Alfaguara y la sana costumbre

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Un libro de material original escrito bajo el molde del de Borges fue retirado de la venta por presiones de Kodama.Alfaguara y la sana costumbre

A la política de aumentar precios y bajar la calidad de papel y encuadernación general que viene llevando Alfaguara (al menos en Argentina), hay que agregarle la capacidad que tienen para dejar solos a sus autores ante la adversidad más mínima. Basta que un abogado con maletín se presente en las oficinas centrales que ya ofrecen la quema de medio catálogo.

No pasó mucho tiempo desde que Alfaguara decidiera retirar del mercado la novela ?Memorias de una dama? de Santiago Roncagliolo. Ahora, lo que ha sucedido merece un capítulo en una remake de ?Historia universal de la infamia?: presionados por Maria Kodama ?quién admite no haber leído siquiera el libro?Alfaguara ha decidido retirar de las librerías ?El Hacedor (de Borges), Remake?, de Agustín Fernández Mallo, obra que nunca llegó a la Argentina.

¿Qué es ?El Hacedor (de Borges), Remake?? Un libro de material original de Fernández Mallo escrito bajo el molde del original de Borges (utiliza títulos y ?remixes? del prólogo y el epílogo del original). Nadie ha podido decir que se trate de un caso de plagio, pero sabemos que la noble defensa de los autores ?de la casa? no es el fuerte de esta editorial.

Muchos se han indignado con Kodama, que se muestra absolutamente senil ejerciendo semejante presión, sobre todo cuando el mismo Borges ha adoptado procedimientos como el de Fernández Mallo en sus libros: la reescritura en clave moderna en referencia a un clásico. Y todos podemos tener inclinación a simpatizar con el autor. Pero la calamidad pasa por la editorial, que lleva ya dos casos entre 2009 y 2011 de prácticas similares (si es que no hay más que no hayan tomado estado público).

Los grupos multinacionales suelen ser acomodaticios con los poderes a los que les conviene plegarse, esto no es ninguna novedad. Alfaguara hace rato es más una corporación que una editorial. Me pregunto qué habría hecho Herralde desde Anagrama, por ejemplo. Sin ir más lejos, creo que cualquier editorial mediana nacional habría intentado cierta resistencia.

Pero Alfaguara no tiene interés en la suerte de este libro que le ha amputado a su autor. Ellos saben que sus ventas anuales tienen pilares en Saramago, Vargas Llosa, Javier Marías, Tomás Eloy Martínez, además de clásicos como Carlos Fuentes, Abelardo Castillo o la obra entera de Julio Cortázar (excepto por los ?divertimentos?, sobre los cuales no tienen derechos). Esos son los nombres que importan, aunque vale la pena imaginar qué pasaría si otro temible abogado de pelito corto y corbatín entrara a las oficinas y los presionara a retirar del mercado el último libro de Vargas Llosa. Pusilánimes como son, estarían entre la espada y la pared, porque para mejor o peor, el reciente Nobel peruano tiene voz en los medios y podría dejarlos muy mal parados. Al menos, el tema tendría mucho más exposición. Pero, por supuesto, todo quedará en la especulación, porque como pasó con el Premio Planeta denunciado en su momento, quién maneja el dinero maneja la difusión de lo que ocurre, sobre todo en casos como el de Fernández Mallo, que no tiene forma de defender su obra.

Dicho sea de paso, en Amazon.com, el libro se sigue vendiendo por ahora. Para los que tengan tarjeta de crédito y quieran comprarlo antes de que se agote (y por lo visto hasta ahora, no vuelva a ver la luz), es un buen momento para no agachar la cabeza ante la imbecilidad ubicua.

Publicado en Leedor el 3-10-2011