Leer y escribir

0
9

Literatura breve, de capítulos fragmentados, de lectura ágil, de temas que se repiten, una nouvelle que narra unos días en la vida de un empleado de biblioteca.Leer y escribir
Ariel Bermani
(Interzona, 2006, 160 págs.)

Literatura breve, de capítulos fragmentados, de lectura ágil, de temas que se repiten, de personajes que, según el propio autor, son los que ?no pueden entrar en contacto con los otros sin violencia o sin esa especie de autismo, ese aislamiento?. Así es la obra de Bermani y así es ?Leer y escribir?, la nouvelle que narra unos días en la vida de Basilio Bartel, un empleado de biblioteca.

El protagonista es padre de un niño que pronto cumplirá dos años, vive dentro de una rutina familiar y laboral, y prefiere las historias y los libros viejos. ?Nada lo inquieta. Nada lo turba?, dice el narrador, e inmediatamente nos viene a la memoria el poema de Santa Teresa de Jesús, pero ahora en un contexto no religioso, salvo que consideremos que Bartel vive sus horas de reposo en el baño casi como un momento místico. Las primeras páginas de la novela completan el perfil de este bibliotecario y de sus compañeros algo extraños.

Así se nos presentan el gordo Jopia que siempre está sucio y transpirado; Eugenia, la de la ropa ajustada; Mónica, que no puede estar callada; el jefe, que nunca está sobrio; y Frasquelli y Rivadeneiras, los porteros encargados de evitar que los lectores ingresen a la biblioteca. Es que en esta nouvelle, en principio la lectura no es algo fácil. Los que logran evitar a Frasquelli se encuentran con Rivadeneiras que los confunde hasta llevarlos a una calle poblada de lectores perdidos. Metafóricamente, podríamos afirmar que toda lectura implica un esfuerzo, una lucha por penetrar en los secretos del libro, un avanzar a pesar de los obstáculos, aunque, lejos de presentar esta lucha de los lectores con dramatismo, la obra utiliza el humor, pero sin exagerar. Hay algo de comicidad, pero también de absurdo cuando nos imaginamos esa calle donde los lectores se ven sumidos en la desesperación y la miseria, ?robándose entre sí las fotocopias de alguno de los libros de la biblioteca?.

En ese mundo representado por su trabajo y su casa, Basilio pasa sus días en los que no ocurre mucho. El narrador llena ese vacío del presente con el pasado: el del protagonista y, como añadido, el del resto de los personajes. Por momentos el lector siente que ocurren muchas cosas, pero luego se da cuenta de que todo ya pasó y que ahora solo asistimos a una increíble pasividad de Bartel, que lee, pero no actúa. Sin embargo, será el narrador omnisciente el que nos adelante que aquel se transformará en el protagonista de un viaje que cambiará su vida.

Todo lo anterior ocurre en la primera parte de la novela ?Leer?, mientras que en la segunda ?Escribir? es cuando acompañaremos al personaje en un verdadero periplo, entendido como viaje o recorrido con regreso al punto de partida, pero también como recorrido espiritual, una suerte de camino del héroe moderno en el que se parodia el viaje del héroe clásico.

Basilio Bartel vive en su mundo ordinario ?el de la biblioteca y el de su vida familiar? y siente la necesidad de hacer algo diferente. La primera certeza que lo invade es que una noche, entre tantas, no volverá a su casa, y emprende un camino que es una búsqueda interior hacia sus orígenes: el hogar materno. En ese deambular, el protagonista encuentra a otros personajes que le mostrarán nuevos rostros de la incomunicación: la chica del subte; Veneno, su amigo de la infancia; sus padres. Sin embargo, es imposible revivir la intensidad de las relaciones pasadas o querer decir aquello que no pudo decirse en otro momento. El encuentro cara a cara con su madre es quizás la muestra más clara de esta imposibilidad de dialogar en profundidad. Con su amigo Veneno, habla un poco más, pero lo único que se le ocurre a Basilio es pedirle un saco que le había prestado cuando eran jóvenes, en lugar darle el abrazo que hubiera querido.

Los personajes, entonces, ?murmuran?, ?piensan?, ?se acuerdan?: todos verbos que remiten a una isotopía relacionada más con el interior que con el contacto con el otro. A Basilio ?le gustaría poder hablar? con su madre quien, a su vez, ?tenía muchas cosas para decir pero no supo por dónde empezar?. Es significativo también que a los personajes se les ?seque la boca? cuando quieren hablar y ?más significativo aún? que en la nouvelle no existan rayas de diálogo lo que podría tomarse como la manifestación gráfica de la incomunicación.

Los integrantes de la familia de Bartel, como el resto de los personajes, sienten en carne propia lo que cuesta llegar al amor con todas las letras: su padre, un hombre violento que no sabe escuchar; su madre, sumisa y callada; su hermano Algoritmo, homosexual, del que ni su familia sabe demasiado; Brunilda, su hermana, siempre embarazada; su esposa, irremediablemente sola con su hijo a pesar de la compañía física de Basilio. Las relaciones son superficiales, son rutinarias, cada uno cumple un papel y se contenta con eso: madre, esposa, padre, hermano, amigo, amante, jefe, empleado, y después de esas relaciones se vuelve al interior de uno mismo, al lugar más solitario de todos.

En la tercera parte ?Volver a casa?, Basilio regresa a su hogar del comienzo. Ese volver es un dejar la casa paterna para dirigirse a la de él y, quizás, empezar a asumir su propia vida. Hay, sin embargo, nuevos encuentros/desencuentros con personajes al paso porque el protagonista asume que no quiere estar solo, aunque el dolor y la angustia de esta afirmación se ven minimizados por una situación tragicómica: Basilio tiene uno de sus dedos atorado en una botella y así va de un lado al otro.

Finalmente, llega a su casa con su esposa y, al acostarse junto a ella, pronuncia una frase que, por lo menos, llena de sentido ese viaje del héroe moderno que vuelve con el ?elixir? para ayudar a todos en el mundo ordinario. Queda en el lector, como siempre, la interpretación final, que le confiere a al ?leer? y al ?escribir? su verdadero sentido como metáfora de las vidas propias y ajenas.

Publicado en Leedor el 22-10-2011