Picsa

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Tres preguntas de parado al lado del mostrador a Raúl Manrupe director de este documental que tiene una función especial este viernes.Picsa, un documental, de Raúl Manrupe.


-¿Por qué la pizza como objeto?

-Me llamó la atención cómo la pizza se ha hecho un elemento tan común y abarcador para los argentinos, salgo que hace unos años no era así. Hoy, y en un país de tantas divisiones, la pizza está presente en todas las clases sociales. De la pizza de cancha a la pizza de country, pasando por la pizza ?del bajón?, hay algo importante: el consumo de pizza viene acompañado de buena onda. Es algo que va más allá de alimentarse; una especie de golosina no dulce. Una vez leí que cuando alquien hace dieta y la cumple disciplinadamente, y entonces el médico le permite incorporar alguna comida ?prohibida?, la gran mayoría elige la pizza. No está a la altura de la carne, el dulce de leche o el mate, pero creo que es una verdad oculta que se trata de una de las comidas preferidas por nosotros. Y en un país que la comida es algo tabú, muy relacionado con los inmigrantes y también con la mixtura.


-Hay en la película un punto de vista más antropológico que gastronómico, como algunos podrían esperar.

-Quisimos que el relato fuera más allá del clásico ?se venden tantas pizzas? o ?se utilizan tantos kilos de muzzarella por día?, formato que por otra parte ya se hecho en televisión. De hecho, hubo un propósito de evitar hacer girar la película sobre tópicos como la historia de la pizza. Eso supuso un compromiso y un riesgo también. Esa parte histórica la ubiqué en el prólogo de la película, como un anuncio de que lo que viene es todo presente. Una especie de exorcismo. La consigna para todo lo que encaro es siempre explorar lo no mostrado. Creo que vivimos un momento en que es la hora de comenzar a contar otras cosas, de otras maneras. Para mí es muy importante que tanto el director como el espectador se vean reflejados en lo que se ve.

-Es un documental costumbrista?

-La intención es rescatar y resignificar el costumbrismo desde la óptica de hoy. O algo que me gusta más: lo veo como un ejercicio para seguir avanzando en el registro de la cultura popular, un tema que me apasiona y que me parece hay que retomar. Por eso hay ese registro de los nombres de las pizzerías que quedó también como el último retrato de marquesinas que llevaban años y que fueron quitadas por ordenanza municipal. Por eso también se hacen observaciones sobre las caras que pone la gente cuando come pizza, o el fútbol, hay un homenaje a los ilustradores y el humor argentinos o el hecho que el artista plástico Omar Panosetti, que aparece en la reunión de amigos, creara la porción con la que intervenimos varios paisajes urbanos o una obra especialmente realizada para la película. La idea fue una celebración y una reflexión y en lo particular, una gran experimentación que seguirá con otros proyectos y forma parte de un todo.

Foto Raúl Manrupe: Pablo Enríquez.

Publicado en Leedor el 12-10-2011