Musicasiclasica

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La vida sin música sería un error, supo decir Nietzsche. Podríamos agregar que sin humor también. Música y humor son la clave para leer este espectáculo, dirigido por Mariano Moruja.Intérpretes: Virginia Kaufmann y Juan Ignacio Guerra
Puesta en escena: Mariano Moruja
Asistencia: Laura Ramírez
Realización de utilería: Fabián Suigo/ Darío Gonzalez
Fotografía y diseño: Matías Guerra
Funciones: Viernes a las 21 hs. Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. CABA

La vida sin música sería un error, supo decir Nietzsche. Podríamos agregar que sin humor también lo sería. Música y humor son la clave para leer este espectáculo, dirigido por Mariano Moruja.

Humor para desacralizar la música clásica mezclando géneros, épocas, estilos, lenguajes; lo opuesto descoloca, hace estallar la risa. La fórmula básica de Musicasiclásica es efectiva y harto conocida. En este punto resultan inevitables las comparaciones: Les Luthiers aparece en el horizonte como una referencia insoslayable, una marca indeleble. Sobre todo si tenemos en cuenta que Virginia Kaufmann y Juan Ignacio Guerra participaron, en el año 2007, del concurso ?Jóvenes intérpretes? y fueron elegidos por aquel prestigioso grupo para participar del elenco de ?Gran recital Mastropiero? en el escenario del Maipo Club, donde, junto con otros jóvenes seleccionados, interpretaron sus piezas más reconocidas.

Pero no siempre las comparaciones son odiosas si lo que rescatamos de ellas son los parecidos que nacen de la excelencia, del ingenio, de la audacia de una puesta y no de la vil copia o la descarada influencia. Eso, lo primero, es lo que logran estos dos artistas que se lucen en un espectáculo de humor musical de autor, que trasciende todo posible parentesco para alcanzar un destino de impronta personal y auténtica, pero igualmente divertida, profesional e inteligente.

Musicasiclásica es un concierto descontracturado con música y textos creados para la ocasión. Cada detalle está cuidado por más absurdo o delirante que parezca, cada palabra, cada tono demuestra el gran trabajo que tiene detrás. Llegados de formaciones diferente (pero igualmente intensas), Kaufmann y Guerra, se entienden muy bien en escena, conforman un dúo sólido, dos acordes armoniosos y desopilantes, en los que se destacan la voz y la gestualidad de ella, la prestancia y la ductilidad de él.

Durante una hora nos deleitan con la escena entre un juglar y una hippie setentista (una combinación de estilos musicales y de épocas que desata carcajadas y cálidos aplausos), con el aria italiana, la ópera (ambas funcionan con cambios de letras insospechados) y el tango de exportación, sólo por mencionar algunos ejemplos.

En la variedad está el gusto y en la mezcla la oportunidad del asombro. En escena, se ven (se escuchan, se disfrutan) instrumentos variados que van desde el piano de cola a un xilofón como esos que tocábamos cuando éramos chicos; aparecen además dos ?fiacas?, y sifón de soda y un pavo (¿ganso?).

El humor, finalmente, diluye todas las dicotomías, entonces podemos ir al Konex a escuchar música, clásica y popular, prosaica y divertida, elegante y descontracturada, de ayer, de hoy y de todos los tiempos. Vale la pena porque para estos artistas la música y el humor son cosa seria.

Publicado en Leedor el 12-10-2011