenía 18-19 años cuando fui a la Bienal de San Pablo. Para mi fue una gran educación.
Ahora hay cientos, para el artista me parecen muy importantes, para la comunicación del artista con el público.

Por último, estás exponiendo en MUNTREF. ¿Qué te genera mostrar tu obra en el conurbano bonaerense, en un espacio en donde la idea rectora es llevar el arte fuera del circuito tradicional?

DL: Es una muy linda experiencia, la universidad en general me parece que está bien manejada.
Me gusta mucho la muestra, porque quedó muy argentina. Cuando hago la misma muestra en Europa, de alguna manera tiene otro poder tecnológico, queda todo más deslumbrante. Aquí queda todo más modesto, que es muy parecido a lo que yo hice en los ´60, así que tiene una humildad que le queda bien a la obra. Porque esta obra es el anti espectáculo, es muy distinta por ejemplo a la obra de Le Parc, que utiliza la luz como espectáculo.
El problema con una obra así, haciéndola con la última tecnología, es que es muy difícil evitar el espectáculo, en cambio haciéndolo de una manera más simple estamos mucho más cerca de lo que es la obra original.

Publicado en Leedor el 9-12-2011