Necesitamos felicidad

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Un muestra más del genio de Alexander Sokurov en el Doc Buenos AiresNecesitamos felicidad (Il nous faut du bonheur) forma parte de la serie de documentales El uso del mundo (L´usage du monde) realizada por el francés Stephane Breton y producido por Les films d´ici. Una colección de films documentales propuesta por el Museo de Quai Branly que se editó en dvd en el 2010 para reunir un conjunto de miradas sobre lugares de cuatro continentes: Africa, Oceanía, Asia, América. Lejos de la idea de espectacularizarlas o exotizarlass, las atmósferas descriptas se inscriben en una corriente documental que los franceses conocen muy bien y que están desarrollando intensamente. (Ver Las rutas de lo imposible)

Otros programas de la serie: La montee au ciel (Stephane Breton); L´argent du Charbon; Lumiere du nor (Sergei Loznitsa); La maison vide; Les hommes de la foret 21 nos traen historias y climas de Nuevo México, China, el Mar Blanco, Gabón, Nepal.

El DocBsAs le está dedicando en una nueva edición un ciclo a Alexander Sokurov documentalista. Pudimos ver el capitulo realizado por Alexander Sokurov (El arca rusa , Madre e hijo, El sol, Padre e hijo). Definido como un tapiz por el propio Sokurov, “Necesitamos felicidad“, de apenas 52 minutos, es una genuina pieza del estilo del director: narrada en primera persona, la experiencia del viajero (no sabemos por qué está ahi, por qué tiene que irse) que choca por primera vez con ese pueblo en las montañas de Kurdistán, detenido en un tiempo de felicidad: la que da la vida de las cosas sencillas.

Cada imagen, cada encuentro con la gente es un descubrimiento para esa voz sokuroviana, tan única: “el sendero no puede hacerse, sólo hay que tomarlo” ante unas cabras que suben un pequeño camino empujadas por niños pastores. La mirada idílica de Sokurov sobre esa comunidad cuya vida define tan claramente: “de la cuna a la tumba, para volver a empezar”.

A esa voz primordial, se le agregan otras dos, la de dos mujeres que viven en medio de esa comunidad kurda: una anciana rusa que en 1959 abandonó su país para ir al país del hombre del que se enamoró y otra que cuida a su marido enfermo en una casa que no necesita más de lo que usa en la vida cotidiana. La primera relata en su idioma original la vida de mujer exiliada por voluntad propia, sus hijos, sus nietos; la segunda no habla, sólo es observada por el director (y observa) en un juego de miradas sobrecogedor.

El plural del título (Il nous faut… ) invita a pensar quién es el que necesita realmente esa felicidad añorada “los veo reír, festejar, bailar y me pregunto dónde están la miseria o el sufrimiento por la guerra…”

Alejado del etnocentrismo cultural, objetivo en definitiva de la serie de Breton, Sokurov se suma con su pincelada fina y enunciativa dejando su marca definitoria en esta antropología vital y necesaria.

El resto del ciclo dedicado al director ruso: aca.

Publicado en Leedor el 15-10-2011