Mar del Plata: la Prensa

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El Festival de Mar del Plata es el único Festival Clase A de Latinoamérica: el trato a la prensa no corresponde con esta categoría.26° Festival Internacional de Mar del Plata
NOTA DE BALANCE FINAL DE LA COMPETENCIA INTERNACIONAL

El cierre de un Festival es casi siempre un momento de balance, donde esa euforia del inicio, que va in crescendo, se desvanece de a poco y aparece la reflexión después de las premiaciones.
José Martínez Suárez, siempre una presencia cálida y profesional, reconoció a esta edición, como a un festival de transición en tanto el equipo de la ciudad de Mar del Plata asumió la responsabilidad del evento, a pocos días de iniciarse el mismo.

Hubo presencias de interés, como la de Joe Dante, Alex Cox y Willian Dafoe, al margen de merecidos y sentidos homenajes con recortes retrospectivos de sus filmografías, como la del español, Luis García Berlanga, y la de los argentinos Rodolfo Kuhn y Raymundo Gleyser.

Una fiesta, nuestro Festival de Mar del Plata, es el único Festival Clase A de Latinoamérica y uno de los 13 del mundo que tenemos el deber de proteger.

La Competencia Oficial en particular fue muy pareja en el mejor de los sentidos. En ella compitieron por el Astor de Oro 13 largometrajes, varios de ellos ya premiados en festivales anteriores como Venecia, Locarno, Cannes y Berlín: This Is Not a Film, de Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb; Faust, de Alexander Sokurov; Abrir puertas y ventanas, de Milagros Mumenthaler; L’Apollonide – Souvenirs de la Maison Close, de Bertrand Bonello; El año del tigre, de Sebastián Lelio; Tatsumi, de Eric Khoo; El premio, de Paula Markovitch; y L’Exercice de l’État, de Pierre Schoeller, Vívan las Antìpodas de Victor Kossakovsky, Graba de Sergio Mazza.

Crítica- élite e imaginario colectivo

Sin embargo, como comentario central de esta nota debemos comentar las actitudes de la organización de la Prensa. Es importante aclarar que un acotado presupuesto coloca, a quienes se ocupan de dicha actividad, en una situación compleja pero que necesitaría modificarse para la próxima edición. ¿Por qué? Porque no se ha trabajado con un criterio igualitario de respeto hacia los profesionales: como siempre, hay gente a la cual se le otorga no sólo otro nivel de hotelería sino que permanece desde el comienzo hasta el final del festival. Obligando al resto de los colegas a costearse el festival total o parcialmente por sus propios medios, algo que no todos pueden.

Y en segunda instancia vale la pena aclarar, dado que los medios gráficos masivos en nuestro país son tres: cada vez con menos gente en su plantel y acotados espacios para escribir. Sería productivo abrir el abanico de la convocatoria, considerada como ?distinguida?, con una mayor objetividad basada no sólo en la cantidad, sino además en la calidad de los trabajos que se publican durante el año, para distribuir esos espacios con mayor equidad.

Cualquiera que se proponga puede comprobar que ciertas www.com. o ciertos programas radiales mantienen una actividad mucho más intensa, amplia y tan o más profesional que los medios gráficos por todos conocidos.

Y en un amplio sentido comenzar a pensar entre todos cómo profesionalizar la actividad de la crítica, la cual se ve y escucha bastardeada por cualquier mortal, (sobre todo en radio y televisión) donde con mayor asiduidad se instala la práctica de improvisar sobre cine con un discurso carente de sustento. Y donde el cine argentino recibe por lo general el peor efecto rebote, (por el desconocimiento), al de sus ya austeros estrenos.

Ergo, el público sigue consumiendo más de los mismo.

En el caso puntual que nos ocupa en este balance final. Existe otro factor llamado ?amiguismo? que incide profundamente en la selección y trato hacia los colegas y es hasta entendible en un punto, porque todos queremos a nuestros amigos cerca, pero cuando ese punto se transforma en un exceso, ya estamos hablando de injusticia, y eso claramente es harina de otro costal.

Estoy hablando de romper con el círculo pretendidamente virtuoso y realmente vicioso de la estructura, deseo, saber y poder. Deseo concentrado de privilegiar a los amigos, poder concentrado en escasos lugares inaccesibles por razones obvias de instalación en el tiempo.

Y saber que es reconocido en parte por una capacidad, que no es discutible. Porque esos espacios se obtuvieron por algo, pero no son razones que habiliten la creencia de sentirse dueños del saber, ni actuar mediante la exclusión ni la pedantería.

Porque con estos elementos, instalados a la vez en el imaginario colectivo, lo que se hace es DISCRIMINAR.
Como se discrimina en la elección de críticos que año a año convocan supuestamente los programadores del festival para firmar algunas reseñas, (VER Pág. 17 del catálogo) que son los mismos de nuestro querido Bafici, por lo cual recalco lo de amiguismo.

Esto no es una cuestión personal, sino colectiva.

Existen otros profesionales respetables, no tan reconocidos porque son ignorados, con los cuales los lectores seguramente podrían disfrutar y sentir igual o más placer a la hora de realizar sus lecturas.

Se impone reflexionar sobre estas cuestiones seriamente. Tanto para el próximo Festival de Mar del Plata como para la próxima edición del Bafici.

Publicado en Leedor el 1-12-2011

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