MdQ 2011: Estela de Carlotto

0
7

Un film de relato simple pero intenso que confía en la interpretación de los actores ? principalmente en Susú Pecoraro – y en la historia que quiere contar.
En la competencia argentina y con la suficiente publicidad durante su rodaje por tratarse de un ?tema de estado? en consonancia evidente, protagonista e historia, con las reivindicaciones de este gobierno, se estrenó, ?Historias Verdaderas ? Estela de Carlotto?.

El film tiene dos virtudes esenciales. Esas que vuelven buenas a las películas: la actuación de la actriz protagónica y el guión. Susú Pecoraro en el papel de Estela, logra la dosis justa de intensidad: en ocasiones ingenua, a veces determinante o frágil, a la larga, decidida y vital. Si bien, descolla la protagonista, debe decirse que todos los actores Alejandro Awada, Laura Novoa, Fernán Mirás, Inés Efrón, Carlos Portaluppi y Rita Cortese, en sus respectivos papeles, no desentonan. Tal vez, un escaloncito arriba para Portaluppi en una de las escenas más emotivas del film que en el rencuentro con su hijo recuperado, da con el tono sensible y humano que signa la recuperación de nietos apropiados en la dictadura
Decía del guión.

Jorge Maestro y María Laura Gargarella escriben una historia que no decae y donde el espectador, aunque repasa un relato donde se conocen las dolorosas peripecias generales y particulares de la historia, es atravesado por una narración que se juzga necesaria en el tema y sutil en la forma. Ninguna morbosidad, economía de recursos y de información que redunde, delicadeza en las actuaciones dejando que ?hablen? los gestos, las miradas, las escenas cotidianas.

Es de resaltar ? otro mérito del guión, de los diálogos y de la dirección de actores ? que la figura de Estela ? a pesar que es ?su? historia, avalada por la presencia final ? no parece ensalzada y envuelta una heroicidad extraordinaria. Al contrario, se la ve como una maestra y madre de familia sencilla que tarda en darse cuenta de la gravedad de ese tiempo. Más bien se relata su acción como un hecho colectivo que va creciendo a fuerza de trabajo y convicción, donde -claro – su figura va adquiriendo más y más conciencia y protagonismo.

Otras escenas a resaltar son las que intervienen militares. Éstos ? a pesar de lo corto pero fundamental de sus intervenciones ? tienen un perfil nada estereotipado. Son bestiales, sí, pero dudan. El primero hasta parece, por un segundo compadecerse de esa señora que pide por su hija. Argumenta – porque siente la necesidad de hacerlo, como ejercicio de auto convencimiento – y en pocas líneas deja ver que los centros clandestinos de detención fueron parte del programa de exterminio. Otro, se fastidia y hasta se lamenta a pesar suyo de tener que comunicarle la muerte de una hija a su familia. Esta forma de ponerle cara al ?otro? y de no tornarlo maniqueo, definitivamente enriquece el relato y la película toda.

El final, un tanto almibarado, tal vez requería contar un poco más de cómo ?Las abuelas de Plaza de Mayo? se convirtió en una institución importante en el mundo. Pero, hay que reconocer, que el núcleo de la película es Estela de Carlotto, en su vida anterior, antes de ser una figura relevante de nuestra historia reciente.

Un film de relato simple pero intenso que confía en la interpretación de los actores ? principalmente en Susú Pecoraro – y en la historia que quiere contar.

Publicado en Leedor el 11-11-2011