Correspondencia fílmica

1
11

En el Doc Buenos Aires pudimos ver una de las seis correspondencias fílmicas que en este momento se exhiben en Barcelona: la de Mekas y Guerin.Algo va a pasar, algo está por pasar en ese plano. Un plano fijo concentrado en un Festival en Polonia donde una gigantesca pantalla de cine ve caminar una y otra vez la gente por la plaza. De vez en cuando una bandada de pájaros o un ciclista cruza la pantalla (la de esa plaza). Algo está por estallar en ese plano. Cosa que finalmente no ocurre, pero la espera a la que invita la voz parece inapelable.

Con el blanco y negro, ya usado en Guest y el mismo sentido autoreferencial y personal del director que viaja detrás de sus películas a Festivales de distintos lugares del mundo, esta vez escribe Guerin cartas a un amigo, lejano geográficamente pero cercano en el cine, que es Jonas Mekas.

La propuesta tiene que ver con la exposicion “Todas las cartas. Correspondencias fílmicas” que en este momento y hasta el 19 de febrero del 2012 se presenta en el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona. Un conjunto de 6 películas que vinculan cada una a dos directores y los pone a enviarse mutuamente “cartas audiovisuales”: José Luis Guerin – Jonas Mekas, Isaki Lacuesta – Naomi Kawase, Albert Serra – Lisandro Alonso, Víctor Erice – Abbas Kiarostami, Jaime Rosales – Wang Bing y Fernando Eimbcke – So Yong Kim.

La idea rectora es la del “continente fílmico”. El modo, el de la intimidad reflexiva.” Continente fílmico porque en el cine no parece haber naciones geográficas, a todos los iguala un encuadre, el uso de una peli de descarte o un desenfoque. Intimidad reflexiva que da la carta: “Querido José Luis”… “Afectuosamente.”

Entre José Luis Guerin y Jonas Mekas la conversacion se mantiene a partir de una primera frase que lanza el exponente del cine underground: “I react to life”: el cine es la reacción a la vida, el resultado: nueve cartas filmadas y enviadas desde París, Boston, Nueva York, Japón, Polonia, Venecia, Lisboa.

Imágenes recobradas para la situación. “Esto me recuerda aquello que filmé en…” Frase común que aparece una y otra vez y que obliga a buscar esa imagen, a veces de descarte. Idea, la del descarte, por demás interesante: hoy todas las imágenes tienen su utilidad, hasta las más improbables de Mekas, con su cámara tembleque y su foco y fuera de foco a modo tambien de reacción frente a la vida. Ver sino es género llamado found footage. Esto podrá llevar, tal vez a largos minutos frente a un monitor mirando viejas tomas deportivas.
´
En el ida y vuelta, las ideas fílmicas más contundentes son las de Guerin, obsesionado por el cine, su historia, sus referentes, desde los Lumière a Ozu: las fechas talladas en los edificios posteriores a 1895 le sirven para referenciar: los del 1900 vieron a Melies, los de 1922, a Murnau. El encuentro con la joven periodista eslovena que reportea y es reporteada, filma y es filmada, chica cinéfila que descubre en el Festival de Lisboa y que nos cuenta fue asesinada es de una humanidad inusitada.

Guerin mira todo con los ojos del cine, sus ojos de cine. Apabulla su capacidad para volcar su pasion, su sensible mirada tanto sea sobre las personas, los edificios, las hormigas o las gotas de lluvia en un vidrio.

Una raza especial, con un lenguaje especial: en un paseo por un sitio de torturas del siglo XVII inflingidas a mineros que no querian trabajar más en las minas, Mekas habla de “mistakes”. Las escenas del horror que nos devuelve la historia son “mistakes”, versiones de tomas equivocadas, tomas de la historia que habría que pensar y hacer de nuevo.

Y si, como se cita la frase de Thoreau: “el mundo no es sino el lienzo de nuestra imaginación”, sólo hay qué elegir qué pintar o qué filmar que viene a ser lo mismo.

Publicado en Leedor el 20-10-2011