Diego Rivera Palabras ilustres

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Diego Rivera reflexiona sobre el arte, los artistas y la política. Con investigaciones profundas, este volumen constituye una fuente imprescindible para conocer la obra del grande de Guanajato. Palabras Ilustres, 1921-1957, Diego Rivera.

Se trata del segundo volumen de un tándem que renueva y y entusiasma a la lectura crítica de la cultura mexicana en la pluma de uno de sus más importantes renovadores.

El primer volumen, editado por la misma editorial RM, abarca el período 1886-1921, y se centra más en su etapa de formación y en su relación con el arte académico y la pintura tradicional.

En este caso, el recorte realizado comienza en el momento en el que Diego vuelve de su viaje de estudios con una potente carga crítica y un agitado espiritu político, proyectado como un gran humanista y listo para presidir el cambio cultural que las circunstancias requerían, invitado por José Vasconcelos a integrar la gran reforma pedagógica que buscaba lograr la revolución mexicana.

Estas publicaciones están en línea con la exposición Diego Rivera, palabras ilustres 1886-1957 -en el museo estudio que lleva su nombre-, curada por Juan Rafael Coronel Rivera, investigador que ha colaborado para presentar la ruta seguida por el pintor en sus reflexiones sobre el arte.

Cuatro estudios de fondo: Rivera pintando, Rivera escribiendo (Roberto Pliego), Diego Rivera, pintor nacionalista, (Itzel Rodríguez), Diego Rivera y la política (Alberto Hijar), Yo pinto, yo cuestiono: Diego Rivera (Juan Rafael Coronel Rivera), para enmarcar el núcleo medular de esta propuesta: México es México. Se trata de más de 300 páginas donde la escritura de Rivera en formato de notas aparecidas en la prensa, cartas, apuntes personales, alterna con palabras de otros artistas e intelectuales y fotos e ilustraciones. En todo este material, mucho es lo inédito que ve la luz y la arroja sobre estos 36 años fundantes de la plástica mexicana contemporánea.

Sobre todos los temas imaginables ha escrito Rivera, alternando la crítica con la pintura a la que se dedicaba 14 horas por día. Sus reflexiones van de experiencias cosmopolitas variadas como su relación con el mundo Rockefeller, la experiencia en Detroit, la lectura de Mickey Mouse y el arte estadounidense o la visita a Moscú, hasta los retablos como pura expresión del arte nacional o la visión sobre el arte efímero mexicano de los judas. Son tantos los artistas, intelectuales, políticos, poetas nombrados y semblanteados que resulta imposible enumerarlos. Lo que queda claro es que esta propuesta de RM da una vuelta de tuerca en los estudios sobre el artista y abrirá múltiples lecturas.

Una vez más, como en el caso de El baño de Frida, se trata de una edición maravillosamente curada y exquisitamente realizada. Los libros de RM son en sí mismos bellos y sugerentes, se ofrecen como una puerta entreabierta, dan ganas de traspasarlos.

Se destacan especialmente los diálogos visuales, y es un acierto comenzar a transitar este mundo y toparnos con La Molendera de Diego (1924), seguidas por las de Jean Charlot (1925), la de Alfaro Siqueiros (1931) y la de Ignacio Aguirre (1950).

Así, en un equilibrio muy bien logrado entre palabra e imagen, estas últimas no funcionan como meras ilustradoras. Aunque podamos pensar que el título de la exposición y el de los dos volúmenes, Palabras Ilustres, juega invirtiendo la relación tradicional entre palabra e imagen en la cultura gráfica porque aquí es la escritura de Diego la que ilustra su pintura, hay una verdadera integración en la textualidad, el texto es en sí mismo plástico y espacial, en un continuo que invita a fortalecer la comprensión y disfrutar las lecturas.

Para destacar también, el libro ofrece un catálogo de las 213 reproducciones que contiene, entre pinturas, grabados, facsímiles y fotografías, más un apartado de instantáneas biográficas con datos de su creadores y un valioso índice onomástico.

Palabras Ilustres 1921-1957 ya está en la tienda de Leedor.com

Publicado en Leedor el 17-09-2009