Cariño: afectos quebrados

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Una experiencia sensorial, que hace vibrar al espectador por múltiples vías: la danza, la teatralidad y el canto.Idea: Mayra Bonard
Intérpretes: Victoria Carambat, Federico Fernández Wagner, Ignacio Monna
Vestuario: Cecilia Alassia
Escenografía: Luciano Stechina
Diseño de luces: Gonzalo Córdova
Música: Diego Frenkel
Fotografía: Daniel Bohm, Robert Bonomo, Ana Garabedian
Asistencia de dirección: Wendy Rosker
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Colaboración artística: Ezequiel Matzkin
Dirección vocal: Diego Frenkel
Dirección: Mayra Bonard
Web: http://www.mayrabonard.blogspot.com
Este espectáculo formó parte del evento: VIII Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA)

Tres performers: dos hombres y una mujer, interactúan en un espacio de color verde que, por un lado, cumple la función de delimitar perfectamente el espacio escénico; y por el otro, remite a una llanura, un campo al que quizás, sólo quizás, estos intérpretes hayan ido a refugiarse, a torturarse, en un mundo que colapsa cada día un poco más.

?Cariño? es ante todo una experiencia sensorial, que hace vibrar al espectador por múltiples vías: la danza, la teatralidad y el canto, en donde el sadismo y la ternura no sólo se contraponen, sino que también se complementan. Los intérpretes pasan fácilmente de un estado al otro, desarrollan todos los vínculos posibles, y aún más, que es posible engendrar entre hombres y mujeres.

Si bien el espectáculo reflexiona claramente sobre esa ?caja negra?, cada día más ininteligible, que constituye el amor en sus diversas manifestaciones, deja por otro lado abierta sus interminables significaciones a la libre interpretación del espectador, una tendencia cada vez más estimulante de los espectáculos de las nuevas generaciones que desarrollan sus producciones en el ámbito de las artes escénicas alternativas.

?Cariño? es un espectáculo de una calidad técnica y conceptual notable, tanto desde la capacidad interpretativa de los performers, como también desde el desarrollo conceptual de la puesta en escena; una pieza compuesta por momentos de amor y de odio, de tensión y de distensión, un desborde de estados afectivos cambiantes, atravesados, siempre, por la corporalidad lúdica encarnada en el compromiso de los intérpretes. La palabra se torna por momentos puro significante, sonido pleno, en el despliegue de diversas situaciones jugadas en distintos idiomas, y el relato, cuando tiene lugar, emerge para dar cuenta de la animalidad que esconden nuestros comportamientos más cotidianos, la misma que se que muestra sus garras debajo de la aparente cordialidad superficial de nuestras vidas en sociedad.

La foto que ilustra la nota fue tomada por Lorena Díaz.

Publicado en Leedor el 12-10-2011