MdQ 2011: Viva las Antípodas

1
4

De manera atípica, la 26ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, proyectó en la inauguración, ?Vivan las antípodas? del cineasta ruso Victor Kossakovsky.
¿Quién no pensó alguna vez qué pasará exactamente del otro lado del planeta? ¿O no se imaginó a quién estaría terminando el día en el preciso momento que lo comenzaba? De eso trata ?Viva las antípodas?. De los parecidos y las semejanzas de los opuestos.

- Publicidad -

De manera atípica, la 26ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, proyectó en la inauguración, ?Vivan las antípodas? del cineasta ruso Victor Kossakovsky. La atipicidad refiere a varios motivos. En principio por las características experimentales de la película, por fuera de toda pretensión comercial y bastante alejada de los films que suelen abrir el festival. Un documental con gran peso en lo visual, sin casi narración y con contadas palabras en algún diálogo perdido.

El tema ordenador de las imágenes es unir en una travesía, los únicos cinco puntos del planeta, cuyas antípodas, es decir, extremos exactamente opuestos del mapa, caen en localizaciones de tierra y no de agua. De esta manera, la cámara recorrerá el planeta, específicamente Argentina /China, España / Nueva Zelanda, Chile /Rusia, y Botswana /Hawai, registradas con imágenes deslumbrantes y ensambladas en un montaje asombroso que el cineasta captura para conectarlas a través de sus similitudes y contrastes.

En cada lugar, la vida se revela en ese instante de cotidianidad, que en su lento devenir y circunstancia, resulta profunda, ligera y bella, – como el largo plano que persigue el aleteo de una gran ave entre rocas – y algo perturbadora, – como el misterio que también anida en ese atento revoloteo.

Los saltos visuales y sonoros abren una percepción que recuerda la saga que a comienzos de la década de los ochenta, Godfrey Reggio inicia con Kooyanisqatsi con un estilo singular en la realización del cine documental. Ya no el documental informativo sostenido en entrevistas o en la voz en off de un locutor. Pero Kossakovsky, a distancia de la música minimalista de Philip Grass, decide empalmar diferentes ritmos musicales, variados como los estilos y particularidades de los lugares que registra, recurriendo a distintos estímulos. A veces por contraposición, por tema, por el ritmo de la cámara o eligiendo el silencio, para marcar un estado de ánimo o la energía que emana del paisaje.

En el podio de las imponentes escenas, una serie de hombres y máquinas se disponen a tratar de salvar a una ballena encallada en la playa. Su imponente e inerme figura, conecta con algo ínfimo y delicado de la sensibilidad humana. En otro extremo, una comunidad en Hawaii que vive entre la lava, otros entre jirafas y leones y, en las antípodas Entre Ríos/Argentina ? Shangai/China presenciamos un cansino diálogo entre dos lugareños a la vera del río en Gualeguay, respecto a si sube o no el agua ante la inminente lluvia. La escena de los dos personajes escuchando las ranas o mirando al cielo, se torna desopilante y contrasta con las imágenes caóticas de un mercado de un barrio de Shangai, tomado en planos secuencias y, en ocasiones, musicalizado a ritmo de tango. Si éste parece un recurso lineal o algo banal, no resulta así en el devenir del film.
Por otro lado, otra rareza de ?Vivan las antípodas?, es que una de las productoras es argentina ? Gema Juárez Allen – y una de los co-productoras, también Gema Films.

Por último, este film, exhibido en la inauguración, forma parte del plantel de películas de la competencia mayor, lo cual hace pensar que, por indudable calidad, por su producción argentina ? con aires, más que internacionales, planetarios – y la activa presencia del director ruso en el Festival, quien dijo que se inspiró para hacer esta película en una visita a Mar del Plata, hace pensar que ?Vivan las antípodas? no se va ir con las manos vacías.

Publicado en Leedor el 11-11-2011